Victoria por derecho propio

Crónicas | Suicidal Tendencies
Victoria por derecho propio
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro

¿Qué hay de malo en recorrer la propia historia? Seguramente esa es la pregunta que el carismático Mike Muir se debe hacer antes de subir al escenario con S.T. la banda de la que es miembro fundador y que con una cantidad interminable de integrantes que pasaron por su formación, llega hoy a ser una especie de homenaje honesto y contundente a lo que sucedió hace tiempo.

Es cierto que Muir con 53 años ya no es un pibe y conoce del negocio.  Entonces para este 2016 armó una banda que sabe el oficio. En la guitarra líder aparece Dean Pleasants un tipo con un CV que incluye a Infectious Grooves, George Clinton e incluso algún disco de Ugly Kid Joe, en guitarra rítmica a Jeff Pogan, al chileno Ra Díaz en bajo y un refuerzo de primera: el cubano Dave Lombardo, ex Slayer en batería. Gran parte de la razón de que el Teatro Vorterix estuviera llenísimo tuvo que ver con esta última incorporación. Ya  cuando desde los afiches promocionales que presentaban a “Suicidal Tendences con Dave Lombardo” uno podía suponer que la fuerza del cubano se iba a notar en el escenario. Así fue.

Desde el inicio con “You can’t bring me down” algunas cuestiones se armaron rápidamente. En primer lugar la energía de Muir saltando todo el tiempo, tirando piñas al aire y agitando iba a contagiar a un público que no pararía de poguear, moshear y toda las familias de palabras que se les ocurran  durante todo el set. En un Teatro repleto no quedaría  otra opción: saltar, moverse o dejarse llevar;  cualquiera de ellas era obligatoria para cada uno de los asistentes empujados virtualmente a responder corporalmente a la música.

La segunda cuestión tuvo directa relación a la manera de encarar cada clásico de Suicidal. Era esperable que el desempeño de Lombardo fuera superlativo si tenemos en cuenta lo que ha hecho en bandas como Slayer o Fantomas. Claro que verlo en vivo es otra cosa y podría comparárselo con la posibilidad de marcar a un futbolista muy talentoso: aunque sepamos lo que va a hacer siempre tiene alguna gambeta para sorprendernos.  Canciones como las frenéticas “War Inside my Head”, “Go’n breakdown” o la cuasi punk “Two sides politics” le sientan a la perfección  y hacen que la banda vaya a su velocidad implacable. En este contexto el resto del grupo acompaña con brillo propio.  Fue particularmente sorprendente la prolijidad con que cada tema fue interpretado  echando por la borda la idea de que el hardcore se caracteriza por la desprolijidad. Tanto las bases como las intervenciones de la guitarra líder sonaron bien ajustadas y hasta virtuosas entendiendo que sonar bien es importante para una banda que desde el despliegue linda peligrosamente con la desprolijidad sobre el escenario.

Tal vez por eso cuando para “Send Your Money” eligen a una serie de chicas para que suban al escenario, la sensación es que todo lo bueno que venían haciendo puede desbandarse. Ellas, muy jóvenes, no intervienen demasiado en escena a excepción de una que encara a Lombardo e insólitamente se queda con sus palillos. A partir de aquí sucedería  uno de los momentos más bizarros de ese año: el mismo cubano debe pedir que se los devuelvan para terminar el show con “Institutionalized” y dar la pauta de que nada puede pararlo.

De esta manera y con momento bien intensos (el pogo circular de “Cyco Vision”,  la energía fistera de “Possesed to skate” entre otros) pasó Suicidal dando la pauta de que la pregunta del inicio se responde en si misma con la adrenalina que emana el escenario. No hay nada de malo con recorrer la historia desde el presente. La victoria es por derecho propio y Muir lo sabe. Bien por él.

,