La música por sobre las canciones.

Crónicas | Tortoise+Tan Frio el Verano+Fusibles
La música por sobre las canciones.
Texto: Carlos Noro | Fotos: Seba Delacruz

La gran virtud de esta nueva presentación de Tortoise en argentina (la tercera luego de las realizadas en 1999 y 2011) fue la de imaginar un show que desde principio hasta el fin intentó dar cuenta de la potencialidad que tiene desarrollar las distintas aristas de la experimentación sonora como leitmotiv para crear canciones.

No fue casual entonces que el inicio haya sido para una banda como Fusibles, con mucho en común con el acto principal pero a la vez con claras diferencias. Los muchachos de San Miguel tienen muy en claro que su propuesta se sostiene con solvencia por el lado percusivo, por lo tanto es muy interesante ver como a partir de la interacción entre dos baterías y en especial desde el trabajo de percusión y los sintetizadores, logran generar un clima la mayoría de las veces mántrico, algunas veces bailable y estilísticamente libre. Tal vez por eso no parece casual que por momentos recuerden a Santana y otros suenen a new wave. La conclusión es que el grupo puede ir a cualquier lado y está bien que así sea. Gran gesto de libertad musical y gran set para comenzar la noche.

Tan frío el verano un proyecto llevado a cabo por un conjunto de venezolanos que viven en argentina,  apunta a desarrollar una interesante interacción entre Post Rock,  Electrónica y Shoegaze de una manera bastante particular.  Si tuviéramos que imaginar un paisaje que describa su música seguramente deberíamos describir un paisaje distópico en el que el hacer del ser humano ha dejado consecuencias insalvables. Este sería el contexto para un soundtrack frío, helado y apocalíptico en el que los sintetizadores tienen un protagonismo crucial a la hora de dar cuenta de lo que sucede. La sensación es que tranquilamente esta podría ser la música del futuro si el ser humano no cambia su actitud. Esperemos que los muchachos sigan tocando y suceda lo contrario.

A la hora de que Tortoise subiera al escenario el Club Araoz tenía un lleno interesante lo que daba la pauta de que había cierto interés por parte de la gente de ver de qué se trataba esta nueva visita de la banda. Contra todos los pronósticos el público era en su mayoría veinteañero lo que puede servir como un indicio de que el post rock sigue sumando nuevos adeptos en argentina. Contra todos los pronósticos lo primero que sorprende de Tortoise es su nivel de relajación. Para que se entienda a qué vamos, lo primero que es importante decir es que son ellos mismos los que terminan de acoplar los instrumentos para luego acomodarse como si estuvieran cualquier día de la semana en su sala de ensayo. Esto que para algunos podría ser interpretado como un gesto de desgano es más bien una manera de definir a la banda. Cada quien hace lo suyo y conoce lo del resto, entonces el clima fluye con una docilidad más que interesante.

En este contexto a medida que van pasando las canciones todos son capaces de ejecutar cada instrumento al punto que sería difícil decir que cada quien es el dueño absoluto de alguno de ellos. Entonces lo más interesante del show es ver como a lo largo del show se producen los intercambios de instrumentos que terminan por construir canciones que parecen tocadas por varias bandas que en definitiva son la misma. Es bastante obvio que resulte más interesante  cuando el sonido de la banda se ve tomado por el diálogo entre las dos baterías montadas en el centro del escenario (no es casual ya que gran parte de la propuesta de la banda se sostiene en lo que puede hacer la percusión), pero lo es más cuando las canciones incluyen el vibráfono, la marimba o proponen potenciarse con los sintetizadores. Allí el grupo cobra vuelo indefinido y ayuda a dar cuenta de las variables que pueden atravesar el post rock: el noise, los sonidos mántricos, las cacofonías sonoras pero también ciero aire jazzero en el que descansan las canciones. Es por eso que no llama la atención que de la mitad de show para adelante decidan en pequeñas charlas que temas tocar, al punto de que alguno de los integrantes ponga cara de no estar contento con la decisión. Allí está el espíritu de una banda como Tortoise quienes desde el escenario funcionan sin líderes aunque Doug McCombs y John Herndon tengan sean miembros fundadores. En fluir colectivo abre el juego y los estilos musicales: jazz, rock, psicodelia, soundtracks de películas, ambient y noise se citan y entrecruzan sin descanso.

Lo cierto es que entre canciones de casi todos los discos pero en especial los muy recomendables Beacon Of Ancestorship”, “TNT” y del último “The Catastrophist”  los Tortoise  dieron un show donde la musicalidad le ganó a las canciones.  Si bien "Prepare Your Coffin, “The Suspension Bridge at Iguazú Falls” o “Ten-Day Interval” podrían destacarse, sería injusto. Un show de Tortoise es una experiencia musical. Solo para entendidos.

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