Culto a la velocidad

Crónicas | Futbol
Culto a la velocidad
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro
Plasma ?

Durante todo diciembre Futbol elige los martes de Plasma para continuar presentando Favio,un vertiginoso recorrido por la cultura popular argentina. Esta fue el tercer martes de diciembre en donde Shaman fue parte de la noche.

Si bien la convocatoria estaba centrada en la presentación de Favio, fue una interesante sorpresa encontrarse con Shaman quien en formato solitario (guitarra y voz) mostró su exploración cancionera sostenida en una voz potente y en muchas ocasiones mántrica. La sensación es que su música  (algo de rock, algo de folclore, algo de surrealismo y algo de psicodelia) envuelve y atrapa.  Recomendado para quienes busquen melodías acústicas que vayan más allá de lo convencional.

Tal vez eso minimalista que propone Shaman sea lo que lo relacione en algún aspecto a una banda como Fútbol. En vivo el trío (Federico Terranova  en violín, Juan Pablo Gambarini en guitarra y Santiago Douton en batería) propone una simpleza que se percibe desde el primer tema que eligen para presentar Favio (algo así como una alegoría histórica pero a la vez futurista y distópica de la obra del enorme cineasta y cantante) como fundante. Tal vez por eso, “Terraplen” (la canción en cuestión) sirve de muestra para lo que sucede durante todo el set. El trío propone una carrera a toda velocidad que busca ser apabullante para, desde ese lugar, lograr sostener toda su propuesta. Entonces las otras canciones que suenan, van sumando  momentos a esa velocidad sin ser repetitivas. En este contexto hay algún estribillo que parece sacado de una fiesta de borrachos pero que describe el embole que es trabajar en el microcentro (“Hombre Topo”), ­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­alguna referencia clara al Peronismo (“El Orador”)  e incluso una intensa descripción de las vacaciones populares en la costa (“Sangre y Vino”) por mencionar alguna que destacan a primera oída en un disco como Favio que juega a describir lo popular sin preocuparse por las contradicciones.

La segunda parte del set continúa la misma senda en la que Federico Terranova sigue marcando el ritmo y los punteos con el violín (ahí es cuando recuerdan a ciertos momentos de La Pesada del Rock and Roll) siempre sostenidos por una incansable labor de “Gamba” Gambarini (con una guitarra siempre atenta a impregnar velocidad) y  por una doble labor de Santiago Douton conjugada por su aporte en la mayor parte de la voces (en algunas aporta Terranova) y por lo que realiza detrás de los parches en donde logra simbólicamente recordar a Manal pero con una energía completamente distinta.  Así pasan las canciones más reconocibles del trío “Barquillero”, la bluseada “Rio Colorado”, “Beto mata por gusto” entre otras que sirven para seguir en la senda de lo que propone la banda: ritmo, velocidad y un clima de fiesta que entusiasma incluso a los que no conocen la discografía.  El cierre deja con ganas de más. Seguro habrá oportunidades. 

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