Suban las apuestas que gana el puerco

Crónicas | Sick Porky
Suban las apuestas que gana el puerco
Texto: Sebastián Sanchez. | Fotos: Gimena Cuenca
Teatro Vorterix ?

La verdad que nos cansamos de escribir sobre el buen momento que están pasando estos muchachos. Pero la verdad, es que los éxitos hay que celebrarlos y compartirlos, y así como en la vida y en el futbol, los ascensos se festejan. He aquí una crónica sobre lo acontecido el pasado viernes

El rock que viene de abajo no para de ganar batallas y conquistar escenarios. Si a alguien le había quedado alguna duda de lo que Sick Porky puede hacer arriba de las tablas grandes, teniendo en cuenta el show que dieron este año en La Trastienda hace ya unos meses atrás, pues la puede ir dejando de lado, porque el invicto se lo siguen llevando los cerdos enfermos. El desafío de apostar por más siempre es grande, pero ellos llevaron adelante su fiesta con soltura, sin dejar detalle librado al azar pero haciendo disfrutar a todos de su show, y lo que también es importante, disfrutando ellos mismos de su gran momento.

La banda soporte elegida esta vez fue Camus, que dio un show breve pero interesante ante un Vorterix que todavía estaba bastante vacío. Cantante femenina, viola, bajo, batería y un tono definidamente rockero resultaron ser una combinación bastante adecuada para amenizar esos minutos previos al vendaval, y tras aproximadamente media hora de canciones, se despidieron para dejar el escenario preparado para los muchachos.

Lo que siguió fue un show contundente, bien armado y con una lista de temas abundante y variada a la vez. Lo que se puede esperar de Vorterix estuvo, pantallas que transmitían lo que pasaba arriba del escenario, buenas luces, proyecciones y una formación de músicos que se toman lo que hacen en serio más allá de divertirse arriba del escenario como amigos. La batería, duramente apaleada por el batero Manuel Sibona, se ubicó atrás y hacia la derecha del escenario. El resto del combo formó con línea de cinco, con Carlos Villafañe a veces un poco más al frente, acompañado de sus secuaces Stutz, Mousseaud, el “Tata” Martínez y Spatola cubriendo los laterales. Ante tal muralla de sonido, los rivales flaquearon

Todo arrancó arriba con Hordax, y desde ahí no hubo respiro, ya que se trató de una seguidilla de tema tras tema, casi sin pausa. Al principio, la voz estaba un poco baja en la mezcla, pero fue una suerte que se acomodase tras unos temas. Y si, un poco quisquillosos somos, a todos nos gusta escuchar al zorzal como se debe. Repetimos, Hipnótica Oscuridad, Último Caído y Ritmo Serpiente se sucedieron sin pausa. Le Tugurio (un favorito) y Falcónidas, ambos desde Origen de Fuego, su segundo disco, fueron festejados por los veteranos. Ephemerol tuvo una versión fiel y brillante, siguió Siete Años y la intro maidenesca de Dilema del Cautivo fue acompañada con palmas del público, para luego seguir con El Umbral.

La Fuerza nos llevó de golpe al primer disco, Ancestral, que ya tiene sus añitos, pero que con el sonido actual de la banda, parece cobrar otra vida. Hubo alternancia permanente entre discos, así que Nairobi tuvo de acompañante a Planeta Errante, con proyecciones cósmicas y un poco de delirio instrumental. Tras un breve descanso, volvieron con Los Descarnados y su bella intro, Encogemente, Los Que No Temen y Serpentario. Promediando las 23 horas, llegó Lobo Solitario, otra de las joyas recobradas desde Ancestral, pero faltaba una enorme sorpresa que coronaría la noche, el legendario Stuka de Los Violadores se subió con su guitarra para rockear con Buitro, el digno himno de la hinchada. Tras agradecer al público que colmaba la parte principal del Teatro Vorterix, cerraron con Pura Sangre.

Fue un final de año especial para ellos, lleno de logros conseguidos a base de buena promoción y mucho trabajo. Nos alegra ver que Sick Porky hace rato que trascendió la barrera entre pibes que se juntan a tocar y banda profesional. Claro, sin olvidarse que son pibes que se juntan a tocar. El futuro se lo seguimos dejando a ellos, nosotros nos fuimos del lugar con satisfacción, felices de acompañar humildemente una ceremonia del rock de la que somos parte a la distancia, pero de la cual también aprendemos.

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