El metal nunca muere

Crónicas | Monsters Of Rock: Ozzy Osbourne, Judas Priest, Motorhead, Malon, Carajo, Plan4, El Buen Salvaja
El metal nunca muere
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro

Tres clásicos y varias bandas argentinas haciendo lo que saben hacer: defender el amor por la música pesada.

Siempre pensé el Monsters Of Rock como una celebración de la patria metalera en donde por única vez en el año todas las huestes del metal se unían a compartir su pasión: la música. Por lo tanto, fue una alegría que justo en el aniversario por los veinte años del festival en el país, se decidiera festejar el cumpleaños en vivo y en directo. Es claro que este tipo de festivales se fueron discontinuando en argentina sin que quede claro el por qué más allá de la obvia explicación relacionada al factor económico. Hace unos años, el festival Maquinaria mezcló una vertiente entre clásica y moderna (incluyendo a Slayer o a Mastodon por nombrar algunos participantes) pero luego no hubo mucho más. Los festivales que suelen hacerse otros suelen darle la espalda a la música pesada ¿Prejuicios? Habría que preguntarles a ellos.

Esta edición apostó a un escenario fuera de lo común. Para los que no lo conocen Ciudad del Rock es enorme predio que tiene las clásicas cuestiones a favor y en contras de los predios abiertos. Las cuestiones a favor, están relacionadas con la libertad. En este tipo de lugares uno tiene la sensación de que puede hacer lo que quiere ya que no hay una contención obligada como la que suelen definir los estadios. Los contras están relacionados con el sonido (muchas veces la amplitud del lugar hace que el sonido sea llevado por el viento) y con algunas cuestiones estructurales (suelen haber desniveles en el piso y espacios de verde que en días que sufren el después de una lluvia torrencial como la que azotó buenos aires viernes y sábado quedan reducidos a pequeños lagos o a un barrial).

En este contexto más allá de las inclemencias del tiempo, el festival se llevó a cabo con normalidad. Con una división entre campo VIP y campo común (polémica que se reduce a una cuestión meramente económica ligada lamentablemente al poder adquisitivo de unos y no de otros), dos plateas a los costados, tres buenas pantallas HD y una serie de servicios (comida, merchandising y actividades varias) la idea fue la de disfrutar una tarde - noche de heavy metal o música pesada. Esto que parece un objetivo muy simple, en el contexto del festival tomó verdadera e interesante forma.

Metal Argentino: Calentando la tarde

Temprano, el inicio del festival fue para la gente de El Buen Salvaje. Lo suyo limita entre hard rock con algunos toques progresivos y el grunge bien melódico. Apuestan a los estribillos recordables y en este sentido “Imagen doble”, canción que transformaron en videoclip, puede ser una muestra clara de su propuesta. Su set fue lógicamente corto y tal vez sumaron algún que otro interesado. Está el ellos aprovechar el envión. A esta altura hablar de Plan 4 es recordar a los noventas y con ello tener siempre presente de la fuerza implacable que tenía Pantera en nuestros corazones. A pesar de que con el tiempo se han ido despegando estilísticamente de los de Texas uno siente que el espíritu está ahí. Como siempre dieron un show donde la furia y la energía estuvieron siempre presentes. Canciones como “En mil pedazos”, “La Jaula” y “No me des por muerto” empezaron a calentar la tarde de la mano de un incontenible Javier “Knario” Compiano. Bien por ellos. Lugar bien ganado a fuerza de tocar y tocar.

Es claro que cuando Claudio Oconnor está encendido Malón es una banda que tranquilamente puede pelearle el podio a casi cualquier banda internacional.

Carajo tiene también esa continuidad entre los noventas y la actualidad. Ya consolidados como una banda capaz de llenar un estadio como el Luna Park, el trío no necesita probarle nada a nadie. Conocedores del público que iba a presenciar su show apostaron a un show corto, furioso y contundente. “Sacate la mierda” podría haber sido el leitmotiv de su show. Lograron sacarla y sacárnosla.

Es claro que cuando Claudio Oconnor está encendido Malón es una banda que tranquilamente puede pelearle el podio a casi cualquier banda internacional. Con un gran sonido y sostenidos en un Claudio visiblemente contento de estar participando en la fecha, pasaron por canciones como “30.000 plegarias”, “Malón Mestizo”, “Culto Siniestro” y el nuevo tema “Devorador de sueños” que presupone un nuevo disco bien moderno. “Tu eres su seguridad” tal vez el máximo hit de la historia del heavy metal argentino, fue el cierre obligado. No podía faltar.

Motorhead: El gusto de estar vivos

Motorhead venía envuelto en una serie de incógnitas ligadas a la salud de Lemmy Kilmister quien tuvo que suspender una presentación en San Pablo debido a una gastroenteritis. En este sentido, la primera impresión de un Lemmy flaco y avejentado fue fuerte. Para nuestros adentros varios de nosotros comenzamos a pensar que el tiempo tiene una fuerza implacable. Esperemos que el viejo le siga escapando a la parca.

Lo cierto, es que esta actualidad permitió ver la versión más rockera de una banda como Motorhead que de por sí transpira rock por cada uno de sus poros. Tal vez por eso, la gran mayoría de las canciones fueron tamizadas por el matiz rockero de las guitarras de Phil Campbell que aprovechó para desplegar todo su groove empapado de alcohol barato y humo de bar.

El final con las necesarias “Ace Of Spades” y “Overkill” solo fueron el cierre para un trío que jamás falla principalmente porque conoce sus virtudes y capacidades. Desde hace cuarenta años le vienen ganando a la muerte. La victoria es suya.

Así canciones como “Damage Case” y “Stay Clean” fueron llevadas para un lugar más rockero que otras como “Over the Top” (con Campbell bailando el riff) y “Going to Brazil” (como siempre rebautizada Going to Argentina) transitan con naturalidad. Incluso fue curioso ver como canciones con alrededor de veinte años de diferencia entre sí, como “Rock it” y “Do You Believe” (una de las canciones del muy bueno “Aftershock” del 2013) tienen una estructura tan parecida como intercambiable. Poco importa. El trío es sinónimo de rock y eso es lo que importa.

Dos típicos solos de descanso, uno muy breve de Campbell y otro un poco más extenso de un Mikkey Dee que sigue siendo el motor indiscutible de la banda, se entremezclaron con versiones densas y pesadas de “Metropolis” (cuanto del stoner rock hay en esta canción),  "Just 'Cos You Got the Power” (un manifiesto anti políticos que brillo por su contundencia) y "Lost Woman Blues” (un blues denso y fumón) entre otras canciones, que sostuvieron el ritmo de un set que solo mermó en dinámica cuando Lemmy o Campbell tiraron alguna frase entre tema y tema.

El final con las necesarias “Ace Of Spades” y “Overkill” solo fueron el cierre para un trío que jamás falla principalmente porque conoce sus virtudes y capacidades. Desde hace cuarenta años le vienen ganando a la muerte. La victoria es suya.

Judas Priest: El infierno por la juventud

La gran virtud de Judas Priest es haber logrado renovarse desde lo tradicional. Desde la vuelta de Halford para acá los ingleses han hecho discos aceptables con el objetivo de sostener su lugar de íconos del heavy metal tradicional de cuero y tachas. Ese objetivo hoy se reproduce a la perfección en un despliegue en vivo que sin lugar a dudas tiene una solvencia que muchas bandas jóvenes desearían tener con muchos menos años encima.

Seguramente el ingreso de Richie Faulkner en lugar del histórico K.K. Downing, es una de las causas principales para este buen presente del grupo. Mucho más cómodo en su función, es indudable que el rubio inyectó a la banda una energía joven que el resto supo aprovechar. Esto seguramente explica la aparición de tres canciones del interesante Redeemer of Souls del año pasado en el set. Tanto la que da nombre al disco, como “Dragonaut” y “Halls of Valhalla” sonaron clásicas, modernas y para nada forzadas. El grupo disfruta tocarlas tanto como los clásicos y eso se nota.

Seguramente el ingreso de Richie Faulkner en lugar del histórico K.K. Downing, es una de las causas principales para este buen presente del grupo. Mucho más cómodo en su función, es indudable que el rubio inyectó a la banda una energía joven que el resto supo aprovechar.

Para el resto del set el grupo eligió recorrer sus clásicos casi sin pausa. En este sentido, la contundencia de la base construida por Tipton, Hill, Travis y Faulkner se encargó de sostener a un Halford de visible buen humor. La de por sí contundente presencia del pelado esta vez estuvo sostenida en una notable capacidad por adaptar las canciones a su actual capacidad vocal sin por eso perder brillo o efectividad. Pudriendo la voz en algunas ocasiones (lo que dio la pauta de que sigue atento a las tendencias contemporáneas) él y la banda fueron construyendo versiones dramáticas “Victim Of Changes” “The Hellion /Electric Eye”, rockeras “Metal Gods” (con señal de la cruz incluída) junto a la implacable trilogía “Jawbreaker”, “Breaking the Law” “Hell Bent for Leather”, cuasi pop “Turbo Lover” para reproducir finalmente eso que todos llamamos heavy metal con “Painkiller” y con cada gesto en escena.

“Living after midnight” fue el cierre de tal vez una de las mejores presentaciones que The Priest haya dado en el país. Gran momento para ellos. Gran momento para el heavy metal.

A esta altura las treinta y cinco mil personas que poblaron en predio (con edades bien dispares e incluso mucha presencia de familias) venían disfrutando con diversas intensidades cada set y acompañando cada gesto en escena con devoción. En este sentido la virtud del lineup fue demoledora. Podríamos animar que ninguno de los presentes se animó a darle la espalda a la fuerza atemporal de aquellos que inventaron la música pesada. Alguno podría pensar que la renovación de esta historia puede estar en riesgo. Es posible que así sea pero es tema de otra crónica.

Ozzy Osbourne: Bajo el manto de la bruja negra

Si para muchos del público la última imagen de Ozzy estuvo teñida de la conmovedora visita con Black Sabbath,  fue claro que para él mismo también quedaban resabios de su recorrido con la bruja negra. Entonces su set solista incluyo no solo al baterista que lo acompañó con Sabbath (el excelente Tommy Clufetos) si no también algunas canciones de los de Birmingham.

En este sentido, al igual que otros guitarristas que han pasado por la banda de Ozzy, Gus G. tiene la suficiente personalidad para dar su impronta a las inmortales canciones de Iommi – Butler – Osbourne y Ward. Sin tanto groove blusero / rockero como el gran Tony, canciones como “Fairies Wear Boots” o los interludios más rockeros de “War Pigs” e “Iron Man” fueron complejizadas técnicamente e impregnadas por un sonido más propio del power metal seguidor de la escuela de Blackmore. Esto puede gustar o no, pero al menos en el vivo, el buen gusto del griego es indudable. El paso de Adam Wakeman desde los teclados a la segunda guitarra en cada una de estas canciones dio la pauta de que reemplazar a Tony precisa además un doble esfuerzo. El grupo estuvo a la altura de las circunstancias.

Con sus clásicos gestos en escena (tirar espuma a público y fotógrafos, gritos y muecas) el gran Ozzy fue recorriendo su carrera haciendo en un set similar a su última visita solista en el 2011 pero con mucho más resto vocal que en aquella. En este sentido, due un acierto el comienzo con “Bark at the Moon” y “Mr. Crowley” principalmente porque son dos clásicos y fundamentalmente porque son capaces de mostrar el Ozzy rockero y oscuro de su etapa solista.

El paso de Adam Wakeman desde los teclados a la segunda guitarra en cada una de estas canciones dio la pauta de que reemplazar a Tony precisa además un doble esfuerzo. El grupo estuvo a la altura de las circunstancias.

Luego aparecerían “Road to nowhere”, “I don´t know”, “Shot in the dark” entre otras, mezcladas con “Crazy Train” y “Paranoid” para el cierre. La sensación fue que ver a un Ozzy en tan buena forma da ganas de ver un set más extenso. Tal vez un set más largo puede llegar a cansarlo. En definitiva quedó claro que el príncipe de la oscuridad es capaz de desplegar sus alas. Puede hacerlo protegido por la sombra de la bruja negra como en esta vuelta o simplemente respondiendo con sus canciones. Lo cierto es que jamás pasará desapercibido.

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