Recuerdos del futuro

Crónicas | Machine Head
Recuerdos del futuro
Texto: Carlos Noro | Fotos: Martín Darksoul (Cortesía de Icarus Music)

Machine Head volvió para vencer. Esta es la crónica.

Agradecemos la generosidad de Marcela Scorca, nuestro amigo Martín Darksoul y todo Icarus por cedernos las imágenes del show. Insólitamente el mismo día del show nos enteramos que la banda y su management habían decidido cancelar toda presencia de fotógrafos de prensa con la única excepción de los que son parte de la organización. Consideramos una falta total de respeto esta situación por lo que decidimos no tomar ningún tipo de fotos propias.

Es indudable que algo de suerte influye para que una banda tenga la popularidad suficiente para llenar un estadio o lleve la más que respetable cantidad de mil y pico de personas en un lugar con Argentina. Algo de esto de encargó de aclarar Rob Flynn promediando las dos horas de show que los estadounidenses dieron en argentina. “No somos una banda enorme pero nos dejamos la vida en cada show” fue la frase que quedó resonando. La realidad es que mucho de esto configuró la tercera visita de M.H.  

Cuando a las 20:30 el escenario se oscureció con un homenaje a Ozzy como cortina, el Teatro Flores estaba a medio llenar. Media hora después lucía colmado por aquellos que llegaron un poco más tarde acostumbrados a los horarios de las nueve o nueve y media que suelen transitar las bandas internacionales.

En este contexto el inicio del show fue para “Imperium” una canción tan pesada y contundente como puede ser  la que propone una banda que aún hoy parece el eslabón perdido entre el thrash clásico, los noventas y el ñu metal. Precisamente esta tensión creativa de estilos, fue la que sostuvo las dos horas de show que propusieron sin descanso los estadounidenses armando con paciencia un set tan variado como entretenido e intenso.

Con un Flynn encendido y cómodo con su lugar de frontman,  llamó la atención su capacidad de reproducir a la perfección las exigencias vocales de la última época de la banda, más inclinada a complejizar sus arreglos y sonido. Tal vez por eso el disco que fue el punto de quiebre de la nueva etapa, el brillante The Blackening  tuvo presencia directa con cuatro canciones “Aesthetics of Hate”, “Beautiful Mourning”, “Halo” y “Now I Lay Thee Down” en donde las guitarras gemelas y el  intercambio de solos entre Flynn y Demmel alcanzaron un nivel impresionante.

El resto del show, sin fisuras transitó los obligados clásicos “Old”, “Ten Ton Hammer”, entre otros y un sorpresivo cover de Iron Maiden “Hallowed by thy name” que fue tocado por primera vez en Sudamérica. La sensación fue que los Machine Head están para otra cosa, aunque el presente no los recompense como debería. Veremos como los recuerda el futuro.

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