El rock que podría salvarnos

Crónicas | Glenn Hughes
El rock que podría salvarnos
Texto: Carlos Noro | Fotos: Cecilia Dalla Cia
Teatro Vorterix ?

Glenn Hughes nuevamente argentina intentando dar cuenta de su actualidad. Te contamos por qué fue un show difícil de olvidar.

De los post sesentas que andan dando vueltas (acusa  en su documento 65 años aunque su en su vitalidad no lo parece) fue uno de los que pasó por todos los estados:  éxito y también el descontrol junto a Deep Purple, un rarísimo disco con Black Sabbath (el polémico Seventh Star que algunos se niegan a incluir dentro de la discografía de la bruja negra), un reconocido inicio junto a su banda Trapeze, proyectos varios sin rumbo fijo y una oscura época de adicciones de la que pudo salir con mucho esfuerzo pero con un capital invalorable: una voz que parece estar ajena a lo que haga el flaco Glenn con su cuerpo.  Los últimos años fueron florecientes para el bajista - cantante. Armó junto a Joe Bonamassa, Jason Bonham y Derek Sherinian los geniales Black Country Communion, California Breed junto a Jason Bonham y siguió con una carrera solista con una intensidad sostenida en cuento a calidad e impacto. A esta altura Hughes sabe lo que quiere y como obtenerlo. Esa es su gran virtud y la que le permite seguir girando sin descanso brindando shows tan intensos y vibrantes como el que vivimos el último miércoles en el Teatro Vorterix.

Como se imaginarán transitar una carrera tan extensa pero a la vez variada es todo una ventaja (más de uno desearía tener tanto potencial para elegir) pero a la vez un desafío para un Hughes apunto de sacar en sus propias palabras “su primer disco solista en ocho años”. La decisión esta vez, vino por presentar una formación de trío que desde el comienzo dio la pauta de la manera de transitar cada canción. Ni el sueco Pontus Engborg desde la batería, ni el danés Søren Andersen desde las guitarras fueron músicos super virtuosos o hiper precisos. Claramente el objetivo de Glenn es justificar por qué es denominado “la voz del rock” sumando a su de por si indiscutible talento vocal su capacidad de crear atmósferas rockeras, souleras, bluseras o distorsionadas desde el bajo. Un trío como este, capaz de poner más corazón que técnica, fue la manera concreta de dar argumentos perfectos para dar cuenta que no es exagerado denominarlo de esa manera.

De esta manera con un volumen claro y potente el Glenn Hughes trio fue transitando de manera más o menos ordenada  una discografía que arranca en 1970 y aún continúa. Desde el inicio con el hardrock soulero de “Way Back To The Bone” de los legendarios Trepeze, la sensación fue que cada una de las canciones fluyó con los yeites necesarios para brillar.  “Muscle And Blood” y “First Step Of Blood” del proyecto Hughes & Thrall y en especial “Touch My Life” también de Trapeze mostraron de qué se trata el universo Hughes: Hay rock, hay blues, hay contundencia, hay aroma a setentas y hay una deuda evidente al soul que es imposible evadir. Por detrás de cada canción que suena hay alguna referencia a lo que en su momento produjeron figuras como Steve Wonder o los referentes históricos de la música negra, para dar un giro a la historia de la música. En ese punto Glenn brilla y exagera recursos para que se note de donde viene. Sabe de lo que habla y como decirlo, lo que no es poco en los tiempos que vivimos en donde resulta difícil tributar a los orígenes sin convertirse en una parodia de uno mismo

Paralelamente la figura de Glenn cobró dimensión de frontman sin miedo a dar su propio mensaje. Es así como a lo largo del show nos dijo que creamos en el amor, que la música es lo único que nos va salvar, que el rock no ha muerto y que quiere especialmente a Buenos Aires entre otros gestos de amor hacia el público que ocupó  algo más de la mitad del Teatro Vorterix. Uno podría pensar que repite esto en cada lugar que visita, viendo el show uno prefiere creerle porque cada gesto que muestra parece genuino, más aún si tenemos en cuenta que viene visitando argentina desde hace veinte años lo que nos convierte en un país que incluso le abrió la puerta en sus momentos más oscuros.  Canciones como “Medusa” que como el mismo se encargó de relatar  “escribió en la cocina de su madre cuando diecisiete años” permitieron concluir que lo suyo no es un discurso impostado.  En nivel de intensidad fue admirable dando la pauta que su vida ha sido y el rock y es que su vitalidad no decae a pesar del paso del tiempo.

Como es lógico entre canciones propias como la pesada “Orion” y la ganchera “Can't Stop The Flood” estuvo el lugar previsible para su paso por Purple. De la formación conocida como Mark III fue elegida  “Stormbringer” con la particularidad de un pequeño traspié en el primer fraseo de la canción que pasó desapercibido porque se transformó rápidamente en una versión demoledora. De la Mark IV previo recuerdo a los fallecidos John Lord y Tommy Bolin y una sincera introducción que relató el verano en que compusieron la canción junto a David Coverdale;  tomo protagonismo hermosísima versión de “You Keep On Moving” que sirvió para conjugar todas las virtudes de Gleen y su banda. Hard rock, funk, rock en una mezcla demoledora y atrapante para una versión hipnótica y sensual por partes iguales.

La última parte del show sirvió para dar cuenta del pasado reciente en toda su dimensión. “Soul Mover” que en su momento fue grabada por Dave Navarro y Chad Smith de Red Hot Chili Peppers fue el momento más funky de la noche e hizo bailar a más de a todos y todas. “One Last Soul” y “Black Country” de Black Country Communion fueron las dos caras de los muy buenos discos que dejó el proyecto. La primera groovera y ganchera, la segunda rápida pesada y contundente llevando el concepto de hard rock al límite. “Burn” el gran hit de la Mark III fue el esperado cierre, transformada en una versión extraña por la falta de teclados y por la decisión del trío de tocarla sin ninguna sutileza. Como a lo largo de la noche, la voz de Hughes resonó de manera impecable en los oídos de cada uno de los asistentes  dejando una hermosa sensación. Habíamos visto en formato de trío, el rock que nos gusta y tal vez el que podría salvarnos. Habrá que creerle a Glenn y actuar en consecuencia. Tal vez sea el camino. 

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