Sinfonías subacuáticas

Crónicas | Festival Viaje de Agua Vol.I
Sinfonías subacuáticas
Texto: Facundo Llano | Fotos: Gimena Cuenca
Teatro Vorterix ?

Poseidotica realizo la primera edición de “Viaje del agua”, nada menos que su propio festival. Dragonauta, Sur Oculto fueron de la partida

A la hora que Sur Oculto toma las tablas, el Teatro se encuentra totalmente repleto. Mucho tiene que ver que los grupos que se presentan esta tarde no son meros actos soportes; cada banda tiene peso propio. Sur Oculto parece estar a punto de ebullición. Desde hace más de diez años que los cordobeses viene haciendo un trabajo de hormiga, con una propuesta difícil y resistida por muchos al principio, pero que ha ganado muchos adeptos en los últimos tiempos. La entrada de Andres Arias a los teclados le ha dado a la banda más musicalidad, en vez de concentrarse en la fuerza y la pirotecnia. Donde anteriormente había fuerza bruta, hoy hay matices. Puede haber calma, puede haber baile, puede haber pogo. Con un sonido cuidado e impecable, el grupo se disfruta en su plenitud y dan un show sin fisuras. Así lo hace sentir el público que, por momentos, los hace sentir las estrellas de la noche.

Dragonauta tiene maldad. Siempre la tuvieron en su música, pero hoy más que nunca. Con una nueva formación, el espíritu del metal de los 70 ha cambiado por algo más agresivo. El nuevo cantante y bajista, Lucien Kurgan, no imita el gruñido de Federico Wolman ni la ronquera del Topo Armetta. Su voz es una nueva voz en la banda, que junto a guitarras más agresivas y un nuevo sonido de batería, remiten al más primitivo black metal; el de Hellhammer, Bathory, Venom. La presentación del grupo va de menor a mayor y una vez acomodado el sonido, a la hora de interpretar “Transmutado”, “Necrogalaxia” o “Muerte y destrucción” son una aplanadora. Sin una sola palabra en todo el show por parte de sus integrantes, el público se divide entre los que son sobrepasados por la propuesta del grupo y por los que imploran más maldad en el sonido. Sea la que sea tu elección, Dragonauta no pasa desapercibido.

El mérito de que Poseidotica haya llegado a este lugar es tanto mérito de ellos como del público. Quince años como banda podrían alterar a cualquiera en la búsqueda del éxito, pero el cuarteto instrumental lo ha encontrado siendo fieles a ellos mismos y nada más. Lamentablemente el show no se dio como era esperado. Con problemas desde el inicio con la guitarra de Santiago Rúa, el grupo se vio obligado a improvisar un buen tiempo del set. El oficio y el profesionalismo del grupo se ve en esos momentos donde se debe salir del libreto. Mientras semejante incidente en otra banda ahora estragos, en Poseidotica es casi un condimento.

Una vez arreglado el problema, composiciones como “Elevación” o “Viaje de agua” vuelven a poner en viaje a los presentes; que eligen cerrar sus ojos y dejarse llevar o tenerlos bien abiertos y hacer su propia película conectando música e imágenes. Y todo eso coronarlo con Edelmiro Molinari como invitado para “Hace casi 2000 años” de Color Humano y “Aero ruta”. Lujos que la banda puede darse en vida.

Hay un discurso casi cliché de las bandas donde dicen ser iguales a su público, y siempre sabemos que no es así. Pero hay algo en esta escena que realmente es así. Desde temprano uno puede distinguir entre el público a los músicos de las diferentes bandas de la noche admirando a sus colegas y amigos. Y nadie los molesta. No hay pedido de fotos. A lo sumo un aliento o una felicitación. No hay divismos. Músicos de bandas como Sick Porky y Los Antiguos ven los shows como los fans que son. Porque si hay algo mejor que hacer música con amigos, es crear una escena con ellos e inspirar a cientos de chicos.

 

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