Resurgir de la adversidad

Crónicas | Lamb Of God
Resurgir de la adversidad
Texto: Sebastián Sánchez
Groove ?

Una de las semanas más apretadas y agitadas de la vida musical porteña tuvo a Lamb of God como banda encargada de darle alguna clase de cierre. En un nuevo paso por Buenos Aires, y tras varios años de ausencia, los muchachos de Richmond volvieron para demostrar que lo que no te mata, definitivamente te fortalece.

Sin exagerar, podríamos bautizar a esta semana que pasó como “La semana de la muerte del bolsillo rockero”. Sucede que cada tanto Buenos Aires nos muestra su costado genial, ese que hizo que unas cuantas bandas significativas para el público local se hicieran presentes con pocos días de separación. Pero también pasan cosas graciosas, como que esa confluencia que hace de esta una ciudad vibrante, pusiera una cola prolongada de metaleros ansiosos de revolear cabelleras y poguear justo en las narices de los más exquisitos asistentes a una feria de vinos ubicada en el predio contiguo. Es un contraste totalmente inofensivo, pero también significativo.

Aún era relativamente temprano cuando pudimos ingresar a Groove, y así fue que nos encontramos con M28, una de las bandas soporte de la noche. Pudimos escuchar varios de sus temas, y vamos a pecar un poco de falta de conocimiento a la hora de referirnos a ellos, pero se destacaron por un excelente sonido, genéricamente bastante a la par de lo que se escucharía esa noche. Voces podridas, instrumentos bien aprovechados, aplausos de la concurrencia llevaron a una grata sorpresa. Cerraron su show con un tema llamado “Mérito de Guerra”, y para los que les gusta el género les recomendamos que los busquen a través de Black Eclosion Records, como hizo este cronista, y peguen una oída al material. Groove se estaba llenando progresivamente, y hubo que esperan unos cuantos minutos más para que la cosa siguiera su curso.

Fue a eso de las 20:50 que los ya reconocidos Plan 4 se hicieron con el escenario. La apertura de su show fue con el devastador “Entre la vida y la muerte”, y si bien el maldito micrófono estuvo ausente por unos segundos, la situación tardo poco en resolverse. Es indudable que la banda liderada por Javier “Knario” Compiano tiene un lugar ganado y mucho público propio, y fue bueno volver a verlos en vivo. No necesitaron mucho más que media hora para reafirmar su lugar en la movida pesada y por suerte, el sonido y el público respondieron como era de esperar.

Todo estaba marchando de acuerdo a los horarios previstos por la organización, así que hubo un impasse que ayudó a que la gente se acomodase para lo que iba a venir. Las ansias crecían a medida que pasaban los minutos, y ante cada movimiento del telón la gente coreaba el nombre de la banda que había venido a ver.

Y así fue que pasadas las 21:50 se hizo presente sobre el escenario el quinteto de Richmond. Lamb of God volvió a pisar un escenario porteño para demostrar que siguen fuertes dentro de la escena de un relativamente nuevo metal, especialmente tras los problemas que tuvo su cantante Randy Blythe con la justicia de República Checa a causa del fallecimiento de un fan tras un show. “Walk wit me in Hell” fue la canción elegida para hacer explotar a un recinto con una notable intensidad, y si bien el sonido de las guitarras en los primeros momentos no se prestaba para distinguir bien los riffs de Mark Morton y Will Adler, la situación no tardó demasiado en ajustarse. A continuación de “Now you got something to die for”, y con la excusa de estrenar su séptimo trabajo, Sturm Und Drang, la banda completada por Chris Adler en batería y John Campbell en bajo, hizo dos canciones tituladas “Still Echoes” y “512”, esta última más lenta y oscura, haciendo referencia al número de celda en la que Blythe estuvo detenido.

“You motherfuckers are crazy”, declaraba el cantante ante el pogo de sus fanáticos, algo que en realidad parecía bastante dificultoso dado que Groove es bastante angosto y la cantidad de gente no permitía demasiado el movimiento. De hecho, había frecuentes recambios y movimiento por parte de aquellos que ya habían estado aguantando lo picante que estaba la cosa más cerca del escenario. Tras pedir aplausos para las otras bandas que abrieron la noche, siguieron con temas como “Ruin” y “Hourglass”. Otros temas destacados fueron los potentes “Set to Fail” y “Laid to Rest”, para culminar de algún modo el show los clásicos “Redneck” y “Black Label”, intento de ronda obligada otra vez y ni hablar de muchos intentaron la famosa pared de la muerte.  

En resumen fue un buen show, con un buen nivel de sonido y un lugar que estuvo bastante colmado de gente, pero que imaginamos que debe haber parecido muy corto para aquellos que fueron. Una hora y media de show, más de una docena de temas en la lista, y esa rara sensación de que todo concluyó muy pronto. Al salir, las tropas de negro volvieron a cruzarse con los que salían de la expo bodeguera. “Mirá, ahí vienen estos”, oímos decir a un hombre que pasaba con su pareja. Y si, esta es tierra de contrastes amigo mío, aquí hay para todos los gustos, y nosotros que hacemos Wish You Were Here disfrutamos tanto del Malbec como de un buen Black Label.