El camino de la vida

Crónicas | Gabo Ferro y Luciana Jury
El camino de la vida
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Eduardo Noro
Ciudad Cultural Konex ?

Un hombre y una mujer. Un escenario. Gabo Ferro y Luciana Jury descarnando sus vivencias. Las de ellos, las de todos

“Cada vez que hay un convite de estos, de lo que se suceden con tanta fuerza y fluidez, uno queda por lo menos con una sensación de expansión de los sentidos”, decía Luciana Jury en la entrevista que hicimos antes de esta segunda presentación de “El Veneno de los Milagros” que eligió la Sala A de la Ciudad Cultural Konex como escenario. No es casual que cuando los sentimientos fluyen con tanta intensidad sobre las tablas, el espectador empiece a sentirse parte. Mirar y escuchar dejan de ser las premisas básicas, para proponer una experiencia trascendental, renovadora y sanadora según las búsquedas propias de cada uno. Gabo y Luciana, Luciana y Gabo parecen ser el espejo de anhelos, faltas, deseos y necesidades insondables e intensas. Cada canción un relato de los límites y profundidades de cada uno de ellos.

En este sentido, la conmovedora “Una deuda del bien” fue el inicio de la noche. La voz de la Jury abrió el juego y rápidamente se hizo eco en la de Gabo,  construyendo en una versión algo más ralentizada que en el disco. “Estamos estarás” extendió el clima de intimidad al máximo y dejó en claro cuánto de la mirada sobrevuela esta unión. Si la mirada de Gabo sostiene la interpretación de Luciana, lo mismo podemos decir si cambiamos el eje. Cada cual parece entender perfectamente el lugar que ocupa cada uno en la canción. Los ojos, colaboran en la construcción subjetiva de cada uno.

Las luces se encendieron. La sensación de que las letras de Gabo condensan el pasado, el presente y tal vez el futuro de muchos quedó flotando en el ambiente. A seguir transitando el camino de la vida. Junto a ellos, es mucho más fácil.

El aire folclórico de “En el fondo el mar” fue aumentando en intensidad y permitió que Luciana conjugara el podemos a “Como mujer, puedo ser sola” en una clara referencia al empoderamiento de lo femenino. Al igual que en el disco luego pasaría,  “Como” junto al oscuro y asfixiante vals de “Sin ley ni peso ni carne”, una interesante descripción del amor y sus circunstancias. “Cuando el futuro se fue” sería el cierre de la primera parte del show en el contexto de una oda al presente, pasado y tal vez futuro.

La soledad de Luciana Jury en el escenario sirvió para dejar aún más de manifiesto su potencia interpretativa. La profundidad de la canción española “Tantos si para dejarte” que incluyó una bella frase introductoria “Una chica dice adiós. Tomó todo lo que quiso de él y se despide”, una canción propia y dos de Gabo  (“A quien” junto a “Tu amor es como el hambre”)  apropiadas en el buen sentido de la palabra por la intensidad de su color vocal, culminó por construir uno de los momentos más intensos de la noche. Imposible olvidarlo porque caló hondo y profundo.

Gabo volvió al escenario para hacer una bellísima y urgente versión folclórica- rockera de “Post- crucifixión” de Pescado Rabioso. Luego se sucedió una susurrada versión de  “Lo que da terror” con Luciana casi al borde de la silla, “Sobre el camino” que dejó su aire de chacarera para convertirse en balada, “Voy a negar el mar”, con su aire redentor, “Solo tenemos ciencia” y su apología frente al sistema contemporáneo, para finalizar con la oscura “Bayos negros dormidos” con Gabo relatando el origen de la letra relacionada con la muerte de un niño en el campo.

Gabo en la soledad del escenario, eligió la simpleza natural de “Entre el rayo y el trueno” para dar inicio al propio recorrido. “Un eco, un gesto, una señal”, que desde hace tiempo ha dejado su ánimo festivo para sumergirse en la atmósfera melancólica, abrió el juego para “Volví a jardín” y su visceral forma de describir el duelo. “Volver a volver” fue una hermosa forma de cerrar el momento y posibilitar el volver de Luciana.

“Soy todo lo que recuerdo y vos, todo lo que has olvidado .Yo me muevo entre las cosas, vos entre fantasmas cansados”  (“Soy todo lo que recuerdo”) fue perfecta para iniciar el tramo final del show, principalmente porque varios sentimos que la voz de ellos podía funcionar como una dedicatoria especial para algunos que han pasado en nuestras vidas. “El ojo del cazador” invitó revolucionarse y a pensarse de una manera distinta algo que “El Extrañante” transformó en nostalgia liberadora de fantasmas pasados. “Mirar o ver” cerró el set formal de canciones con una hermosa manera de describir el sentido íntimo del cantar.

El público de pie y visiblemente emocionado posibilitó que la dupla volviera para realizar “Detenido y andando” y “Como un motivo” como perlas que sirvieron de cierre y de la última presentación en Buenos Aires de “El veneno de los Milagros”. Las luces se encendieron. La sensación de que las letras de Gabo condensan el pasado, el presente y tal vez el futuro de muchos quedó flotando en el ambiente. A seguir transitando el camino de la vida. Junto a ellos, es mucho más fácil.