Estuvimos en el HellFest: Donde Queremos estar

Crónicas
Estuvimos en el HellFest: Donde Queremos estar
Texto: Facundo Llano | Fotos: Silvana Morsenti

Hace más o menos de un mes uno de nuestros redactores, Facundo Llano, nos escribió para preguntarnos si queríamos que se conviertiera en cronista del HellFest junto a Silvana Morsenti, una de nuestras fotógrafas. No hubo dudas. La posibilidad de que nuestra revista estuviera en la lista de medios acreditados en uno de los festivales más importantes del mundo, resultaba irresistible. Este es el resultado de tres jornadas inolvidables.

Día Uno: La parábola del caminante

A 35 km de la ciudad de Nantes se encuentra el pueblo de Clisson. Un lugar que durante 361 días al año parece el lugar ideal para vivir; un castillo medieval en el medio del pueblo es el mayor atractivo. Uno recurre sus calles y el camino en subida transforma al lugar en una especia de laberinto. No hay semáforos, no hay ruidos. Restaurants y viñedos son lo único que decoran el paisaje. Las casas no tienen rejas, no tienen muros; casi que podemos ver el interior de cada una de ellas. Por momentos parece ser un pueblo donde no existe la tecnología, estancado en algún año décadas atrás. Una vida sin stress. Así son 361 días al año en Clisson. Pero hay 4 días donde la revolución se lleva a cabo. Desde el 2006 el festival Hellfest se fue transformando del secreto mejor guardado de Europa a uno de los festivales más importantes. Un festival que sigue manteniendo el espíritu íntimo, pero que puede pelearle a monstruos como el Wacken o el Download. Seis escenarios, tres días de show y uno de previa, 150 bandas, camping, comida, merchandising, ropa, discos. Bienvenidos al Hellfest.

Con una jornada que comienza a las 10 de la mañana y termina a las 2 de la misma, son pocos los que aguantan las maratónicas 14 hs de música por día. El festival te exige caminar durante toda la jornada ya que son muchos escenarios y hay demasiado para ver, sobre todo cuando los shows se superponen y hay que elegir ver un rato a cada banda.

Mainstage 1 y 2

Ubicados en la parte central del predio, se encuentran uno pegado al otro, por lo que cuando una banda termina su set en uno, inmediatamente comienza a sonar música en el otro. Obviamente acá es donde podemos encontrar los nombres más convocantes. El viernes, Rammstein trajo su show pirotécnico para la delicia de todos. Se puede discutir mucho sobre la música de los alemanes, pero nadie puede discutir que saben hacer su trabajo. Con un show con pocos hits y concentrado en el disco “Mutter”, podemos decir que fue el recital ideal para los fanáticos. Black Sabbath, por su parte, fue la banda principal del domingo. Los padres del heavy metal se encuentran realizando su gira despedida y dieron un show a la altura de las circunstancias, agregando gemas como “After forever” a la lista. La polémica vino por parte de Twisted Sister, encabezando el día sábado. Al lado de los alemanes y los ingleses, Dee Snider y compañía no parece tener el mismo peso, pero lo cierto es que cuando Twisted Sister está en escena, humilla a todo el mundo. Con el apoyo de Mike Portnoy en la batería, la banda da una lección de cómo hacer grandes canciones de rock and roll y brindar un gran show de estadio.

Los escenarios principales fueron la amalgama perfecta entre leyendas de peso y grupos nuevos que pisan fuerte. Within Temptaion, Disturbed, Volbeat, Ghost, Bullet for my valentine, Gojira, Bring me the horizon son una realidad hoy. Y mientras grupos clásicos como Slayer y Megadeth brindaron shows tibios y sin ganas, muchas de estas bandas, más allá de gustos, tienen el hambre que se necesita para ocupar esos lugares. Sin dudas el show de Ghost fue el más destacado, con una impresionante cantidad de gente viéndolos, aprovecharon la ocasión para presentar un show especial, con pirotecnia, actores y hasta un coro de niños. Lo mismo Volbeat, que, si bien ha alivianado bastante su propuesta, tienen el dominio de las masas asegurado.

Pero no todas las bandas clásicas están aburridas de su trabajo. Anthrax, sin deslumbrar, deja en evidencia la maquina aceitada que son, sobre todo en shows cortos. King Diamond tocó el disco “Abigail” de forma íntegra más algunos clásicos de Mercyful Fate con un show sólido y contundente, demostrando que, a pesar de ser una figura de culto, tiene la habilidad de dar un show de estadio. Pero sin duda la sorpresa fue Foreigner. Si bien sus origines están en el hard rock, son los temas pop y las baladas las que le dieron el éxito masivo. Lógicamente optaron por un repertorio enfocado en la época más pesada, con el cantante Kelly Hansen dando una de las performances más impecables de todo el evento. Obviamente tocaron “I want to know what love is” que hasta el fan de Dark Funeral cantó. Entre otros destacados, podemos decir que Turbonegro, Glenn Hughes y Sick of it all dieron algunas de los shows más sólidos en esos escenarios.

The Valley

El hogar del Stoner, el Doom y toda la música experimental que no se pueda catalogar. Al ser techado, estar cerca del baño, la salida y del agua (Si, es gratis) lo convierte en una gran ubicación. Además de, tal vez, ser el escenario que presenta la mayor cantidad de figuritas difíciles. Sin duda el gran premio se lo lleva el show de Sunn O))). ¿Es música? ¿Es arte? ¿Es una obra conceptual? Es todo eso y al mismo tiempo nada. Ver a Sunn O))) es algo completamente hipnótico, donde las líneas entre la música y el terrorismo sonoro son muy finas. Entre oscuridad y humo, lo suyo no es solo un recital; es una experiencia física.

Entre las perlas encontramos el excelente show de Hermano como la más atractiva. La banda de John García no había tocado en vivo por 8 años aproximadamente y se reunieron exclusivamente para el Hellfest, sin planes de ningún retorno. Realmente un privilegio. Otro tesoro es With the dead, el nuevo proyecto de Lee Dorrian con ex miembros de Electric Wizard. No reinventaron la rueda ni hacen nada que no esperemos, pero lo que hacen, lo hacen realmente bien. Entre lo destacado de este escenario, podemos nombrar a Fu Manchu, Puscifer, Earth, Magma, Goatsnake y Jane’s Addiction, que, si bien dan un excelente show musical y teatral, la voz de Perry Farrel se nota cada vez más gastada.

The War Zone

El escenario más alejado está dedicado al punk y el hardcore, y al tener su propio lugar de comidas, bebidas y baños, casi que es un mini festival dentro del Hellfest; hay gente que no sale de ese escenario. El show que se lleva todos los aplausos es el de Refused. A pesar de ser literalmente el último show del festival la madrugada del domingo, los suecos dan una performance tan enérgica y vibrante que todo el cansancio se esfuma. Caso similar al de Converge, mucho más punks y crudos que en los discos y sin material nuevo que mostrar, la banda entrega un repertorio basado en sus discos más exitosos; “Jane Doe” y “You fail me”. Después de ver shows así, es necesario que estos grupos bajen a tierras sudacas.

Sin deslumbrar, Bad Religion, Toy Dolld, Kvlertak, Discharge y Uk Subs dieron buenos sets en este escenario. Mención especial para Ratos de Porao, que, si bien atrajo al público latino y brasilero particularmente, demostraron que su reputación es mundial con fans de todo el mundo luciendo sus remeras de la banda. 

 The Temple y The Valley

También uno al lado de otro, pero bajo una gran carpa, estos dos escenarios tambien funcionan como un mini festival, siendo la casa del Death, el Black y ocasionalmente el Thrash. En todos los casos, los veteranos dieron escuela. Paradise Lost la tuvo difícil teniendo que tocar a la misma hora que Black Sabbath, pero concentraron una gran cantidad de gente al tocar el disco “Gothic” de forma completa. La vuelta a las raíces con su último disco ha hecho que el grupo abrace de vuelta el sonido más pesado dando una gran presentación. Katatonia por su parte, no se dejó intimidar por estar en el escenario más heavy y dio una presentación con lo más climático de su repertorio.

Overkill Y Grand Magus dieron dos de los shows más enérgicos de todo el festival, de demostrando que no importa si hace 30 años 0 10 que hacen esto, cuando las ganas y el hambre están, no se puede disimular con nada. Pero a veces no es solo actitud. The Skull, la nueva banda de Eric Wagner de Trouble, es bastante estática e insulsa en cuanto a presencia escénica. Pero ni bien enchufan te pasan por arriba.

Entre los destacados, Napalm Death, Entombed, Sacred Reich y Abbath entregaron shows a la altura de su trayectoria. Como siempre, la perla negra se la lleva Testament; sea en Sudamérica o Europa, la banda de Chuck Billy no logra sonar bien en vivo.

Todo lo que uno sueña desde que empieza a escuchar esta música se hace realidad en el Hellfest. Es como Disney para los metaleros. Es la posibilidad de ver a las bandas con las que creciste dando un show con buenas condiciones, con un sonido apropiado. Es ver esas bandas de culto que nunca pensaste que las tendrías en frente tuyo. Es enamorarte a las 11 de la mañana de alguna banda de death metal de la que no tenías ideas. Es probar toda la oferta gastronómica posible y tomar cerveza hasta caer rendido. Dormir un poco y seguir con la maratón. No es sencillo; son 3 días realmente agotadores. Los pies y la espalda piden clemencia, pero la sonrisa no se puede borrar. Estamos donde queremos estar.