Noiseground Festival: Esto sigue

Crónicas | Día Dos
Noiseground Festival: Esto sigue
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro | Video: Pablo Scocco
Teatro Vorterix ?

Segunda fecha del Noiseground Festival y la sensación de que es un hasta luego. Aquí lo que pasó el sábado 20

El inicio esta vez fue para Montaña Eléctrica una interesante banda deudora del rock argentino de los setentas en la vena de Billy Bond y la Pesada o Color Humano por citar algunas posibles influencias. En plena búsqueda experimental (incluso se animaron a un saxo) su propuesta puede llegar a entrarle al oyente por muchos lados. Bien por ellos.

Los Gripe a pesar de parecer muy jóvenes este año cumplen 10 años como banda, lo cual sirve para llegar a la conclusión de que su universo musical está bastante definido. El trío  tiene la capacidad de encontrar en la disonancia una interesante manera de transitar estados musicales. En este sentido un bajo bien distorsionado contrastó con voces cantadas, que sumaron cierto aire épico a las canciones. En este punto apareció lo más atractivo del set del grupo: entender que tanto en la distorsión como en el gancho puede transitar una búsqueda musical. Tal vez la etiqueta sludge puede acercarse a lo que hacen pero no es bueno encerrarlos. Según lo visto su búsqueda seguirá siendo intensa.

Persona apostó a bajar un cambio proponiendo la primer propuesta instrumental de la tarde - noche. Con mucha pericia técnica, lo que propuso el cuarteto fue mostrar cuanto se puede generar sin decir una palabra. Lograron construir ciertos estados cuando el sonido los acompañó. En este sentido, cuando apostaron a las melodías coreables invitaron a prestarles atención y se vio mucha gente enganchada en escucharlos. Seguramente se habrán llevado nuevos interesados por su música.

De todas las bandas de la noche,  Sutrah fue la única que combinó un sonido con evocaciones al stoner más volado, en medio de riffs que funcionaron como mantras distorsionados. Si bien como al resto de las bandas les costó el arranque sonoro, a lo largo del set supieron mostrar su particular lectura que mezcla la psicodelia y cierto imaginario gauchesco. “El séptimo viaje” y “Chacho (La voz de los nadie)” fueron la pauta de estas dos caras y de algo concreto: acá hay una banda que puede llegar a ocupar un lugar muy interesante en la escena. Está en ellos aprovecharlo.

Audión está conformada por el 66,6 por ciento de Los Natas (Walter Broide en batería y Gonzalo Villagra en el bajo y aquí en voces) junto a Dizzy Espeche (un guitarrista que tocó entre otros con Fito Páez). La propuesta del trío busca, sin lugar a dudas, dar lugar al lucimiento de cada uno mezclando con una extraña efectividad un aire folclórico con el stoner más riffero. Entonces tenemos a un Broide en una versión más cruda con respecto a lo que suele proponer en Poseidótica, a un Villagra capaz de comandar las canciones con la distorsión de su bajo sin problemas y a un Espeche sabiendo inconscientemente que la pared que lo secunda, le permite jugar con las melodías sin problemas. Un lamentable problema con los pedales de la guitarra complicó sonoramente el set y recién sobre el final se pudo apreciar la dimensión de la propuesta. Hay algo claro, los que esperan en este trío una copia de Los Natas deberán ir a buscar resultados por otro lado. Si bien “El Carancho”, “Rancul” o en especial “Diablo Vs. Dios” pueden conservar alguna reminiscencia; hay un 33,3 por ciento y un 1 por ciento que pertenece a todos, que nos está presente. Veremos que nos trae su primer disco.

Desde hace un tiempo Banda de la Muerte viene dejando que su faceta más hardcore sobrevuele sus canciones. Entonces, fieles a su nombre, salieron a dar un show enérgico y potente que pudiera golpear certeramente en el cráneo de los asistentes. En este contexto la contundencia y la velocidad lograron imponerse en su sonido generando una interesante sorpresa. Un cover de Pappo´s Blues “Abelardo el Pollo” y varias canciones propias entre las que resaltaron “Ejército De Uno” y “Cuando no hay más que perder” dejaron una linda sensación de energía en el ambiente acorde a lo que ellos mismo se habían propuesto generar. Buena presentación-

Los cordobeses de Sur Oculto (Sebastián Teves en bajo, Andrés Arias en teclados y Emanuel Borgna en batería) fueron para muchos la banda más esperada y para otros la gran sorpresa de la noche. La sensación fue que su particular mezcla de estilos (rock progresivo, tango, jazz, rock pesado, solo por citar algunos) tiene posibilidades inimaginables. Con una interacción casi perfecta, la música del trío fue construyendo una pared sonora que fue levantada para luego ser derribada casi sin descanso. En esas explosiones y es ese construir y deconstruir estuvo la fuerza musical de una banda que confía ciegamente en el aporte de cada integrante para hacer del todo una masa sólida y contundente. No se preocupen, aquí no se extraña la guitarra.  Teclado, bajo y batería alcanzan para desarrollar una propuesta melódica y percusiva pocas veces vista. La despedida dio la pauta de una pronta vuelta. Serán bienvenidos.

Los Antiguos vienen generando una comunión con su público como no se veía hace tiempo. Eso seguramente es la principal justificación por la cual terminaron cerrando oficialmente el Festival. Su propuesta a esta altura es sabida. El histrionismo de Pato Larralde se conjuga con la contundencia melódica de Sergio “El Tano” Conforti y David Iapalucci en guitarra y se sostiene en las base de “Mow” Houdin en bajo, Pablo “Huija” en batería. A diferencias de otras bandas, lo que proponen no es pretensioso en el buen sentido de la palabra. Hay una banda con actitud, con letras interesantes y eso parece encender a un público que se vuelve loco con ellos. En este sentido, a pesar de que el comienzo los mostró afectados por el sonido (teniendo como víctima principal el micrófono del Pato) “La Peste Del Sapo”, “La Culpa Al Viento”, “La Gran Campana” y “Los Grises” mostraron contundencia,  “Te lo Vengo Diciendo” y “Eslayer Te Va A Matar” sonaron crudas y quilomberas y “El Inventor Del Mal” , “El Hombre Que No Se Puede Ir” mostraron como la poesía urbana se puede transformar en canción.

En un clima de quilombo general que incluso llevó a que Pato Larralde se arrojara al público en “Hecho a mi medida”, “El Sureño” una canción no programada dentro del set list, cerró la noche, invitó a los músicos  organizadores a subir a escena (como ya hizo Down en ese mismo escenario) y dio la pauta de que esto sigue. Lo esperamos con los brazos abiertos. Allí estaremos.

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