A morir por nada y bailar entre muertos

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Reseñas | Morir por Nada/Bailando entre los muertos/Kato Records/2014
A morir por nada y bailar entre muertos
Texto: Hernán Mazón

Morir por Nada es una banda argentina, oriunda de la ciudad autónoma de Buenos Aires que la viene remando desde el año 2011. Luego de sendas presentaciones, como para que la gente se foguee un poco con su propuesta, arrancaron finalmente en el año 2013 con la grabación de “Bailando entre los muertos” (2014) el primer disco de estudio de la banda, sobre el cual vamos a dar nuestro parecer. Actualmente la banda está integrada por Vön Monchester (voz), Facundo Leiva (bajo y coros), Chapu Leiva (guitarra y coros), Maurín Montagna (batería) y el Chino Ortiz (guitarra). Y si de banda hablamos, MPN, no es una banda fácil de digerir. Su material ha llevado un proceso de análisis demandante para este escrito, ya que son de esos bandas donde te encontrás un poco de todo, de hecho, si bien leerán mis apreciaciones, voy a introducirlos textualmente a través de una cita donde la banda se autodescribe de la siguiente manera: “Nos sumergimos en una tormenta sonora de graves buscando su sonido e identidad finalmente logrados tocando con guitarras de 7 cuerdas, haciendo que las voces tengan melodías suicidas, pegadizas y gritos guturales; evocando principalmente las influencias de los primeros Misfits, Samhain, The Undead o la etapa de Danzig solista, la crudeza de Alice Cooper, la psicodelia y diversión irónica de The Cramps, las películas Clase B, el Gore y todo lo relacionado a personajes tan disímiles como Sandro, Luca Prodan, Narcizo Ibañez Menta o Robledo Puch e influenciados por bandas disímiles como Tiger Army, Turbonegro, Hellacopters, Datsuns o Pantera, Son of Sam, Molly Hatchet y Bauhaus”.

Para suerte de mi imparcialidad ética, toda esta cita, llegó a mis manos después de haber concluido en esta reseña que probablemente estamos ante una banda sobre la cual no podemos posicionarnos sobre un sólo género para describirla, ya que fluctúan entre varios ejes rítmicos y melódicos. Lo primero que uno destaca o concluye en limpio, es el trabajo vocal de su cantante es de claras influencias traídas de las venas del mítico Glenn Danzig, pero completamente rockeado. Hay solos de guitarra, hay mucho coro y quilombo, así de literal, variando con graves y agudos de voces y guitarras conjugadas, algo distinto. "Bailando entre los muertos" retrata un poco todo esto. Y sin ir más lejos las canciones que vendrán igual, como "Lucifera", que tiene una cuota mucho más groove y potente. En si, entendí, que todo el disco tiene un volumen muy alto, por momentos saturado (seguramente adrede), pero no mal, bien, con potencia. Por otro lado, también creo oportuno destacar que el diseño y el arte del disco es muy bueno, buen packaging, trabajado en mayor detalle que otro tipo de producciones que han llegado a mis manos. Si te sirve como dato extra, el arte del disco fue realizado por un reconocido del arte gráfico internacional como Jimbo Phillips, dibujante y diseñador de marcas conocidas, quién también ofició como artista de bandas como Pennywise, NOFX, No Use For A Name, Fu-Manchu, Agent Orange, Guttermouth, Social Distortion, entre otros. Obviamente que todo puede ser muy lindo desde ese sentido, pero si el disco no se viera sustentado por canciones contundentes que retraten lo dibujado, difícilmente sería un trabajo digerible. Por suerte tiene canciones como “Desde el infierno” que generan esa congruencia necesaria entre lo vistoso y su contenido.

Eso sí, a pesar de los cambios y las variaciones propuestas, durante los 17 temas, el disco va al frente. Canciones como "Medusa" justifican esto. Así es como también a partir del tema cinco que la banda empieza a invitar a gente a participar del disco, como ser el caso de Flor Carbone quién acompaña al Moncho (Minoría Activa) en las voces de "Tu propia destrucción" y "La sangre correrá". Buen laburo dejan plasmado en conjunto, mucho más rockeado que lo que se venía escuchando, pero con el sello de MPN. Y parece mentira, pero el disco es largo y cambiante, en este sentido sino escuchá "Lux" donde Marcelo Pocavida canta, ya verás, luego contame. Y si de invitados hablamos también dejan parte de si en el disco, Esteban Capuano, Vig Villalba y Mariano Castiglione (Manthrass). Por otro lado, es también una banda que responde y recrea pasajes stoners, pero que no en un cien por ciento podemos meterlos en el género, ya que muchas veces se disparan como en canciones como "Parte del viento" o "Los cuervos en mi mente" donde también se dan el lujo de contar en las voces con Marina Rolandi y Brenda Cuesta (Bloodparade), que no hace ni más ni menos que llevar a la banda a otro plano, de un tenor más gótico. Hasta acordes de guitarra aparecen por ahí, como también en algún pasaje anterior lo había hecho un teclado, pero todo siempre bajo la sombra de sucias distorsiones. El sello de Brenda, alejado de su faceta más electro es bueno y fusiona bien con el cantante líder, que nunca deja solos a los invitados.

En el resto de los temas, la banda sigue manteniendo el eje temático propuesto e intentando redoblar esfuerzos a lo ya oído como con canciones como "Oscuro sol" o "Los malditos", pero a su vez metiéndole una cuota más podrida en canciones como "Tus manos quieren todo" donde se hace uso hasta del doble pedalera, como en alguna que otra canción. Y si me permiten, me quiero remitir nuevamente al principio ya que sigo concluyendo que es un disco que necesita una oída muy detallada, ya que está lleno de detalles, ruidos, voces introductorias y efectos de fondo que lo contaminan de buena forma. Eso sí, se la juegan siempre con onda pesada, tal cual a lo planteado en "Rigor mortis" y mal no les va. Así es que llega a su fin este "Bailando entre los muertos", con “Aúllan lobos” e "Hybrid moments" nuevamente cantada por Brenda, pero esta vez, íntegramente en inglés, tal cual la canción de los Misfits manda. "Gualichoss" y la volada instrumental "Mal viaje-Buen viaje" despiden al disco como se debía, o al menos como se venía mostrando, sin bajar decibeles. Me queda dando vueltas que una vez curtido este larga duración y después de varias escuchadas, estamos ante una banda con personalidad, que establece un sello a partir de claras influencias musicales bien arraigadas, pero con la suficiente capacidad de intoxicarlas de su propio estilo. Así todo, no dejan de manifestar un buen producto, que si bien no es para un público convencional de la escena de la distorsión pesada clásica, muestra la faceta de otros tipo de emprendimientos musicales de géneros bien fusionados que pueden llegar, para que mueras por nada y bailes entre los muertos.