Guerreros Eternos

Crónicas | Arch Enemy
Guerreros Eternos
Texto: Sebastián Sánchez | Fotos: Jorge Sebastián Noro
Teatro Flores ?

La visita al país de uno de los pilares del death metal sueco se convirtió en la excusa perfecta para intentar cortar casi al medio lo que fue una semana algo turbulenta para este cronista. No solo de metal vive la gente, así que cualquiera que lea esto sabe bien lo que representa el acercarse a un recinto casi sagrado ya, especialmente para aquellos que incursionamos con cierta frecuencia en el raro arte de cruzar media ciudad, presenciar un show y volver a casa sano y salvo en medio de una semana que de otro modo sería ordinaria. Con ustedes, una modesta crónica de lo que fue otra visita de Arch Enemy a tierras argentinas.

¿A quién quiero engañar? Cruzar la ciudad no es nada comparado a los kilómetros recorridos por otros que vienen de otras partes de la provincia de Buenos Aires y ni hablar de aquellos que incluso vienen de otras provincias. Resultó una pena que las vicisitudes diarias impidieran que pudiésemos presenciar shows de los exponentes nacionales que dieron batalla previa en el escenario del Teatro Flores ante un público que esperamos los haya tratado con respeto. Pero sin duda fue una grata experiencia el poder al menos haber charlado mínimamente con algunas de esas personas, como fue el caso de algunos de los miembros de Werken, exponente de Comodoro Rivadavia que supo recomendar amablemente un colega de la casa, el señor Hernán Mazon. Y del mismo modo corresponde aunque sea nombrar a las otras bandas que participaron, Betrayer, Desertor y Castigo. Dicho esto, el siguiente paso en esta historia consiste en relatar el show que los suecos de Arch Enemy brindaron ante un público que los recibió de manera excelente y vibrante.

Apenas habían pasado las 21 horas, cuando los lúgubres pero auspiciosos sonidos de la intro “Tempore Nihil Sanat” ocasionaron el súbito encendido de centenares de pantallas de celulares y cámaras digitales varias, todos a la espera de que el escenario se iluminase y los músicos salieran a escena. Es un signo de los tiempos que corren, y habrá a quienes esta práctica les pueda molestar o parecer superflua, pero todos quieren llevarse un registro que supere la mera memoria. La ansiedad se hacía escuchar, y los ánimos se encendieron positivamente hasta que Michael Amott, Jeff Loomis, Daniel Erlandsson y Sharlee D’Angelo salieron a hacer lo suyo, sirviendo de escoltas ideales para su nueva vocalista, Alissa White-Gluz.

El desarrollo del show en sí, merece algunas notas aparte. En primer lugar, la actuación de la joven canadiense estuvo a la altura de las circunstancias. Sería injusto ponerla a la sombra de Angela Gossow, especialmente si este cronista no puede hacer comparaciones por no haber presenciado a ambas en vivo separadamente. Por otro lado, y algo ya irrelevante a esta altura del juego, ¿quedará algún sexista que piense que es raro que una mujer cante con la voz podrida al frente de una banda de death melódico? En principio, Alissa no es ajena a nuestras tierras ya que realizó visitas previas junto a Kamelot y The Agonist, tiene escenario encima y puso toda su energía, voz y presencia de hada maligna a disposición del público. Hablando de forma común, agitó y movilizó al público en todo momento. Lo que sigue en la lista es hablar de la otra incorporación de la banda, Jeff Loomis, que se hizo cargo de la otra guitarra. Conocidos son su talento y trayectoria, y verlo hacer de las suyas fue un placer, y por momentos un show aparte, muy lejos de estar a la sombra de Amott. Erlandsson se desempeñó con corrección a cargo de la batería, y en cuanto a D’Angelo, fue una pena que su bajo no se pudiese percibir como a uno le gusta. Aquí menciono un punto importante, y fue el tema del sonido. En este sentido, el inicio no estuvo a la altura de lo que la banda podría requerir, al punto de que a veces saturaba el ambiente. La banda en su totalidad disminuyó el impacto de este hecho con su actuación, y la situación mejoró ostensiblemente con el transcurrir del recital. Hubo una especie de quiebre perceptible que dividió el show en este aspecto, y al menos eso contribuyó a dejar una buena impresión. En cuanto al público, acompaño en todo momento, con pogo y cantos en los momentos precisos.

¿Qué se puede agregar del transcurso del show? En un principio, hubo momentos dedicados a su nuevo disco War Eternal. Fueron casi una veintena de temas, que recorrieron su discografía y que brindaron un show más que satisfactorio para los presentes. Tras una apertura con “Enemy Within”, pasaron a una seguidilla de “War Eternal”, “Stolen Life”, alternando con “Revenous” para volver a lo nuevo con “No More Regrets”, que tiene esa magia que Amott y Loomis manejan bien en sendas violas, y que permite que se puedan lucir. Aquí volvemos sobre la capacidad de Alissa de desempeñarse más que bien al alternar temas de Angela con aquellos que ya le son propios. Así pasaron “Taking Back my Soul” y “My Apocalypse”, celebrados alegremente por el público. Fue una rara fortuna que el tema sonoro repuntase, porque no hubiese sido lo mismo para la banda, que supo impactar mejor a la hora de los más agresivos “You Will Know my Name”, “As the Pages Burn” el  espectacular “No Gods, No Masters” con todo su virtuosismo melódico, y “Dead Bury their Dead”, que tuvo una actuación endemoniada de parte de Alissa. El clásico hit “Dead Eyes see no Future” también fue muy festejado, lo mismo para “Under Black Flags We March” y “We Will Rise”. La media ya había subido y todo ya estaba resultando mejor para nuestra experiencia.

A modo de cierre, hubo lugar para un poco de magia solista de parte del rubio Loomis, quien fuera debidamente acompañado por Amott, para hacer “Snowbound”. Para finalizar, “Nemesis” y “Fields of Desolation” bastaron para dar la nota final a un show que por fortuna no hizo más que ir creciendo y mejorando en todos sus aspectos. El público local, agradecido de haber contado con Arch Enemy en nuestras tierras. Mientras esperamos que el querido Mike no cuelgue y nos traiga a su Spiritual Beggars setentoso y lleno de mugre rockera y blusera, nos quedamos con un bonito recuerdo de lo que terminó siendo una excelente presentación.

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