Pasado presente

Crónicas | Gabo Ferro
Pasado presente
Texto: Carlos Noro | Fotos: Cecilia Dalla Cia
Teatro Margarita Xirgu-Espacio Untref. ?

El primer disco de Gabo Ferro revisitado y representado. Esto es lo que vivimos.

Vos que estás leyendo esta nota ¿Qué estabas haciendo hace diez años? ¿Te acordás en qué lugar o con quién estabas? ¿Podés incluso adivinar que estabas pensando en ese momento? Seguramente entrarás a mezclar lugares, personas y amores. Recordarás algunas cosas. Otras elegirán el olvido. Definitivamente no serás el que fuiste ni podrás emular desde este presente aquel pasado.

Canciones que un hombre no debería cantar fue hace diez años la reversión que  Gabo Ferro hizo del anatema que en 1959 Édith Piaf le lanzó Jacques Brel después de escuchar cantar a "Ne me quitte pas". Ese hombre que suplica no ser abandonado y de esta manera transformado en un vacío imposible de soportar, seguramente habrá tenido que ver con la atmósfera de vacío y de dolor que impregna Canciones… un disco visceral y sanador por partes iguales. “Ese tipo de canciones no deberían ser cantadas por un hombre”, dijo Piaf. Gabo tomó la posta y eligió cantarlas.

Un susurro sutil y enlentecido dio paso al inicio del show (y del disco) con “Sobre Madera Rosa” una oda a lo cotidiano y a la posibilidad de quedarse fuera del retrato de amor que construye una pareja. Rápidamente el escenario fue habitado por Gabo, su guitarra, sus papeles en el suelo, una silla y una luz tenue pero que tomaría protagonismo de formas diversas a lo largo de las canciones. “Palabras Malas” y “El Amigo De Mi Padre” fueron reinterpretadas en versiones despojadas. Sin la presencia del piano en el caso de la primera y el bombo leguero en el caso de la segunda, comenzaron a dar forma a la manera de entender la diferencia entre el pasado y el presente. Hoy Gabo Ferro elige la soledad del escenario para hacerse carne, encontrar su voz y poner el cuerpo en cada frase.

“Voy a presentar también canciones de otros discos como quien toma aire” fue la presentación de quien busca despegarse de aquello que angustia pero sirve para sublimar miedos y recuerdos. Precisamente “Soy todo lo que recuerdo” en una emocionante y cuidada versión se conjugó con “Cuando el amor no entra”, “Costurera y carpintero” transformada en una especie de canto onírico  y “Lo que te da terror” que fue casi cantada al oído de los presentes en una especie de collage de estados de ánimo.

Se ha compuesto la voz después de tanto grito” sonó biográfica y liberadora. Hoy Gabo es voz y no grito. Un fruto de aquellos años y de este presente.

Más tarde “¿Por qué no llorás un poco?”, fue presentada como “una canción de la memoria, del presente, del desprenderse” en franco contraste con “Cuando el amor no entra” la primera cantada por un público ensimismado en escuchar cada frase y de alguna manera transformarla en parte de la memoria emotiva. Un pequeño impase en el que Gabo relató la historia que lo llevo a hacer el disco, relacionada a una desilusión con respecto a la actualidad musical de aquellos años con sus banda de entonces  Porco y fundamentalmente a la búsqueda de una voz propia que consideraba perdida y que debió reconstruir,  abrió paso a una versión de “Calvas Margaritas” que hizo volar la guitarra por los aires. Luego transitaría una versión mucho menos dramática que lo acostumbrado de “Soltá el dolor”, una solitaria versión de “En el fondo del mar” del disco grabado junto a Luciana Jury y una hermosísima versión de “El cuadro de mi daño” que fue aplaudida y festejada por los presentes.

Luego, la dolorosa “El jardín más bello", una descarnada versión de la relación madre hijo, fue precedida por el recuerdo de aquellos que participaron en el disco, en especial Ariel Minimal  (hoy en Pez) y el desaparecido poeta Vicente Luy, aquel financió y empujó fraternalmente su edición. “No te alcanza” fue recitada / cantada a capela desde  “Costurera Carpintero. Antología de letras de canciones de Gabo Ferro” para ubicarse en el centro de “Voy a negar el mar” y “Volví al jardín”. “Retiro terminal” hizo pensar en el momento que dio origen a “Canciones...”. “Se ha compuesto la voz después de tanto grito” sonó biográfica y liberadora. Hoy Gabo es voz y no grito. Un fruto de aquellos años y de este presente.

En este sentido, la última parte del show intentó conjugar parte de aquello con esto. Pasaron “Sobre el camino”, “Tu cama queda ahora a un tren y a un colectivo de mi cama” y la enternecedora “Volver a volver” entre otras. “Felicidad Vitamina”, “Como tus zapatos”, “Hay una guerra” y “Dios me ha pedido un techo” con Gabo entre sombras y caminando entre el público, cerraron la noche, una noche donde el pasado y los diez años fueron la excusa perfecta para demostrar que no somos los mismos. Muchas de esas cosas que éramos se han ido trasformando en canciones vitales, como mucho de ese pasado que traemos al presente pero que en definitiva es solo recuerdo de lo que fuimos y lo que por búsquedas y caminos propios ya no somos.

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