Ciberpunks al ataque

Crónicas | Poseidotica
Ciberpunks al ataque
Texto: Sebastián Sánchez | Fotos: Seba Delacruz
Trastienda ?

La gran nave y sus cuatro extraños tripulantes pasaron por La Trastienda para presentar su último engendro cibernético. El Dilema del Origen tuvo su merecida primera manifestación ante otro significativo escenario y en el afán de develar los secretos del universo sonoro, los Poseidotica dieron otro de sus grandes golpes. Quedan otra vez invitados a conectarse a esta realidad que está muy lejos de ser virtual, yLa gran nave y sus cuatro extraños tripulantes pasaron por La Trastienda para presentar su último engendro cibernético. El Dilema del Origen tuvo su merecida primera manifestación ante otro significativo escenario y en el afán de develar los secretos del universo sonoro, los Poseidotica dieron otro de sus grandes golpes. Quedan otra vez invitados a conectarse a esta realidad que está muy lejos de ser virtual, y visitar nuevos mundos sonoros. visitar nuevos mundos sonoros.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Es lógico pensar que no existe aún una respuesta para esa pregunta, pero si la inteligencia artificial fuese una realidad, sin dudas soñaría con la música de Poseidótica. Cual producción futurista, la banda que nos viene malacostumbrando a grandes presentaciones tuvo su debut sobre uno de los codiciados escenarios de la ciudad de Buenos Aires, y por suerte para nosotros, prepararon un show que estuvo a la altura de las expectativas. No se puede saber con qué es que uno se va a encontrar cada vez que se acerca a ver esta banda en vivo, y si bien ya hay cosas que se pueden anticipar, ellos parecen siempre dar un poco más en pos de satisfacer las necesidades de sus seguidores.

El show se dio ante una Trastienda que se llenó bastante, pero que a la vez permitió comodidad para el público. Fieles a su estilo de puntualidad, el telón se corrió para mostrar a Walter Broide tras su batería, rodeado de una cierta oscuridad solamente cortada por luces tenues. Acompañado por Matías Romero de Guauchos en violín y Santiago Córdoba de Violentango en percusión, el grupo dio comienzo a una versión bastante libre de “Algoritmo”, la pieza que abre El Dilema del Origen. Al cabo de un tiempo, el resto de la banda se fue haciendo presente para ocupar sus respectivos lugares, así que Martin Rodríguez en bajo, y los guitarristas Hernán Miceli y Santiago Rua, vestidos con ropas futuristas y luciendo un maquillaje que hacía parecer que debajo de la piel había seres cibernéticos, llegaron para finalizar esa bonita pero misteriosa introducción, y desatar el infierno con el mismísimo “Dilema del Origen”, mostrando que cuando la banda agarra velocidad, puede ser de temer.

Durante partes del concierto de pudo escuchar la voz en off de Federico Wolman, encargado de relatar una historia que fue intercalada entre los temas que el grupo tocaba, y que tenía notable inspiración en una aventura espacial y de estética ciberpunk, como si de 2001: Odisea del Espacio o Blade Runner se tratase. El grado de producción desde las luces y el sonido también acompaño de manera excelente a la banda, y la increíble sucesión de “Holograma”, “Dinastía Nocturna” y “El Alma de las Máquinas” no hizo más que confirmar esta idea.

Tras ver a Walter Broide castigar su instrumento, tanto que a veces los bombos de corrían de su lugar, hubo un momento para apaciguar las almas, de modo que “Segundo Mundo” y “El Observador” fueron las piezas elegidas para esto. La última en particular, mostró uno de los momentos más distendidos de la noche, con Martín y Hernán sentados al borde del escenario, casi metidos adentro de un público extasiado. Transcurrida esta etapa, las cosas volvieron a tomar un poco de velocidad con “Aeroruta”, que tuvo una brillante participación del violinista invitado Matías Romero. A modo de conclusión, llegaron los más frenéticos “Videogame” y “Hija del Átomo”, y con eso la banda se retiró a un descanso merecido.

Ya bien pasadas las 22.20 horas, los cowboys espaciales retomaron sus posiciones en la gran nave para ofrecer una abundante cantidad de temas a modo de acompañamiento, esta vez anclándose en el resto de su discografía. Ya desprovistos de su maquillaje y con vestimentas más casuales, los músicos dieron rienda suelta a “La Distancia”, para luego pasar por “Los Extraños” y “Elevación” y regresar a “Sueño Narcótico”. Como si lo anterior no hubiese resultado suficiente, volvieron a tener a su violinista invitado en una genial y electrizante versión de “Hidrofobia”, tema de su primer disco llamado Intramundo. Como broches finales, eligieron “Dimensión Vulcano” y el espectacular “Mantra” para cerrar la noche. Martin se aseguró de saludar a todos aquellos que colaboraron con ellos en la producción del show, desde la música, el sonido, las luces y las grabaciones en off que acompañaron. Se trata de un equipo inmenso, que ya parece constituir una extensión de la banda misma, y que a la vez le aporta un condimento difícil de imitar.

No sabemos si el futuro se parecerá a esto, pero al menos nosotros nos quedamos tranquilos sabiendo que puede estar hecho de cosas como esta presentación. Es bueno que no hayan dejado pasar la oportunidad de presentar su nuevo disco, y acompañar por supuesto su hermosa edición en vinilo, en un escenario notable. Por suerte, Poseidotica nos sigue sorprendiendo, y al menos para nosotros, el futuro llegó hace rato.

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