Un dilema Intergaláctico.

Crónicas | Triangular Intergalactico Vol.3: Poseidotica+Avernal+El Perro Diablo
Un dilema Intergaláctico.
Texto: Sebastián Sanchez. | Fotos: Sebastián DelaCruz

La sabia voluntad de armar una mezcolanza entre la desfachatez, la brutalidad y el más puro refinamiento se volvió a manifestar en un nuevo Triangular Intergaláctico de la mano de Poseidotica. Ajusten las coordenadas, enciendan motores y prepárense para otro viaje hacia el interior de sus mentes.Todo puede volver a pasar. No digan que no les advertimos.

Podrá parecer un extraño rejunte, pero sigue resultando algo efectivo. La idea de juntar la rabia de El Perrodiablo, la potencia oscura de Avernal y la exquisitez de los Poseidotica dentro de un mismo recinto podría haber parecido una locura en otros tiempos, pero felizmente esa pequeñez mental parece haber quedado en el pasado. Nosotros celebramos que estas cosas pasen, y por lo visto todos los que fueron a llenar Niceto sienten lo mismo. El gran plato de la noche era el estreno de El Dilema del Origen, flamante trabajo del grupo instrumental que sirvió de anfitrión para cerrar la noche, pero las otras dos bandas, ya conocidas de esta casa, sirvieron de perfecta entrada y acompañamiento en otra velada para celebrar.

El lugar estaba bastante vacío para cuando llegaron las 21:00 horas. La cosa no podía hacerse esperar, de modo que sin vacilación y con un guitarrista menos, El Perrodiablo surgió tras del telón para brindar un show relativamente breve pero eléctrico y efectivo. No hay dudas de que los platenses se bancan cualquier cosa, y tocaron de todas formas ante el grupo presente como si lo hubiesen hecho para un lugar a punto de reventar de gente. Como todavía siguen presentando Cacería, su último disco salido en el 2014, aprovecharon para soltar un par de canciones del mismo, mechando luego canciones de sus otros trabajos. De hecho, el comienzo fue con el excelente “Los Malditos”, de El Espíritu. Tras este, llegaron “Chazarreta” y “Cristo de los Futbolistas” y “Medicina”. Siempre hubo algunas bromas de por medio, algunas referidas al ausente guitarrista, todo esto acompañado del movedizo cantante, que todo el tiempo hace gestos, se baja del escenario para cantar con los que están ahí cerca, camina por todo el lugar y demás cosas. Cuando volvieron hacia atrás, fue para hacer “Las Vegas”, con ese infeccioso arranque de bajo y un loco medley en el medio de los Ratones Paranoicos. Todo esto sucedió en solo media hora, y el final fue de la mano de su hit, “Algo sobre estar vivo”. Como cierra la canción, “nos re cabio”, porque el cantante terminó arriba de la barra mostrando el culo a todo el mundo.

“Hola, nosotros somos Poseidotica, lo que pasa es que simplificamos mucho los temas” El Perrodiablo.

Pasaron unos diez minutos aproximadamente, cuando el telón volvió a abrirse y las luces rojas desataron el infierno mismo. Ya había muchísima más gente, de hecho, y la potencia de Avernal se hizo presente. Tal vez fueron la voz gutural pero nítida de Cristian Rodriguez, las violas de Fede y Seba, el bajo de Francisco Cañardo o la batería impiadosa y rítmica de German Rodriguez los causantes de que el show fuese excelente, o el buen sonido que lograron, aunque lo más probable es que Avernal sea la banda más malvada que haya sido parida en estas tierras. Todo esto es motivo de orgullo, y el público lo hizo sentir en todo momento.

El comienzo salió directo desde Réquiem para los Rebeldes, y sin piedad se sucedieron “Huacalera” y “La Espada sin Cabeza”, la dupla perfecta sobre los últimos días del General Lavalle. Pero el show fue muy equilibrado en cuanto a contenido, así que continuaron con “Mil Navajas” desde Miss Mesías, para luego volver muchísimo más atrás en su propia historia para revisitar “World Sewer”, muy posiblemente uno de los primeros temas que hayamos escuchado del grupo hace lo que parece ya una eternidad. ¿Qué hay de material nuevo entonces?, pues la respuesta se manifestó en “El Habitante de Cadaveres”, un tema que promete mucho. Para revisitar El Sangriento, se hicieron presentes “La Tormenta después de la Calma” y “Condenado al Olvido”, intercalando con “La Resurrección” de Miss Mesias para volver y cerrar con un contundente “Hoy Podes Pudrirte”. Nada mejor que compilar la historia de una banda en algo más de cuarenta minutos y ganarse a todo el público en el proceso que elegir esta lista de temas.

Ahora sí, la misa galáctica aún estaba por comenzar. La nave ya había estado de joda para luego pasar por una región infernal, y aun así el viaje estaba lejos de terminar. Faltando diez minutos para las 23 horas, el corrimiento del telón mostro un escenario vacío y oscuro, listo para la proyección de un video que sirvió de introducción para El Dilema del Orígen, el más reciente producto de Poseidotica. Tras culminar, la aparición de Walter Broide para ocupar su lugar en el centro al mando de la batería hizo estallar al lugar en aplausos. No faltó mucho para que Martín Rodriguez, Hernan Miceli y Santiago Rua aparecieran en escena para tomar sus instrumentos y dar comienzo a un show mágico que los tuvo a todos al frente en una sola línea sobre el escenario de Niceto. Todo comenzó con “Anfibio”, un tema ya antiguo, pero rápidamente pasaron a un estreno, “Holograma”, un tema rápido al inicio pero que luego muta en tranquilidad estelar. Otro viaje en el tiempo para llegar a “Superastor”, esa oda al gigante Piazzola y “Mantra” para seguir.

La primer sorpresa de la noche vino de la mano de David Iapalucci, guitarrista de Los Antiguos y Anomalía, para hacer dos ajustadísimas versiones de temas nuevos, “Videogame” y “El Alma de las Maquinas”. No solo estuvieron todos precisos y veloces, hay que decir que Waldo es una máquina de relojería, intensa y perfecta, siempre marcando el ritmo con su batería. Es una marca registrada a esta altura, y algo de lo que esta banda siempre hace provecho. Tras abrazos con su invitado y agradecer al público la presencia, siguieron con estrenos, el bello “Viaje de Agua”, para luego sugerir a todos que los siguiéramos por la “Aeroruta”. No hay desperdicio ni en el viaje ni en el disco nuevo. Hasta de la barra estaban filmando con sus celulares, un show que estuvo cargado también de placeres visuales y un buen uso de luces, lasers y humo en el ambiente.

La nave mágicamente evitó la inercia propia del movimiento espacial, para llegar a un alto en el tiempo espacio. Era hora de otro súper invitado, Carca. Aplaudido por todos, se hizo presente con su guitarra ese amable gigante, posiblemente el único ser de patillas largas que no defrauda, si entienden el guiño. Fueron nada más y nada menos que dos excelentes covers, “Que suerte ser diferente” del propio Carca, y una joyita de Vox Dei, “Loco hacela callar”. No sabríamos si las palabras alcanzan para describir lo bueno que estuvo todo eso.

“Entre nosotros, habla muy bien de ustedes que estén acá para ver el show de una de las mejores bandas del rock argentino”, Carca hacia el público.

Tras la salida del invitado de honor, la nave continuó su viaje sin retorno por medio de la “Elevación”. Con casi una hora de show a cuestas, y sin sentir stress alguno, la cosa continúo para intentar develar “El Dilema del Origen”, otro estreno de la noche. Acto seguido, agradecieron a todo Poseidótica, lo que ellos consideran que incluye a técnicos, sonidistas, plomos e iluminadores. La nave llegó a su destino final de la mano de “Dimensión Vulcano”, el consiguiente bajón del telón y la calurosa despedida del público. La nave se perdió en la medianoche, dejando otro recuerdo imborrable en el vacío de nuestras mentes. Salud, y recuerden que viajar es un placer, y resistirse es fútil.

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