Un mundo de fantasía

Crónicas | Blind Guardian
Un mundo de fantasía
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro

La visita de Blind Guardian y un show difícil de olvidar.

Si algo caracterizó la historia de Blind Guardian fue su capacidad de transformarse sin perder su esencia. Desde el iniciático Battalions Of Fear de 1984 hasta el reciente Beyond The Red Mirror con el que llegaron a visitarnos por tercera vez, los alemanes han pasado por todos los estilos: fueron parte de la segunda generación del power metal alemán, coquetearon con el thrash, el heavy metal y a partir de Nightfall in Middle Earth se la jugaron a incorporar cada vez más orquestaciones. Mal no les fue. La banda creció y mantuvo una legión de fans seguidores de las historias en donde J.R.R Tolkien siempre tuvo un lugar preponderante como bitácora de viaje para crear atmósferas y relatos de un universo donde los duendes, los elfos, los anillos y la fantasía tienen un lugar preponderante.

En este contexto una intro casi obligatoria fue el inicio para lo que fue un recorrido que arrancó por el presente. “The Ninth Wave” mostró todo lo que es B.G en este 2015. A los cuatro integrantes estables Hansi Kürsch en voces, André Olbrich y Marcus Siepen en guitarras y Frederik Ehmke en batería se les suman Oliver Holzwarth en bajo y Mathias Wiesner de impecable tarea a la hora de incorporar al sonido de banda  las orquestaciones de la última etapa. En esta interacción en la que todos aportan desde lo vocal, está la clave del sonido que proponen hoy los alemanes. Transitando el dudoso límite entre lo que se toca en vivo y lo pregrabado (algo que bandas como Rhapsody sufrieron en su momento en el vivo y en directo) lo que se escucha es contundencia y lo que se observa es un conjunto de ideas bien plasmadas y trasladadas a las tablas. A pesar de que el sonido en ese primer momento no fue el mejor (la thrashera “Banish from Sanctuary” fue afectada por una mezcla donde las voces se escuchaba poco y la batería sobresalía demasiado) la sensación era que el grupo sabría superar los obstáculos. Por suerte así fue.

“Nightfall” y “Fly” fueron el quiebre definitivo para aquello que relatamos. La primera favorecida por el aire folk-épico que prescindió de la distorsión de las primeras canciones, la segunda mucho más pesada pero con un gancho difícil de resistir. Lo interesante es que  a partir de este momento el sonido se acomodó de tal manera que cada miembro de la banda tuvo lugar a su lucimiento. Mientras canciones como “Tanelorn (Into the Void)” y “Prophecies” permitieron que las guitarras brillaran entre la complejidad y la melodía ganchera, “The Last Candle” empezó a agigantar la figura de Hansi Kürsch sostenida en una impresionante habilidad vocal para transitar distintos colores e intensidades de una manera sorprendente, en el medio de una canción que transitó las distintas tensiones del heavy metal: distorsión, velocidad, coros gancheros y un pequeño solo de batería en el que participó activamente el público.

En este sentido, “Lord of the Rings” y “Time Stands Still (at the Iron Hill)” transformaron todo lo bueno que estaba haciendo la banda y lo convirtieron en algo sublime. La primera en una extensa versión con la participación activa del público, proponiendo imaginar la atmósfera que rodea el mundo de Tolkien, la segunda sumándole el frenesí épico en post de desatar cada uno de los espacios de la imaginación.

Mientras “Majesty” fue tocada correctamente y podría no haber estado en el set, “And the Story Ends” fue una de esas perlitas que uno desea escuchar fervientemente. Imposible no pensar en la influencia de Queen a la hora de pergeñar los arreglos vocales de la canción. Llena de melodía, fuerza y sutileza fue una gran manera de cerrar el set normal y empezar a transitar los bises.

Un público muy enganchado disfrutó de “Sacred Worlds” y coreó las armonías de “Twilight of the Gods”, tal vez la canción más ganchera del último disco. Extrañamente la simpleza de “Valhalla” fue otro de los momentos en el que la gente explotó siguiendo las indicaciones de Hansi a la hora de repetir, hay que decirlo, algo excesivamente el final de la canción. Esto creó un momento tan especial para la banda, que tomó la decisión de incorporar la intro del disco “Nighfall ...” “War of Wrath” y la primer canción de ese mismo “Into the Storm” cuando no eran parte del set. La sensación fue que el público se la ganó a puro aliento.

El cierre fue para tres canciones que terminaron por cerrar una gran noche. “Imaginations from the Other Side” en la que nuevamente Hansi Kürsch puso de manifiesto que es uno de los grandes vocalistas que andan dando vueltas en la actualidad, junto a una hermosísima versión The Bard's Song - In the Forest” en la que el Teatro se transformó en un boque lleno de poetas y bardos. El final con “Mirror Mirror” no hizo más que cerrar el mundo de fantasía que no propuso el Guardian Ciego. Para nosotros fue un placer haberlo visto y escuchado. Que vengan más seguido. Nuestra cotidianeidad estará agradecida.

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