Ratas sueltas en el Abasto.

Crónicas | Ratos de Porao
Ratas sueltas en el Abasto.
Texto: Germán Fernandez | Fotos: Seba Delacruz
Uniclub ?

Ratos de Porão es una banda muy querida por la audiencia porteña y argenta en general. La banda liderada por João Gordo viene tocando y sacando discos sin parar desde el ’81 y muchos de esos discos ya se han vuelto clásicos instantáneos en todo el mundo, como “Anarkophoba” “Brasil” y “Crucificados Pelo Sistema”. ¿La excusa? Celebrar la localía en Buenos Aires.

Minutos antes de las 20 hs, salían al escenario los muchachos de Undermine. Con su propuesta thrash contundente con aires death metal, invitaban a los recién llegados a empezar a acercarse al escenario. Cumpliendo, de manera más que elocuente, con la difícil tarea de ser la primera banda  en precalentar  lo que luego sería una gran noche, que recién comenzaba.

Llegaba el turno de Tugsteno, banda que ya tenía un público fiel y listo para el pogo y corear sus canciones. Entre los temas más celebrados estuvieron “Escuadrón del Thrash” y “Vino y velocidad”.  Se fueron ovacionados y dejando a todos con ganas de más.

La tercera banda soporte encargada de dejar en llamas el escenario del Abasto, fue The Killing. Desde su muy particular grindcore maldito, y caótico, como a ellos les gusta definirse, fueron muy bien recibidos por la audiencia, que a esa hora, ya casi colmaba el lugar. Recorriendo varios de sus clásicos, que los posicionaron como un referente de la escena extrema local, y dejando un sabor agridulce entre sus seguidores, ya que este se anunciaba como el ante último show de su carrera.

A la hora pactada, con el recinto repleto de gente, y localidades totalmente agotadas,  aparecieron los Ratos de Porão, a confirmar por qué aún sigue siendo una de las bandas más importantes del continente. Si bien son idolatrados por grandes como Sepultura, Jello Biafra y un culto de fans que se extiende hasta Europa, la banda demostró que, en sus  34 años de carrera a cuestas,  no se dejaron dormir en los laureles, y siguen dando batalla.

Con su característico sonido extremo y colmado de velocidad, comenzaron con una seguidilla de tres temas encabezado por “Conflito Violento”. El público estalló en gritos y comenzó la invasión de gente al escenario para hacer  stage diving. Enseguida vino el clásico “Crucificados pelo Sistema” que fue celebrado y coreado por todos.

La banda está encabezada por João Gordo, también conocido como Gordo (que ahora no está tan gordo) que canta y grita sin parar. El micrófono es su arma  para vomitar todas sus rabias por las injusticias que  padece el tercer mundo. Entre tema y tema, Gordo aprovechaba para bajar línea sobre los tópicos recurrentes de sus canciones como la iglesia universal, la estupidez que genera el fútbol, la corrupción y  la policía entre otros tantos.

Cabe destacar que esta formación ya viene desde  hace muchos años tocando y su estilo se ha vuelto más extremo y afilado y si bien se lo cataloga como crossover thrash, la paleta de sonidos pasa del punk al hardcore hasta grind y  crust.

João Gordo hizo alusión a que están viejitos: “Ya tengo 51 años…desde del 1981 venimos tocando y nunca hemos parado de tocar” dijo mientras señalaba su imponente cuerpo. No faltó tampoco la ovación a Joã, guitarrista fundador de la banda, encargado de todos los riffs asesinos. Boka, el baterista, ya lleva más de veinte años con esta formación y es el motor-pulsión imparable de la música. Juninho es el más joven de la banda, aporta toda la dinámica escénica, derrochando energía de principio a fin, con sus saltos, sin soltar su bajo en ningún momento.

No faltaron los históricos  temas como  “Anarkophobia”, “Morrer” y “F.M.I.”.  Ya hacia el último tramo, se vinieron  los covers: “Work for Never” de Extreme Noise Terror y “Commando” de los Ramones, otro regalo para la multitud enardecida.

Ya cerrando la noche, sonaron los aclamados “Beber até Morrer”, “Amazonia Nunca Mais”, y “Aids, Pop, Repressão ”, despidiéndose de la Capital Federal con “Crise Geral”, dejando un show intenso de una hora y media para seguir con su gira por varias ciudades del país. La sensación es que seguirán volviendo. Los recibiremos con nuestros caóticos brazos abiertos.

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