Zona de confort

Crónicas | Adrian Belew Power Trio
Zona de confort
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro

Seguramente en la mente de Adrian Belew lo que sucedió el Lunes en el Teatro Opera será recordado por largo tiempo. Tal vez algunos puristas renieguen de lo sucedido, pero otros habrán sabido disfrutar de la capacidad de Belew de sobreponerse y disfrutar la circunstancias.

Lo cierto es que esta nueva visita del ex King Crimson, David Bowie, Talking Heads, Frank Zappa y largo etcétera que incluye más de ¡20! discos solista; estuvo claramente divida en dos espacios musicales con lógicas parecidas pero al mismo tiempo diferentes. La primer parte mostró al guitarrista moviéndose como pez en el agua en su zona de confort, que siendo justos poco tiene que ver con lo que uno está acostumbrado a esperar en la ejecución de una guitarra eléctrica. Rodeado por pedales, synths y de una Mac entre otros implementos, la propuesta del guitarrista fue abrir el juego permanentemente a nuevos sonidos, ensambles, atmósferas y colores. Desde lo más alegre y rockero “The Momur” pasando por las momentos bien experimentales como “The Lone Rhinoceros”, lo lúdico con “Beat Box Guitar”, y las necesarias referencias a King Crimson con “Dinosaur”, “One Time”, “Three of a Perfect Pair” y “Frame by Frame”el trío completado con el genial Tobias Ralph T en batería y la no menos genial Julie Slick en bajo logró, en esta primer parte, construir y deconstuir en una dialéctica permanente de sonidos instrumentos, voces y efectos. Un breve descanso (pautado según los sets que venía realizando) pareció lógico ante tanto despliegue.

Ese breve descanso que según lo expresado por el mismo Belew iba a ser de diez minutos se fue extendiendo excesivamente, acompañado por la visible desesperación de los plomos al no poder solucionar un inconveniente con la pedalera principal de Belew. La vuelta al escenario mostró a un Belew contrariado y apenado “Este equipamiento necesita de una estabilidad de tensión que aquí se perdió” se animó a decir y quedó a merced de las circunstancias. Precisamente esas circunstancias fueron las que transformaron un show situado en aquella zona de confort de la que hablábamos, hacia una presentación que seguramente haya sido única e irrepetible para los que estuvimos en el Opera.  Poco quedó de aquella primera parte en la que todo parecía estar perfectamente cronometrado. Obligado por las circunstancias, el mismísimo Belew tuvo que seleccionar desde su Mac aquellas canciones que eran posibles de ejecutar sin el pedal aunque si con el resto de los efectos. Entonces nos encontramos con una versión más despojada, cruda y viva de un Belew que jamás dejó de disfrutar cada ejecución. Tal vez esta haya sido la oportunidad de entender la dimensión de un músico que ha influenciado a bandas como Tool o a guitarristas como Tom Morello de R.A.T.M. Virtuoso pero a la vez sensible incluso se animó a ejecutar una hermosa versión de “Matte Kudasai” de K.C. que inclusive la bajista se sentó a disfrutar. Las crimsonianas "Heartbeat", "Walking on Air" y "Neurotica" junto a las propias "Young Leons" y la vertiginosa y compleja "B3" fueron algunas de las canciones que fueron armando el set list improvisado del cantante – guitarrista. La locura de “Indiscipline” fue el cierre perfecto para un show que el mismísimo Belew se animó a relatar como “el mejor en mucho tiempo”. Tal vez salir de la zona de confort puede ser lo mejor que le pueda pasar a un tipo como Belew. Nosotros, agradecidos.

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