Presentamos a La coop: Hay otra literatura

Argentina Beat. Derivas literarias de los grupos Opium y Sunda (Caja Negra) Compilación de Federico Barea y prólogo de Rafael Cippolini
Reseñas | Años Luz Editora + Buenos Aires Poetry + Zindo & Gafuri
Presentamos a La coop: Hay otra literatura
Texto: Carlos Noro

Desde hace un tiempo viene funcionando con fuerza una cooperativa de editores llamada La coop que propone editar distintas maneras de entender lo literario. Entre esas editoriales, Añosluz Editora es una de las que siempre están en la búsqueda de nuevas oportunidades. Recorremos dos de sus últimas ediciones y otras dos, de editoriales amigas, dedicadas a la poesía.

Encontrá a La Coop acá y a Añosluz Editora acá

1.La cueva de Anvers, de Carlos Martín Eguía. 126pp. Colección Campos de Marte 2015, Añosluz Editora. Licenciado por Creative Commons.

La cueva de Anvers de Carlos Martin Eguía propone jugar con los límites de lo cognoscible  y lo logra llevando la narración a un nivel de complejidad e intensidad sorprendente. Lo cierto que su historia o podemos decir sus historias comienzan con el día que la famosa fumata blanca anuncia que hay un nuevo Papa que además es Peronista (toda relación con la realidad queda a cargo de quien lee esta reseña). Ese día un poeta recibe un encargo: escribir una novela que será financiada por una multinacional. Allí aparece una mención a Borges que no es casual: la tarea de escribir la novela se torna laberíntica. Simple en un primer momento, compleja más tarde.

En este contexto Marcos (así el nombre del protagonista) debe encontrar una solución a su blackout creativo. Allí decide perseguir a su protagonista y tomarse la tarea de describirlo en todas sus aristas. Es en este punto donde la narración se complejiza al límite de convertir a quien escribe en un ser absoluto que conoce todo y todos. Entonces el relato se torna difuso, probable e improbable a la vez. Las historias se relacionan y toman vigencia  temporal en el contexto de un ritmo tan vertiginoso y urgente que por momentos es complejo seguirle el rastro.

El resultado es una novela donde la realidad es puesta en juego y sus posibilidades de construirla son infinitas. Tanto como lo que puede lograr un escritor frente a la página en blanco.

2. El interior S.A., de Alejandro Güerri, 110 pp. Colección Campos de Marte 2015, Años Luz Editora. Licenciado por Creative Commons.

No es casual que la gráfica que propone la tapa que se propone en el interior S.A. sea una valija cerrada. Es claro que el objetivo de Alejandro Güerri en este conjunto de cuentos es usar la llave de su escritura y abrir la valija de lo cotidiano sabiendo el riesgo que implica: más allá de los gestos que se repiten día a día, de los diálogos que podríamos repetir más o menos de la misma manera en cualquier circunstancia, hay un mundo perpendicular o paralelo. Aquí aparece un guiño a lo fantástico o a lo que está fuera de lo esperable transformando los espacios conocidos en desconocidos o inciertos. De esto se trata el paseo por el interior – cotidiando que propone el autor. Sobre esta línea transitan cuentos que proponen una variedad de temáticas: Algunos como Open Door hablan sobre un tío loco visitado por la familia, otros se rigen por las leyes de lo onírico como El tío sentado en el sillón en el que el protagonista recibe una condena digna de los dioses de la antigüedad: soñarse por siempre. Colaborador nos interpela en nuestra profesión. La entrevista a un cantautor español es la puerta de entrada a diversas opiniones sobre lo que implica el diálogo con el otro. Los ojos propone reflexionar sobre la vida de una persona a la que han operado de los ojos. Su visión y su historia son sesgadas y no es delirante que pueda corresponderse al relato de nuestra propia historia que construimos nosotros mismos.

El último cuento, quien le da nombre al conjunto de historias, propone un hecho que conmueve las estructuras de la percepción. El resultado es entender que la lógica de lo cotidiano tiene un límite muy poco preciso con lo que no lo es. A juzgar con lo que sucede en estas historias, es bueno que así sea.

3. Los Contrarios. Fernando Molle, 39 pp. Argentina, 2015. Ed. Zindo & Gafuri.

Casi sin quererlo Los contrarios de Fernando Molle sigue imaginariamente pero desde el formato poesía esta línea difusa entre lo cotidiano y lo onírico. Aquí también hay un terreno difuso pero también hay cierto goce en que ese terreno sea indefinido y lábil. Tal vez por eso los sí y los no deambulan a lo largo de los poemas construyendo sentido. Mareo “El que sabe/el que no sabe”. “El que vio/el que no vio”. El horizonte “Por ese nombre/por el que seas. Con lo de uno/por lo de todos” son simplemente formas de nombrar la antítesis. Leer el resto es terminar de darle forma.

4. Dispersión. Juan Rapacioli. Colección Pipa Passes. Editorial Buenos Aires Poetry. 2015

La idea de que la poesía está hecha para ser leída es la primera idea que atraviesa a Dispersión de Juan Rapacioli, un conjunto de poemas y prosas que deambulan en distintos espacios y sensaciones. Es claro que la idea del título predispone al lector a encontrarse con una variedad de textos sin un sentido fijo. Lo cierto es que  esos sentidos sirven de disparadores hacia distintos espacios. Hay reflexiones sobre el propio transcurrir de la vida (“El miedo viene después”), el quiebre de un amor como la hermosísima “Separación” y otras en formato de crónica que no pierden por eso el vuelo poético. El cierre con un discurrir sobre la oralidad en la literatura, da la sensación de continuidad infinita y tal vez sin pretenderlo, propone una invitación a entender otra manera de hacer poesía. A seguirlo.

 

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