Militantes de la canción

Crónicas | Pez
Militantes de la canción
Texto: Carlos Noro | Fotos: Cecilia Dalla Cia
Teatro Opera Alianz ?

Solo el tiempo podrá dar la certeza de lo que será Rock Nacional para la carrera de Pez. Hoy por hoy este disco (el número quince) parece ser una síntesis de lo que puede lograr el trío (convertido en quinteto gracias al aporte percusivo Miguel Pagliarulo y a los teclados voces y guitarras de Juan Ravioli) cuando se deja atrapar por el formato canción y se deja llevar por las melodías simples y emotivas.

En este contexto tuvo mucha lógica el inicio del recital, con un sorprendido grupo que todavía charlaba en la puerta del teatro, fuera con “Más música”. Además de ser el arranque del disco que se vino a presentar, la canción fue una doble declaración de principios. Desde lo lírico propuso  la idea de que  la música puede ser salvadora, desde lo musical invitó a relajarse y disfrutar del espectáculo con una melodía que invitó a escapar por un rato de lo cotidiano. La presencia de las congas fue el nexo clave entre lo que sucedió con “Tan de prisa ya”, “Todo lo que fue” y “Un lenguaje extraño”.  En cada una de ellas se la notó muy cómoda a la banda apoyándose en los paisajes percusivos y en los teclados. Claramente el más beneficiado fue Ariel “Minimal” Sanzo, quien sin la “obligación” de tener que sostener permanentemente las melodías de los temas con su guitarra, pudo encontrar su propio espacio para experimentar y para cantar en un gran nivel (a pesar de haber sido acompañado por un té con jengibre durante toda las noche que dio la pauta de algún problema en la garganta que afortunadamente no se notó)

“Cráneos” y  “Volviendo a las cavernas” fueron las encargadas de mostrar como Pez puede ser una banda rockera y pesada cuando se lo propone.  Incorporar a Pagliarulo como segundo baterista junto a Franco Salvador potenció este aspecto siguiendo de manera distinta pero coherente, la línea percusiva que mencionábamos anteriormente. Lo que hace minutos era atmosférico y climático ahora se había transformado lo que irónicamente  el mismo Minimal bautizaría como en heavy metal para butacas antes con canciones como  “De como el hombre perdió” a la que podríamos agregar a “Los Orfebres”. Lo cierto es que aquí estaría uno de los extremos que viene transitando Pez desde un buen tiempo a esta parte.

Muy cierto también es que Pez es desde sus inicios una banda que milita la canción casi de manera obsesiva. Entonces es recurrente que en cada uno de sus sets hayas espacios para que las canciones fluyan de manera natural y orgánica. La presencia de Pablo Hadida como invitado para ejecutar la Lap Steel Guitar  (que se repetiría con similar efecto en otras canciones) buscó potenciar la emotividad de las bellas “Bettie en el Desierto”, “Dificil de conseguir” y “Estableciendo Comunicación”. El resultado fue muy festejado y tranquilamente puede ser un camino a seguir profundizando por el grupo.

Es claro también que Rock Nacional es un disco que se siente muy cómodo siguiendo esta línea atmosférica y emotiva. Tal vez por eso “Lucifer”, “Cerezas” y “Calabacita” (dedicada metafóricamente a CFK) sonaron de manera conjunta y dieron la pauta de que la alquimia que logra la banda arriba del escenario está en un gran momento, sostenida principalmente en que cada quien conoce su función. Fósforo García se mantiene intenso y concentrado proyectando la arquitectura de las bases, Franco Salvador propone un golpe sutil o contundente pero siempre preciso, Minimal disfruta su lugar de director de orquesta porque sabe lo que hay detrás: una banda que responde y juega casi de memoria.  Tal vez por todo esto y por la presencia de Juan Ravioli como un alguien capaz de estar atento a las necesidades de cada canción, algunos temas como la emotiva “Para las almas sensibles” y “Los Lados B” son capaces de emocionar. Hoy representan la actualidad de la banda.

Algunas canciones rescatadas del pasado  “La escuelita del Señor Extraño” escrita con el escritor Fabián Casas,  “Si hay amor que nos venga a salvar” y “El mar de algún lugar” con la presencia de Checho Marcos en armónica (un colaborador muy querido de la banda) sirvieron para mirar algo de la extensa historia de la banda con la sensación de que las viejas canciones son siempre interpretadas desde el presente.  A esta altura Pez puede darse el gusto de rescatar sus viejos temas y hacerlas sonar actuales. Su público espera con ansias estos momentos.

El final del set con las canciones restantes de Rock Nacional “El Aprendiz” y “La vieja escuela del amor” se mezclaron con algunos clásicos como  “Los Verdaderos Sonidos de la Libertad” en la que Minimal terminó golpeando con un palillo la chancha en el contexto de una verdadera pared sonora  y con la sorpresiva incorporación para los desprevenidos del cover de Miguel Mateos “Te quiero, te extraño”  en uno de los grandes momentos de la noche  que dio la pauta de que el redescubrimiento por parte de Minimal de la carrera uno de los tipos más reconocidos de la escena pop de los ochentas, va en serio.

Cuando el público ya desalojaba la sala “Gala” cantada junto a la gente sin el sonido amplificado fue la manera de sintetizar “Paz, amor, libertad, respeto”,  las máximas de Pez y seguramente de varios de los presentes. Veremos en qué se convierte todo esto. 

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