Los gigantes no descansan

Crónicas | Humo del Cairo
Los gigantes no descansan
Texto: Sebastián Sánchez | Fotos: Nacho Lunadei

Es sabido que nos encanta pecar, de modo que volvimos a uno de los templos palermitanos en busca de redención y a cambio nos llevamos una patada a los dientes. Sin descanso ni piedad, la banda de los amigos del hardcore crossover y la nueva aplanadora del rock se llevaron puesta otra noche más, y así lo contamos.

La tertulia comenzó temprano y de manera puntual, como suele ocurrir en Niceto Club. Tras esperar que el lugar se fuera llenando de a poco, se corrió el telón para dar lugar a los muchachos de Bandera de Niebla, quienes ya habían compartido escenario con los encargados de encabezar la noche en ocasión de su debut. Aquí no hay bandas de relleno, hace rato que esa idea debiera haber desaparecido de la mente de muchos. Si una banda como Humo del Cairo invita gente a tocar con ellos, imaginamos que tiene que ser por algo más que dejarles calentito el escenario. Cuidado, no es que no lo hicieron, el combo Outeda – Espejo – Mendez – Brizuela tuvo garra, oficio y corazón para aprovechar la oportunidad y hacer de las suyas. Adrián estuvo todo el tiempo parado al borde del escenario, recitando sus liricas híper veloces, mientras sus compañeros hacían de las suyas. Eso significó, a grandes rasgos, combinar piezas de sus anteriores Ep’s tales como “Tufo Azul”, “Capitán de mi Naufragio”, “Optimistas” por nombrar algunos, con temas nuevos ya salidos dentro de su disco titulado Panel Óptico. “Circuito eléctrico en la sien”, “El Filo” y el cover de Riff, “Días buenos y malos” sonaron tan bien como los que ya conocíamos, y no les sobra variedad en la lista. Su cruza de estilos queda bien cimentada con habilidad y contundencia por igual, pero con suficientes dosis de rabia y electricidad.

Tras un show sin respiro de Bandera de Niebla, se hizo la acostumbrada pausa que anticiparía la llegada de Humo del Cairo a su escenario familiar en la ciudad. El contexto era el mismo de hace unos meses atrás, un recinto lleno de gente y la promesa de una extensa lista de temas, en lo que fueron dos horas de show. El conteo es literal, y vaya si cumplieron. Usaron la misma formación en línea de tres que la otra vez, con Juan Manuel Díaz por la izquierda, Federico Castrogiovanni en el centro y Gustavo Bianchi por derecha. Son la otra aplanadora del rock, tienen los engranajes aceitados, y arman y desarman sus temas a gusto. Esta vez eligieron pasar primero por su etapa más densa y reciente para luego transcurrir con fluidez hacia los hits más conocidos. “Alumbra”, “Emir” y “Gigantes” hicieron juego con “Sepia”, “N. Tesla”, “Tres”, pasando por “Cauce”, “Panorama”, “Los Ojos”, “Indios”, las dos partes de “El Alba”, sumando “A Tiempo” y “Nimbo”, de hecho, hace mucho que no se escuchaba éste tema en vivo. No les bastó con recorrer casi toda su discografía, y lo invitaron a Adrián Outeda a subirse al escenario para hacer el cover de “Merchandise” de Fugazi. Cuando les tocó ir llegando al cierre, no les alcanzó con elegir un tema, y la situación se estiró hasta pasadas las 12 de la madrugada.

Fue otra buena presentación de un peso pesado, y fieles a su estilo, prometieron armar otra presentación para el siguiente EP que cerrará la trilogía de lanzamientos que comenzó con Preludio y siguió con Imaginario. No falta mucho para ver de qué manera siguen su historia, pero a esta altura, difícilmente vayan a decepcionar a alguien. Cuidado, no confundan un estándar de calidad con falta de sorpresa, ya que el oeste siempre se las trae, y probablemente, esta no va a ser la excepción.

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