Cuando 20 años es mucho

Crónicas | Max e Iggor Cavalera: Return to Roots
Cuando 20 años es mucho
Texto: Carlos Noro | Fotos: Nacho Lunadei

Aquello de “veinte años no es nada” que decía el viejo tango, acá no aplica. De aquel lejano 1996 quedan pocas cosas de que sigan siendo de la misma manera. En aquel año Sepultura sacó Roots, tal vez no su mejor disco pero si el que les sirvió para abrirse las puertas de la música pesada potenciando su sonido percusivo a lo brasilero y dando lugar a nuevas afinaciones. Esa época duraría poco. En circunstancias no muy claras, su cantante Max Cavalera se iría y la banda seguiría sin él. Más tarde su hermano Iggor dejaría el puesto de baterista y la banda continuaría. El tiempo haría que los hermanos hicieran las pases musicales hasta llegar al momento de decidir homenajear el disco del que fueron parte y que por obvias razones no pueden presentar con el nombre de Sepultura.

En este contexto la primera pregunta es quién simbólicamente representa Sepultura en este momento. Es claro que para la gente que colmó el Teatro Vorterix gran parte de la S está del lado de los hermanos, por lo que no sorprende que antes de que salgan a escena el grito “Sepultura, sepultura” resuene en el ambiente con un grito firme y decidido.

A la hora de salir a escena también se ve el paso del tiempo. Si hay algo que define a los hermanos hoy es el poco cuidado que le dan a su físico. Mientras Iggor mantiene un exceso de peso aceptable (si acordamos que eso existe) Max está pasadísimo en kilos lo que hace que le cueste moverse con dinamismo en el escenario. Más allá de eso, la banda la completan los actual Soulfly (la banda de Max post Sepultura) Tony Campos en bajo  y Marc Rizzo guitarra quien también participa de Cavalera Conspirancy (la actual banda de los hermanos) quienes realizan una labor muy correcta principalmente porque vienen tocando la gran mayoría de las canciones desde hace tiempo. Es claro también que podría haber sido más interesante elegir nuevos músicos para una circunstancia tan particular como esta,  sumando un valor diferencia. Seguramente la comodidad y hay que decirlo también la efectividad, pudo más.

Como era previsible el set se dividió en dos partes muy claras. Los primeros tres cuartos del show fueron exclusivamente para ejecutar Roots de punta a punta. El resultado fue aceptable pero desparejo. El inicio con “Roots Bloody Roots” mostró a un Max con un registro visiblemente deteriorado, algo que se repetiría a lo largo de la noche bajándole algunos puntos de magia a una canción de por sí icónica. “Attitude” con la clásica introducción con el instrumento de una cuerda propio de los pueblos originarios llamado berimbau modifica radicalmente la sensación principalmente porque el fraseo más rapeado y menos cantado le permite incorporar más aire a Max, algo que se repetiría positivamente en “Cut- Throat” o  “Breed Apart”. Paralelamente a nivel instrumental la banda convence y mucho. En eso la gran responsabilidad es para Iggor Cavalera quien vuelve a brillar en canciones como “Ratamahatta” o “Itsari” (a pesar de tocar con la canción sonando por detrás). A medio camino quedan canciones como “Lookaway”, “Endangered Species” y “Dictatorshit”. La primera y la segunda por las dificultades de reproducir su sonido más experimental, y la tercera por la desprolijidad con la que fueron tocadas afectando su sonido original.

Los bises sirven fundamentalmente para reforzar la figura de los hermanos que por momentos ocuparon el escenario en soledad. “War Pigs”  de Sabbath ejecutado a medias fue uno de esos casos y sirvió de introducción para una gran versión con el grupo entero de “Procreation of the Wicked” de Celtic Frost algo bastante previsible para los que sabemos que fue parte como bonus track de la versión original del disco. Luego otra vez los dos hermanos solos dieron lugar a un medley  con “Desperate Cry, Inner Self, Slave New World ,  Polícia , Anticop  y Orgasmatron” que sirvió más que nada para reafirmar cuanto los hermanos consideran que son dueños de la historia de Sepultura. La sensación fue que hubiera estado mejor escuchar un par de temas completos al algo que ser repitió con la presencia de “Ace Of Spades”, justificada por el homenaje a Lemmy pero a la vez innecesaria habiendo convertido a “Orgamastron” en un tema casi propio. El cierre fue para una versión acelerada de “Roots Bloody Roots” que además de ser fiel a la primera versión que compuso Max en 1996 para el disco, sirvió de cierre simbólico para el retorno a las raíces que proponen los hermanos Cavalera en este tour. Los hermanos saludaron y se fueron aplaudidos. Seguramente jamás los veamos tocando en Sepultura de nuevo. Ya pasaron 20 años. El paso del tiempo, está a la vista. 

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