Noiseground Festival: Un mundo de sensaciones

Crónicas | Día 1
Noiseground Festival: Un mundo de sensaciones
Texto: Carlos Noro
Niceto ?

Por motivos ligados a la habilitación del Teatro de Flores, lo que iba a ser la segunda fecha del Noiseground fue la primera y lo que iba a ser en Flores fue en Niceto. Sin los chilenos de Yajaira que no pudieron acomodar el regreso de uno de sus integrantes, el Noiseground dio inicio a su quinta edición. Allí estuvimos.

Montañas fue la encargada de dar inicio al lineup cuando la tarde iba cayendo. Si tuviéramos que destacar algo de estos debutantes dentro del Festival, lo primero que surge a la vista o a los oídos es su capacidad de manejar las tensiones sonoras. Entre la densidad pantanosa del sludge y un imaginario ganchero -  cancionero que acompaña sus canciones, los muchachos lograron sensaciones varias. En este sentido, si “Corriendo como lobos”  invitó a corear su lírica, “Atávico” hizo mover sabbathicamente las cabezas. Una grata sorpresa que ha juzgar por la reacción de una respetable cantidad de gente (a esa altura un tres cuartos de Niceto) tendrá nuevos seguidores. Para destacar también la calidad gráfica de su único disco y las remeras que andaban por ahí. Detalles cuidados que suman.

Otros de los debutantes,  Elefante Guerrero Psiquico Ancestral un homenaje desde el nombre al loquísimo dibujo Hora de la Aventura, transformó mágicamente el olor a pantano impregnado en el ambiente a una descarga psicodélica, rockera e instrumental. Con una gran pericia desde los instrumentos especialmente con el aporte del pedal wah wah; la gran virtud que ofreció el trío fue proponer un imaginario de pirotecnia setentosa sin dejar de lado influencias jazzeras y contemporáneas. Se fueron aplaudidos y se lo ganaron. Muy buena banda para escuchar con detenimiento y encontrarle sus particularidades.

Sauron es hasta altura una presencia obligada en este tipo de Festivales principalmente porque su propuesta tiene la dosis justa de la oscuridad sabbathica, el rock pesado argentino de los setentas, Lovecraft  y el imaginario tradicional – urbano argentino. Con un pulso bien rockero como viene acostumbrando en sus últimas presentaciones,  la principal virtud de esta versión del señor oscuro 2016 es más que nunca, una banda pareja y contundente en la que cada integrante sabe lo que hace y que aportarle al conjunto. Si bien es imposible quitarle la vista al histrionismo de Pato Larralde en los relatos lisérgicos que realiza en canciones como “Cruces” o “Madura el limón”, uno mágicamente posa la atención en el buen gusto para el riff de JB Larralde en “El árbol caído ll” u “Humo eléctrico”; al igual que entiende el aporte de Claudio Fazio detrás de los parches y Hernan Zicarelli en las cuatro cuerdas para que todo el andamiaje denso, pesado y siempre oscuro cobre efecto.  Para una muestra de todo lo dicho, nos quedamos con “El color que cayó del cielo” la canción que emocionaría a Lovecraft y a Ozzy por partes iguales. Gran show y unos de los grandes momentos de la noche sin lugar a dudas.

Sick Porky viene participando de todas las ediciones del Festival presentando, según sea el caso, algún material nuevo. Esta vez la idea fue festejar el décimo aniversario de su primer disco “Ancestral” lo que de por sí prometía un set típico de festival europeo en el que las bandas realizan un disco entero o algo fuera de lo común. Muy enfocados en lograr tocar el disco en su totalidad, casi llegaron a la meta con excepción de “Druida” y “Crepitaculum” que por razones de tiempo no entraron en el set.  Lo cierto es que el sexteto transformó las canciones al punto de lograr momentos interesantísimos en “Lobo Solitario” o “Lo peor de mí” en donde la intensidad instrumental llegó a un punto álgido. Tal vez el único punto flojo fue que el sonido tardó algunos temas en acomodarse,  lo que dejó muy expuesta la voz de Carlos Villafañe a los vaivenes de una mezcla que la ubicó demasiado arriba. Una vez resuelto esto, los chanchos supieron que hacer. En el Noiseground son una marca registrada.

Uno podría preguntarse porqué en un festival que transita un abanico estilístico que va desde el stoner al sludge pasado por la psicodelia y el rock pesado toca una banda como Avernal más ligada a los sonidos extremos. Luego de escuchar el set que presentaron el domingo la respuesta es clara. Hace tiempo Avernal dejó de ser una banda de death metal para situarse cómodamente en complejas aguas del death and roll que bandas como Entombed ayudaron a definir pero luego no supieron seguir explorando e intensificando. Hoy luego de sacar ese gran disco de maldad filosófica que es “La Quimera de la Perfección”  los comandados por Cristian Rodriguez en voces, Fede Ramos en guitarras junto a German Rodriguez en batería, Sebastián Barrionuevo en la otra guitarra y Francisco Cañardo en bajo; se empeñan en demostrar que los extremos de su música pueden transitar caminos atrapantes para distintos tipos de público, por lo que parece lógico que un festival como este le habrá las puertas. En este contexto una canció como “Habitantes de cadáveres” tienen un riff lo suficientemente ganchero como para atrapar a cualquier amante de la música pesada y por supuesto llegar al corazón del fan de la música extrema. “Revelación” transita el doom con toques sludge por citar solamente algunas de las interesantes melodías (siempre extremas y a la vez gancheras) que llenaron el espacio en la noche dominguera. Luego del cierre con la monumental “Huacalera” el comentario del público fue unánime: Avernal es una banda que puede competirle a cualquiera de las de afuera y vencer la batalla. No es poco. Ojalá lo logren

Los estadounidenses de The Shrine fueron la primera banda no latinoamericana que participó de cualquier edición del Festival. Virtualmente desconocidos pero con cierto renombre en circuito stoner, la gran diferencia que propusieron con el resto de las bandas fue la de resignar prolijidad para construir un show frenético e intenso que no paró ni un segundo.  Lo concreto es que construyeron un set en que el stoner, cierto aire punk y algún aire blusero tocado a toda velocidad convivieron en tensión permanente. El público, sorprendentemente muy conocedor de sus canciones, incluso llegó a lograr una canción a pedido “On the Grind” lo que fue todo una sorpresa para aquellos que sabían poco y nada del grupo. Seguramente vuelvan a un show en soledad. 

Poseidótica corrió con la ventaja crucial de tocar en un lugar como Niceto que luego de varias presentaciones junto a bandas amigas, es virtualmente su casa. Esto logró que a lo largo del set el sonido y las visuales cobraran una intensidad un poco más alta y favorable con respecto a las otras bandas de la noche. Si bien el set de los Posei es a esta altura esperable (“El dilema del origen”, “Hidrofobia”, “Ciberpunk” o “Sueño narcótico” no pueden faltar)  fue interesante ver como la banda respondió  a la comparación virtual con el resto de las bandas del line up.  En este punto, la banda ha logrado posicionarse como una de las propuestas más originales de la escena por lo que no es raro que el oyente que los conoce o el que no,  sea capaz de hacer el click lo suficientemente rápido para entender su viaje.  Otra victoria para el combo instrumental en un Festival que a esta altura parece ser parte de su identidad.

Cierre final y la espera para el sábado 20 de agosto en la continuidad del Noiseground,  esta vez en el Teatro Vorterix. La propuesta será la misma, seguir recorriendo varias aquellas bandas que tienen algo para decir en la música pesada argentina. 

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