Volver al futuro

Crónicas | New Order
Volver al futuro
Texto: Facundo Llano | Fotos: Silvana Morsenti

No es algo sencillo tener el peso de haber cambiado la historia de la música, no una, sino dos veces. No hace falta aclarar la influencia que ha tenido Joy Division en el mundo, aun hasta el día de hoy. Y tal vez la banda que lideró Ian Curtis opaca un poco el aporte de New Order a la historia; básicamente inventar la canción electrónica como la conocemos y llevarla a la pista de baile. Todos y cada uno de los djs del mundo deberían hacerle una estatua a la banda de Manchester. Durante 30 años se dedicaron a ser vanguardia, y un día, tras la salida del bajista Peter Hook, New Order se transformó en un acto de nostalgia y se dedicaron a girar por años con el mismo repertorio de grandes éxitos. Sin duda se ganaron el derecho a hacerlo, pero a una banda que ha cambiado el rumbo de la música varias veces, le exigimos algo más.

Con un sonido fuerte desde el comienzo, el grupo pega un volantazo y basa la lista de temas en sus últimos 3 discos de estudio, con énfasis en el último, “Music complete”. Ya en las rockeras “Singularity” o “Crystal”, New Order quiere demostrar que puede desprenderse del resto de las bandas de su época evitando la nostalgia. Incluso cuando miran para atrás en el tiempo, revisitan gemas escondidas como “Your silent face”, mientras que los hits que deben estar, como “Bizarre love triangle”, se adaptan al sonido actual de la banda.

Si bien hay momentos guitarreros como “Ceremony”, el foco del show esta puesto en la vena electrónica del grupo, sea en la más bailable como “Blue Monday” o la búsqueda de texturas y el protagonismo de los teclados en “Waiting fo the siren´s call”, gracias a la reincorporación de Gillian Gilbert en ese puesto.

El sonido es fuerte y claro. Bernard Sumner no será el mejor cantante ni el líder más carismático, asume ese papel que es el que le toca, pero New Order parece una banda sin líder. Aun así, su voz dulce y sus guitarras punzantes es en parte lo que hace diferente al grupo. El baterista Stephen Morris también es una parte vital en la personalidad del grupo. Sin duda una persona única en su instrumento. Y sí, no está Peter Hook, tal vez uno de los bajos más reconocibles en la música, pero su reemplazo, Tom Chapman, hace honor a las líneas creadas por el ex miembro fundador, sin temor de estar en un puesto difícil de llenar.

En los bises, con el homenaje a Joy Division, los músicos demuestran que pueden pasar con naturalidad de la electrónica más festiva al post punk más frio. “Decades” lleva la disco en la que se había transformado el Luna Park, directo al cementerio, mientras que “Trasmission” trae toda la furia post punk tan necesaria a veces. El final definitivo es con la eterna “Love will tear us apart”, una canción que no envejece ni un día.

Justo a tiempo los músicos de New Order tomaron conciencia de sí mismos, lanzaron un disco nuevo que, más allá de gustos, los conectó de vuelta con lo que la banda representa. Se separaron y volvieron muchas veces, fueron vanguardia y también nostalgia. Ahora es tiempo de mirar para adelante de nuevo, y como siempre, lo que vendrá es lo más emocionante.

 

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