Sin Sutilezas

Crónicas | Eluveitei
Sin Sutilezas
Texto: Carlos Noro | Fotos: Estanislao Aimar

Cuidado, lo folklórico puede perderse en los extremos.

Dentro de los grupos que apuestan a mezclar la música pesada con melodías folklóricas celtas clásicas, los Eluveitie son de una rama imaginaria en donde la tensión que propone la mixtura de estilos se pone de manifiesto. Desde el comienzo con “King”  uno se puede dar cuenta de que hay mucho del death melódico escuela Gotemburgo. Mucha velocidad y una vocalización furiosa de Chrigel Glanzmann dan la pauta de que la furia es parte de la propuesta con intensidad inusitada. Canciones como “Primordial Death” o “Inception” confirman que la sutileza no es el camino a seguir al menos esta noche, más aún si tenemos en cuenta el estilo excesivamente básico de Merlin Sutter tras los parches. Sostenidas en un ritmo vertiginoso que por momentos hace cabecear, pero que en otros se transforma en un caos difícil de diferenciar en la mezcla general, lo que se escucha se torna problemático: ni siquiera el interesante juego de flautas gemelas en “Nin” termina de convencer del todo.

Tal vez la falta de la violinista Nicole Ansperger quien junto al bajista Kay Brem dejó el tour por problemas de salud, haya sido una de las causas para que los suizos resultarán tan rudimentarios. El violín es tan importante en este estilo como lo es la distorsión en el heavy metal, lo que convierte a la banda en un sexteto con un espacio complejo de llenar.

En contraste con este relato,  “Omnos” sería el primer elemento de un grupo de canciones que propondrían un cambio general en la atmósfera. Aquí la dulce voz de Anna Murphy, también ejecutante del curioso instrumento llamado zanfoña, acercaría la propuesta de los muchachos hacia los climas más folks y daría otro vuelo a la banda más cercano a los bardos medievales que a la velocidad contemporánea. En este sentido “The Call Of the Mountain” transformada en “De Ruef vo de Bärge” gracias a una votación del público ya de por si participativo, sirve para confirmar que las canciones más accesibles de los Suizos permiten disfrutar sus climas sin estar todo el tiempo intentando encontrar las sutilezas que se esconden detrás de la brutalidad y las voces guturales.

Precisamente, un interludio acústico de tres canciones,  el ensoñador y vivaz “Memento” junto a la gancheras “Bricton” y "A Rose for Epona” son un hermoso momento de respiro y de disfrute. A juzgar por la reacción del público, aquí está la diferencia para el futuro de Eluvieite.

Para el final, una serie de canciones que vuelven a mostrar la cara más furiosa se hermanan con las curiosas “Inis Mona” y “Tegernakô” curiosamente cantadas en Galo Antiguo. El cierre es con  aplausos y promesas de vuelta. Ojalá que la próxima encontremos la cara más sutil de los Suizos. A juzgar por lo visto, nos estamos perdiendo algo interesante. 

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