Más que palabras

Crónicas | Extreme
Más que palabras
Texto: Hernán Mazón | Fotos: Estanislao Aimar
Teatro Vorterix ?

23 años pasaron para que Extreme, la banda originaria de Boston, retorne a nuestro país para volver todo a foja cero. ¿Y por qué? Bueno, haciendo un poco de memoria, recordamos que cuando visitaron nuestro país en el año 1992, lo hicieron justamente por primera vez, en marco de la gira donde mostrarían el álbum homónimo, “Pornograffitti” justamente y el recientemente editado “III Sides To Every Story” (1992), dos de sus mejores discos sin lugar a dudas. Así todo, la banda tuvo muchos altibajos en su carrera, separaciones, impases, idas y vueltas de miembros, más discos editados y otra tanta cantidad de detalles que nos quedaríamos cortos en este escrito, si quisiéramos resumir todo lo que nos hemos perdido. Pero si de relevantes situaciones tendríamos que hablar, nos perdimos la presentación de sus últimos dos discos de estudio, “Waiting For The Punchline” (1995) y el grandioso y moderno “Saudades De Rock” (2008). Y si bien nosotros no vivimos todo eso, ellos también hay cosas que evidentemente tampoco. Para suerte mutua, lo vivido el otro día fue recíproco déjenme decirles, tanto para la banda para la gente y la noche se erigió como una especie de tributo mancomunado. No por cualquier cosa se embarcaron en esta gira por el resto del mundo y Sudamérica, en la cual decidieron festejar los 25 años del mítico disco editado en el año 1990 (reeditado en el 2015 en formato doble deluxe), tocándolo íntegramente, sino que también repasaron parte de su legado, con canciones de otros discos, nunca oídas quizás en nuestra tierra.

La realidad actual de la banda indica, que después de lo vivido el pasado jueves en un teatro colmado, los muchachos se mantienen en formol, y en todo contexto. A ver, los años pasan para todos y ni que hablar para músicos que andan dando vueltas desde hace más de treinta años, cuando muchos de nosotros éramos adolescentes. Bueno, la estructura del show, confesó que están más vivos que nunca y suenan de la hostia. Claro está que Extreme no sería Extreme sino no tendría entre sus filas al cuasi portugués Nuno Bettencourt entre sus filas, como tampoco al mítico y personalizado cantante Gary Cherone (ex Van Halen). Convengamos que tanto su bajista Pat Badger, como su baterista, el más moderno de la banda Kevin Figueiredo, son artífices para que esto funcione, pero claro está, no son irremplazables. Y si hay algo de lo cual tengo pleno convencimiento, es que fue una vuelta tal cual el público se merecía.

Y para que esto sea así, debían alinearse los planetas como quién dice, factores que no muchas veces logran hacerlo para que el show sea magnífico. Por un lado el sonido, que fue justo y preciso, por el otro, el estado de ánimo y las ganas de tocar también, y englobando todo esto, la buena onda y ganas de compartir fusionándose con la gente que pagó su entrada. Todo eso funcionó, todo cuajó, por eso revalido la llegada de la banda. Muchos de los presentes, alejados de la adolescencia, cantaron y corearon cada canción como si fuese ayer. ¿Y saben que? Muchos éramos los que nunca los habíamos visto, y no solo eso, sino también muchos eran lo que no habían nacido cuando el disco tributado dio a luz. Esto confirma la teoría de que la música derriba barreras, no solo de edades, sino también generacionales. Bajo todo este contexto, la banda dispuso sus casi dos horas de show para repasar íntegramente “Pornograffitti”, respetando el setlist del disco, con lujo y detalle, para luego cerrar la noche con canciones como “Play With Me”, “Rest In Peace”, “Kid Ego”, “Take Us Alive”, “Am I Ever Gonna Change”, “Midnight Express” y “Cupid's Dead”. Como dato extra, solo alteraron la versión de “Hole Hearted” a la cual la combinaron con “Crazy Little Calling Love” de los siempre tributados Queen. Ah! y también don Nuno, entre medio del mencionado setlist, ejecutó precisamente “Flight of the Wounded Bumblebee”, como antesala de “He-Man…”.

¿Que es una banda re bala? ¿Que no tocan nada? ¿Que viven del pasado? bue…tendría muchos más “que” para cuando alguno quiera hacerte una gastada por la banda que te acercaste a ver. Yo solo me remito a los fundamentos y a lo vivido. Probablemente vos que estuviste ahí no me vas a dejar mentir, y si te gastan, vas a tener los fundamentos necesarios como los que recalco en este humilde escrito, para poder decirles: que hay banda para rato, hay hard rock para rato y por sobre todo músicos vigentes.

Pero bueno, retomando un poco lo que les comentaba al principio, la mística de Extreme está intacta y tanto Nuno como Gary, son responsables de esto. Físicamente se conservan como en los ‘90 (cosa que yo no, vale reírse) y musicalmente están impecables. Si noté que cierto tiempo le llevó al cantante acomodar sus cuerdas vocales, hasta lograr adquirir esa temperatura para afinar adecuadamente. El resto, fue un viaje al pasado. El virtuoso guitarrista tiene la capacidad con poco (pero mucho), de hace sonar su guitarra como ninguna y los mismos sonidos que escuchaste en la grabación del disco son calcados a lo que revitaliza en vivo. Poco uso de pedales o efectos parecidos, como si fuese un guitarrista de la vieja guardia, al que solo le basta con su cuerpo de madera, las seis cuerdas y ya. Y ojo, no soy de los que escucha a la banda por “More Than Words”, que si bien merecido éxito tiene, siento que están mucho más allá de eso, son una soberana banda de hard rock realmente representativa o al menos los pergaminos recogidos no me dejan mentir.

Por otro lado debemos decir que la buena onda siempre reinó, tanto desde arriba del escenario como desde abajo, y tampoco faltó algún llanto por parte de algún fanático cual conmovido por lo vivido. Y ellos, los músicos también siempre se mantuvieron atónitos ante cada parafraseo de cada solo de guitarra, como también con cada uno de los estribillos. Sonrisas de Nuno y palabras de agradecimiento eran lo que sobraron siempre para con los presentes. Y este aspecto lo realzo, ya que después de no venir al país durante 23 años, probablemente mucha de esta retribución no la habían vivido nunca o no la recordaban, tal cual cada uno de los miembros manifestaron por las redes sociales post show. Nunca faltaron los “Olé, olé…” claro está, pero todo siempre fue armonioso, bien acompañado y bien liderado. Los lucimientos estuvieron a la orden del día, tanto por parte del guitarrista como así también del cantante, que goza de un estado vocal realmente inmaculado a pesar del paso de los años.

Yo no se si muchas de las bandas que llegan, a nuestro país nos chamuyan y siempre nos dicen que somos los mejores. Lo que si el otro día quedó evidenciado, que tanto abajo, como arriba del escenario, se respiraba verdaderamente hard rock, y del bueno. Hay que estar arriba del escenario y tener a cientos de personas desde abajo cantando, gritando y coreando cada solo. Seguramente parte de la estantería se te debe movilizar, más allá de que hayas recorrido todo el mundo. Y si de movilizar hablamos, la inesperada despedida por parte de la banda para con la gente, consistió en acercarse al público, queriendo los cuatro músicos llegar hasta donde sus brazos más pudieran y lo lograron. La imagen de Gary en andas y la gente agarrando a Nuno de donde sea desde el vallado, fue el acto más fraterno que mucho tiempo vi. ¿Que es una banda re bala? ¿Que no tocan nada? ¿Que viven del pasado? bue…tendría muchos más “que” para cuando alguno quiera hacerte una gastada por la banda que te acercaste a ver. Yo solo me remito a los fundamentos y a lo vivido. Probablemente vos que estuviste ahí no me vas a dejar mentir, y si te gastan, vas a tener los fundamentos necesarios como los que recalco en este humilde escrito, para poder decirles: que hay banda para rato, hay hard rock para rato y por sobre todo músicos vigentes. La próxima que vayan ellos, probablemente se inspiren y saquen conclusiones parecidas, a las de este escrito y las que te llevaste puestas a tu casa.

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