El punk no muere

Seguí leyendo...

Gabo Ferro. El Lapsus del Jinete Ciego. Sony Music. 2016
Alan Parsons Live Project
Pulpo Negro presentó El Arte de Matar
Crónicas
El punk no muere
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro

Si hay algo que no puede criticársele a Los Violadores es su honestidad. Más de treinta años en el rock nacional (con interrupciones y cambios de formaciones pero siempre con algo para decir) dejan en claro que hay una marca que a esta altura es registrada. Entonces, cuando promediando el show Piltrafa se anima a definirse como “la banda más controversial, jugada y existencial del rock argentino” ninguno de los que llenaron el Luna Park se anima a contradecirlo: las propias canciones son la muestra concreta de que esas palabras tienen sentido.

Lo cierto es que este show era para la formación clásica de Los Viola  (Pil Trafa voz,  Stuka en guitarra, Robert "Polaco" Zelazek  en bajo y Sergio Gramática en batería) una manera de amigarse con el pasado y dar cuenta de su importancia dentro del ala del rock argentino que planteó lugares de resistencia en los tempranos ochentas. Difícil pensar la vuelta de la democracia sin esta banda que disfrutó de ser un grano de pus para el gobierno de turno. No se podía decir que todo estaba bien, porque no lo estaba. El tiempo les dio la razón.

De esta manera en un show excelentemente producido (buen escenario, buen sonido  y unas pantallas con una impecable gráfica con innumerables citas a los ochentas) la idea del cuarteto fue recorrer sus cuatro primeros discos: Los Violadores (1983) Y ahora qué pasa, eh? (1985) Fuera de sektor (1986) Mercado indio (1987) con diferentes intensidades y resultados.  Tal vez un punto polémico pasó por los momentos en los que el grupo aceleró excesivamente. El inicio con “Como la primera vez” o más adelante con “Fuera de Sektor” fueron algunas muestras de esta situación: la emoción ganó la partida y fue lógico que así sea cuando estamos hablando de punk rock  aunque al escuchar las versiones de las canciones no salgan favorecidas. Incluso para ellos mismos el resultado y la convocatoria fue inesperada,  al punto de recordar  y comparar “antes éramos diez y ahora somos miles” en palabras de un Pil emocionado.

Como suele suceder en estas ocasiones, la efervescencia fue tomando impulso con los clásicos. “Violadores de la ley” con imágenes de los ochentas bautizando a la banda “la basura del rock” fue festejada por su poder simbólico: los violadores siempre fueron los desclasados del mainstream del rock argentino y entendieron ese lugar a la perfección incluso relatando la guerra de Malvinas en canciones como “Comunicado 166”  (cantada por la gente), puteando a todo el mundo “Viejos Patéticos” o proponiendo resistencia con “Nada ni nadie nos puede doblegar”. Cada una sonó como deben sonar: rápidas, contundentes y rabiosas haciendo sistema con otras propusieron retratar el lado más visceral del cuarteto.

Sin embargo, no solo de tocar rápido se trata la carrera de Los Violadores. Sin negar su historia, la excusa de un set extenso dio lugar a transitar las épocas donde el punk  también para ellos atravesó la  trasformación hacia el post punk o new wave. La intensa “La era del corregidor” fue un paso en este sentido y sonó más que interesante, “Bombas a Londres” llevó el sonido al coqueteo con el hard rock en otro buen momento, “Mercado Indio” además  de ser el tema más ganchero que hayan hecho los linkeó directo a los ochentas equiparándolos en cuanto a propuesta y sonido con la idea que  en su momento defendió Soda Stereo. En vivo aportó uno de los grandes momentos de la noche. En el lugar opuesto “Beat Africano” con la presencia de Geniol, un personaje del under de los ochentas, sonó algo desprolija. En este punto aparecería Sumo como un evidente homenaje a la transformación que atravesó el punk para llegar a otros estados. “La rubia tarada” con su relato del punk como moda y “El ojo blindado” con su intensidad claustrofóbica fueron un justo homenaje a quienes entendieron y propusieron una misma idea de música.

Una frase de Piltrafa fue la introducción perfecta para el final del show y para dar cierre a una noche inolvidable para el público. “Lamentamos que esta canción siga teniendo vigencia” dijo antes de “Represión” sabiendo que la literalidad y actualidad del mensaje tiene tanta fuerza que no puede ser ignorado. “Uno, dos ultraviolento” cerró el show con olor a clásico y dejando claro que la deuda había sido saldada. Festejo merecido para un pedazo clave de la historia del rock argentino. 

, , , , , , , ,