Víctima de la técnica

Crónicas | Joe Satriani
Víctima de la técnica
Texto: Carlos Noro | Fotos: Seba Delacruz

Si bien a esta altura hay poco que discutirle a Satriani (nadie puede dudar de su capacidad técnica y su aporte a la historia de la música en el más amplio sentido de la palabra) esto no quiere decir que a la hora de verlo en vivo tenga la batalla ganada de antemano. Como cualquier exponente de esos que llevan la técnica al máximo, seguramente cada nueva presentación es una prueba concreta y real de su vigencia y de lo que puede seguir reproduciendo en vivo. Con una respetable cantidad de gente pero lejos de estar colmado, el Luna Park fue testigo de otra visita de otro unos de los grandes referentes contemporáneos de la guitarra.

Si bien a esta altura hay poco que discutirle a Satriani (nadie puede dudar de su capacidad técnica y su aporte a la historia de la música en el más amplio sentido de la palabra) esto no quiere decir que a la hora de verlo en vivo tenga la batalla ganada de antemano. Como cualquier exponente de esos que llevan la técnica al máximo, seguramente cada nueva presentación es una prueba concreta y real de su vigencia y de lo que puede seguir reproduciendo en vivo. Con una respetable cantidad de gente pero lejos de estar colmado, el Luna Park fue testigo de otra visita de otro unos de los grandes referentes contemporáneos de la guitarra.

Con una formación impecable (Mike Keneally en las guitarras y teclados, Marco Minnemann en la batería y Bryan Beller en el bajo) la idea del pelado fue transitar tanto el pasado como el presente dando un extenso panorama de lo que ha sido su carrera. Si bien el comienzo con “Shockwave Supernova” fue bien contundente, “Flying In A Blue Dream” fue la primera canción verdaderamente festejada por un público observador y efusivo solamente frente a algunas situaciones que claramente tenían más relación directa con el pasado del violero que con su presente. En este sentido “Crystal Planet” que da título a uno de los discos que promedia su carrera, a pesar de no ser muy festejada es una de esas canciones que vale por si sola: una atmósfera de soundtrack de película de ciencia ficción  dispara una melodía melancólica que parece relatarnos una historia. Distópica  y utópica al mismo tiempo, propone imaginar el futuro en uno de los momentos más interesantes del show principalmente porque el bueno de Joe hace hincapié en la melodía para mostrarnos lo que sabe hacer.

Precisamente, a lo largo del set la tensión entre inclinarse por la melodía y dar rienda suelta a su costado más técnico se vuelve más patente. Entre las primeras brillan por el peso de la historia “Summer Song” y “Always With Me, Always With You” entre otras. Entre las segundas aparecen las que pertenecen a la última etapa de la carrera del guitarrista, más orientado a experimentar con sonidos electrónicos y expandir la pericia técnica. Tal vez por eso “On Peregrine Wings” suena apabullante y algo aburrida, sensación que se expande con “Butterfly and Zebra” y en ciertos momento en donde la banda se deja ganar por la digitación sin sentido del violero.

En el medio hay espacio para que cada uno de los integrantes tenga su momento de lucimiento. Keneally aportó un solo de teclado correcto pero para nada sorprendente. Minneman si se lució con un solo de batería con una serie de trucos difíciles de empardar, mientras que Beller protagonizó un interesante momento en el batalló con el guitarrista proponiendo algunos dibujos en su bajo que debió emular el pelado hasta que toda las banda se dedicó a realizar pequeñas citas a Black Sabbath, Deep Purple, Led Zeppelin, AC/DC y  Jimi Hendrix en un momento divertido pero bien ensayado como todo lo que sucede a lo largo de la noche.

Precisamente la sensación de que todo está perfectamente cronometrado acompaña dramáticamente cada canción del set, al punto de que por momentos la sensación de monotonía se perciba en el ambiente, tanto que pesar de que la última parte incluya grandes canciones como  “Satch Boogie” y “Crowd Chant”, “Big Bad Moon” y una infaltable y extensa “Surfing With The Alien” uno no puede dejar de pensar que Satriani con esta o con cualquier formación podría ser capaz de romper esquemas y brindar un set completamente distinto cada noche. Tal vez pidamos demasiado a alguien que cambió la historia de la guitarra y es un referente y maestro para varios músicos de renombre. Tal vez sepamos que él puede. Por eso le exigimos. 

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