El secreto transformado en grito.

Crónicas | Sauron Cronología 1992-2016
El secreto transformado en grito.
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro
Uniclub ?

Para muchos, el secreto mejor guardado de la escena pesada nacional, tuvo su noche. Con 24 años encima y cinco discos, el camino de la banda de los hermanos Larralde ha sido por momentos denso, pesado y casi siempre oscuro. Por esta razón pensar en una cronología arbitraria (no hubo un orden estrictamente cronológico para las canciones) es entender una cosmogonía musical y lírica que atraviesa los distintos estados del ser humano.

Casi como una manera de abrir los ojos hacia el presente y al futuro “Uggae” con la presencia de Daniel Rodriguez en sitar fue una interesante manera de dar comienzo a la noche. A pesar de la obvia conflictividad entre el sonido distorsionado y la acusticidad del instrumento hindú , fue sugestivo el intento de emular caminos que en su momento transitaron los Beatles, Zeppelin o Hendrix.  La nuevísima “Destilando Hambrura” publicada en el reciente ep  De Otros lados quedó impregnada por el aire oriental y sirvió de pauta para lo que puede llegar a ser un futuro e inmediato disco de Sauron en el que tal vez los sonidos étnicos, experimentales o alternativos tengan más lugar. “La forma en que envejezco” dedicado, mención mediante, a todos los que transitaron por la banda, fue la primera canción que empezó a transitar la historia de los cuatro jinetes. También fue una especie de alegato frente al paso del tiempo que pareció desembocar en ese grito de odio que es “Pus de león”. “Por costumbre”  y  “Los tristes” parecieron funcionar de manera conjunta.  La primera simbolizando una especie de viaje al interior de uno mismo. La segunda, sostenida en un interesante relato de Pato haciendo referencia a Huanguelén pueblo natal de los hermanos, en donde la separación entre el pueblo nuevo y el pueblo viejo incluyó al cementerio y por lo tanto a los olvidados.

La presencia de los teclados ejecutados por el invitado especial Antonio Gatti fue el contexto perfecto para que continuar el recorrido por el Lovecraftiano  El color que cayó del cielo. “He perdido amigos” una de las canciones más honestas  y dramáticas que se haya escrito jamás sobre el peligro de los excesos, fue la primera en sonar. Una climática versión de  “Las aves ya no vuelan más“, siguió el transitar para terminar con una intensa y pesada versión de la increíble “El color que cayó del cielo”, en uno de los momentos más intensos de la noche.

Una pequeña pausa antes de la segunda parte del show (era sábado y por lo tanto un buen día para beber y charlar un rato) permitió la reflexión sobre lo visto hasta el momento. Si tuviéramos que describir de qué se trata este momento de Sauron , deberíamos de cómo la presencia de Pato Larralde en Los Antiguos (con su notable crecimiento durante el año pasado)  ha revitalizado su físico, su manera de cantar y su mente. La banda no ha quedado ajena a esa situación y se ha movilizado internamente. JB Larralde ha empezado su proyecto solista y al sólido aporte de Hernán Zicarelli en bajo se ha sumado Claudio Fazio con un golpe sólido y preciso tras los parches. El resultado final es un grupo que resigna rabia y velocidad por prolijidad, densidad y pesadez.  El tramo final del set fue una muestra concreta de esto que describimos.

“La luz mala” una de las leyendas que describe el genial Sobrenatural, sonó tan densa y pesada que fue difícil equipararla, en el buen sentido, al sonido que propone en el disco. “El vuelo del cuervo” fue una obvia referencia a Poe en medio de un clima de autodestrucción sostenida en la frase soy el depredador de mí mismo y estoy masticándome. “Cruces” una de las canciones redescubiertas en esta nueva etapa con Fazio fue un guiño concreto a la oscuridad más Sabbathica en el momento más alto de la noche por el nivel de teatralidad que logró el grupo en su totalidad. “Solo lo malo” y “Madura el limón” otras dos canciones que sirven para describir los excesos lisérgicos fueron pesadas, intensas y festejadas por un público que a esta altura ya entendía que el show venía transitando su final. Precisamente “Conjuro”, “Humo eléctrico” y “Pastor de Glew”  cerraron la noche dejando la sensación de que la cronología de Sauron fue la manera  perfecta de entender ese secreto que a partir de ahora se transforma en un grito. Vean Sauron, no se van a arrepentir.

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