Resistiendo con aguante

Crónicas | Napalm Death
Resistiendo con aguante
Texto: Facundo Llano | Fotos: Seba Delacruz
Uniclub ?

Napalm Death dio un concierto brutal que solo se obtiene con la experiencia de los años.

Hay líderes y hay seguidores. Pero en la música esa premisa es un poco abstracta. Desde hace 35 años Napalm Death reescribe una y otra vez las reglas de la música extrema. En épocas donde es más fácil descansar en los laureles, ellos podrían ser los primeros en seguir ese camino. ¿Cuántos pueden ostentar el título de creadores y pilares de un género? Pero como tales, estar siempre un paso adelante es lo que los motiva. Aun si, eso representa un mayor sacrificio.

Con un repertorio basado en sus últimos trabajos, la banda nunca se entrega al facilismo de la nostalgia. El último disco de los ingleses, “Apex Predator – Easy Meat”, se encuentra entre lo más destacado entre una vasta discografía. A 35 años de sus comienzos, se pueden dar el lujo de dar un show con canciones como “Smash a single edit” o “How the years condemn” sin que esto altere el resultado final. De hecho, mucha gente se sube al escenario a cantar esas canciones. Y sí, las cantan. No solo gritan cosas sin sentido.

A pesar del terrorismo sonoro que propone el grupo, el show resulta muy ameno, con Barney Greenway oficiando de maestro de ceremonia; bromeando, hablando en español y explicando el aspecto político y social de cada canción. Y jamás se enoja con la gente que constantemente invade el escenario; es más, los ayuda. Hasta insólitamente, un miembro del público para el show para buscar su celular para poder llamar a su madre. Obviamente las burlas y los gritos no se hacen esperar.

Napalm Death es una banda que gira incansablemente y eso en escena se nota. El sonido es fuerte y claro, pero sin perder potencia. Y a pesar de que el guitarrista legendario, Mitch Harris, no forme de la partida por problemas de salud, su reemplazo John Cooke se acopla perfectamente al grupo.  Así es como pasan canciones como “Everyday pox” o “Cesspits”, todas composiciones de los últimos trabajos de la banda. El único punto de nostalgia es un breve repaso por el disco “Scum” en donde, raro como suena, ningún miembro actual de Napalm Death fue parte. Así es como de alguna forma, la banda se transforma en una banda de covers de ellos mismos. Eso no importa mucho cuando el público vuelas por los aires al ritmo de “The Kill” o “Deceiver”.

Después de hora y cuarto de show, son los mismos músicos los que guardan sus instrumentos y desarman el escenario. A pesar de su historia, las circunstancias hacen que Napalm Death enfrente esta realidad. Un presente tal vez duro y agotador, de mucho trabajo. Pero que, gracias a eso, nos da una banda con hambre, que entrega shows brutales y discos que nada tienen que envidiarles a sus clásicos. Napalm Death son los reyes del metal extremo y nunca dejaran de serlo.

 

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