Jóvenes setentas

Crónicas | Vintage Caravan + Audión + Picaporters
Jóvenes setentas
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro

Una banda de stoner rock de ¡Islandia! y dos muy buenas bandas locales. Suficiente para lograr una noche más que entretenida.

Picaporters fue una grata sorpresa principalmente porque nos encontramos con un trío (Juan Pablo Herrera Morales en Bajo y Voz, Lucas Barrue en Guitarra , Juan Pablo Vazquez en Batería) capaz de mezclar el sonido Sabbathico en especial de la época de Sabbath Bloody Sabbath con cierto aire blusero, alguna que otra referencia al rock pesado argentino de los setentas y mucho del doom más clásico. Algunos podrán criticarles su decisión de encaramarse detrás de los admiradores de los primeros cinco discos de la Bruja Negra, a esos les proponemos que se den la posibilidad de verlos en vivo.  Al menos esta vez su sonido por momentos volado, psicodélico y siempre riffero convenció y mucho. A seguirlos.

Con un horario de banda principal  (después de las 9 de la noche) Audión,  el proyecto que incluye a Walter Broide y Gonzalo Villagra en su primer actividad conjunta tras Los Natas y cierra el formato de trío con Dizzy Espeche;  sigue presentando sus canciones que en lo inmediato se transformarán en disco. Apostaron a un set intenso que potenció sus virtudes más allá de algún pequeño pifie que da la pauta de que todavía las canciones van tomando forma. Para destacar “Colmillo Blanco”, una arquitectura sonora en la que el bajo puso el primer ladrillo para que luego los otros instrumentos fueran sumando sus propios aportes hasta construir un loop denso, pesado y distorsionado. Construir paredes instrumentales, con alguna voz ocasional parece ser el camino elegido. A esperar el disco.

Un poco antes de la medianoche, un horario demasiado extendido para los que al otro día tenían sus propias jornadas laborales; The Vintage Caravan subió al escenario con exactamente la misma equipada que las bandas anteriores. Entonces, la  clásica diferencia de potencia sonora entre la banda principal y sus soportes esta vez no sucedió, algo que celebremos.  Para lo que no los conocen, el  trío de jóvenes islandeses  Óskar Logi Ágústsson (voz y guitarra), Alexander Örn Númason (bajo) Stefán Ari Stefánsson (batería) es tanto desde su look como desde su sonido una especie de homenaje (en el buen sentido de la palabra) al rock de los setentas, en su más amplio espectro. Entonces al menos en sus discos podemos encontrar algo de rock clásico, algo de psicodelia, algún toque busero, estribillos recordables y mucho énfasis puesto en que las canciones giren en torno a un riff.  Lo cierto que entre todas estas virtudes, el trío eligió realizar un show en que el énfasis estuvo puesto en mostrarse vehementes y enérgicos de principios a fin.  Esta elección bastante acertada si uno quiere impactar rápidamente en vivo, pero en la propuesta de los islandeses nos hizo perder un conjunto de texturas que atraviesan las canciones especialmente desde el punto de vista vocal, en donde el líder y vocalista decidió dejar de lado el esfuerzo por  lograr clims, para encaminarse a una versión más gritada y por momentos algo desprolija, de sus propias canciones.

Sin embargo seríamos injustos si dijéramos que el set de los islandeses fue flojo o aburrido.  Sostenidos en el tándem guitarra, bajo y no tanto en la batería (el punto más flojo del trío principalmente por no aportar nada más allá de lo esperable), canciones como “Innervoice” con un interesante comienzo blusero que detuvo algo del frenesí para luego transformarse  en una cabalgata rockera y pesada con un solo épico al final, convencieron y mucho; lo mismo que el dúo “Crazy Horse”  y “Cocaine Sally”, la primera proponiendo especie blues psicodélico que de repente se transformó en una canción con un estribillo impecable y la segunda  con un blues rock bien ganchero dando la pauta de que los pibes saben rockear y mucho.

La rockerísima “Expand Your Mind” junto a “Midnight Meditation” (con un cierto aire a “Paranoid”) cerraron una noche rockera y veloz en la que los rubios islandeses dieron la pauta de que no es necesario haber nacido en el calor para trasmitirlo en el escenario. Un público joven y con las mismas ganas que ellos quedó más que conforme. Veremos cómo continúan.

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