El veneno del escorpión

Crónicas | Scorpions
El veneno del escorpión
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Noro
Estadio Malvinas Argentina ?

Scorpions y una visita clásica a la Argentina. Otra manera de demostrar que para algunos siempre hay tiempo para rockear

En el 2010 cuando los alemanes visitaron por última vez la Argentina anunciaron una despedida a una carrera que por entonces pisaba los 50 años. Ese tour, denominado Get Your Sting And Blackout World Tour,  los trajo en ese entonces para realizar un show en el Luna Park que fue memorable tanto por la cantidad de hits que presentó como por las pantallas de leds setentosas que mostró. Un estadio colmado despidió a los escorpiones como lo merecían.

Pasó el tiempo y las circunstancias cambiaron para los alemanes. La gira y la recepción revitalizó a la banda hasta el punto que decidieron realizar un nuevo disco, un buen álbum convenientemente titulado Return to Forever (algo así como volviendo para siempre) y realizar una gira para su aniversario número 50 que parecía algo lejano en aquel 2012. En el medio su baterista por veinte años, James Kottak, debió alejarse de la banda por un serio problema de alcoholismo. El reemplazante fue Mikkey Dee actualmente sin proyecto fijo debido a la muerte del enorme Lemmy Kilmister. En este contexto una nueva gira los trajo de visita primero con una primera fecha anunciada en Tecnópolis que por razones no especificadas terminó llevándose a cabo en el Estadio Cubierto Malvinas Argentinas en la Paternal.

Tal vez debido a esta actualidad desafiante que busca no poner punto final a una carrera inmensa, no fue casual que el inicio fuera con “Going Out With a Bang” del ya mencionado último disco, una canción rockera y melódica bien propia del estilo de Scorpions, incluso tan propia que no desentonó con dos canciones directas del clásico Animal Magnestism (1980) “Make It Real” y “The Zoo”;  está última enganchada con una interesante versión del instrumental “Coast to Cost” donde Klaus Meine dejó su labor de cantante para tomar la guitarra y dar su primer descanso a las cuerdas vocales de la noche.

A pesar de estar recién en el comienzo del show, un par de cosas estaban claras. Primero y principal el sonido de la banda era fuerte y claro como pocas veces ha sucedido en el estadio de la Paternal. Por otra parte las pantallas que sostenían el desempeño musical mejoraban aún más la visibilidad de un estadio que se caracteriza por ser efectivo en este sentido. Finalmente la presencia de Mikkey Dee detrás de la batería no solo fue un acierto marketinero. El ex Motorhead demostró desde el inicio, la capacidad de encontrar el punto medio entre el sonido de los alemanes y su estilo. La ganancia fue mutua en cuanto a calidad y propuesta general de una banda que  se mostró siempre sólida y contundente.

Un homenaje a la década de los setentas, con un medley que incluyó  “Top of the Bill /Steamrock Fever / Speedy's Coming / Catch Your Train”  de In Trance  (1975) Taken by Force (1977)  Fly to the Rainbow (1974) y  Virgin Killer (1976) con imágenes setentosas y lisérgicas en cada caso ; mostró todo el pulso rockero de la banda sostenido en la interacción entre las guitarras gemelas de Matthias Jabs y Rudolf Schenker capaces de transformar su sonido en uno solo, dando la pauta de cuanto influenciaron a toda una camada de bandas powermetaleras que explotaron este recurso hasta el cansancio. Un Klaus Meine con la voz muy conservada hizo el resto. Así es  Scorpions 2016, capaces de rockear cuando las canciones lo piden y transitar otros estados cuando son necesarios.

“We Built This House” fue la primera balada de la noche y una declaración de principios. Perteneciente al último disco, fue interesante verla acompañada de un lyric video que cuenta como es construir una casa de rock que ya tiene cincuenta años. Si hay alguna banda capaz de relatar algo de esta manera y no quedar en rídiculo es esta. Si tenemos en cuenta que ya estábamos promediando la mitad del show, la sensación fue que la casa tiene cimientos firmes por lo que fue lógico nombrarla de esa manera. Entonces  no fue casual que el resultado haya sido una de las canciones más festejadas de la noche.

Otro instrumental, esta vez manejado por Jabs y con un técnico de guitarra tomando sorpresivamente el lugar de Schencker para permitirle el descanso, sirvió de introducción para el segundo medley de la noche. Esta vez aprovechando una pasarela que los condujo al borde del escenario, todos los integrantes sumando a Dee en cajón peruano, propusieron un formato acústico conveniente para recorrer “Always Somewhere / Eye of the Storm / Send Me an Angel” tres de las baladas más identificables de la banda. “Wind Of Change” tal vez uno de las canciones más conocidas de los alemanes para el público masivo y todo un manifiesto sobre la caída del muro de Berlín; sonaría luego en formato eléctrico y cerraría simbólicamente el momento sentimental de la noche con una atmósfera manejada con mucho oficio.

Otra del último disco “Rock and Roll Band” junto “Dymamite” resultaron contrastantes principalmente porque fueron parte del momento más pesado de la noche.  En este contexto no fue casual que también fuera el instante elegido para incluir sorpresivamente el merecido homenaje a  Lemmy con una versión de “Overkill” tan buena que hubiera hecho sonreír de satisfacción el mismísimo líder de Motorhead. Un entretenido solo de batería que no hizo más que demostrar  destreza del también ex King Diamond, fue el pase perfecto para una vertiginosa versión de "Blackout" que pareció contagiarse de la velocidad que acompaño a esta parte del set.  Una curiosa guitarra que echaba humo de Schenker esta vez no fue una metáfora. Los alemanes tocaron rápido y raudamente, prendiendo fuego todo en lo que fue uno de los puntos altos del set.

Previo a los bises una balada bien ochentosa “No one like you” y la rockerísima “Big City Nights” sirvieron para dar cuenta de la interesante tensión musical que atraviesa a los alemanes y que les ha permitido sobrevivir honestamente durante cinco décadas. “Still Lovin You” otra de las que conocen hasta tu vieja y “Rock You Like a Hurricane” culminaron la noche con un clima de fiesta general y la sensación de haber visto un show potente, rockero y por sobre todo divertido Alguno podrá objetar la inclusión de dos temas instrumentales y el solo de batería para el descanso de Meine. Lo cierto es que fueron perfectamente amalgamados con la propuesta musical. En concreto, a pesar de haberse despedido hace cuatro años los escorpiones volvieron a picar con el aguijón más filoso que nunca.  ¿Volverán? Todo es posible. Esperaremos con los brazos abiertos su veneno.

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