El Superhéroe de las seis cuerdas

Crónicas
El Superhéroe de las seis cuerdas
Texto: Sebastián Lanzillota
The Roxy Live ?

El calor reinante en la noche palermitana decía presente una vez más, pero por suerte, un gran espectáculo guitarrero se avecinaba para empardar nuestros ánimos. El virtuoso guitar hero Paul Gilbert (Mr. Big, Racer X), aterrizaba por estas latitudes para brindar dos frenéticos shows en el Roxy Live de la calle Niceto Vega, en el marco de su gira mundial “I Can Destroy World Tour”. Luego del sold out de su primera fecha, el as de las seis cuerdas se vio obligado a agregar una nueva velada y ahí estuvimos nosotros para contarte todo en las siguientes líneas.

Una vez instalados en el interior del recinto y con la muchedumbre reunida allí dentro, los locales Neuroina dieron el puntapié inicial con su sonido ajustado y crocante. Un setlist muy escueto pero eficaz, que nos dejó con ganas de más. Pulgares arriba para ellos. Un breve lapso de espera y, de repente, las luces se apagan y el telón lentamente comienza a abrirse para dejar ver a Pablito y su par de laderos.

Abrieron con un medley infinito. El público enloquecía por cuotas, gema tras gema hasta casi la mitad del show. Claro, además del gancho y de las excelentes estructuras compositivas que poseen las canciones que parió en su trayectoria, el tipo tiene un magnetismo sobre el escenario difícil de igualar. Un frontman con todas las letras al que no parás de observar ni aunque tu celular te avise con un tono predeterminado que tenés una atracción mutua en Badoo. Se me viene a la mente Steven Wilson, como para equiparar la atención que te genera este nerd del diapasón.

Tal vez todo esto se justificó porque temas como “I can destroy” nos hicieron olvidar que es lunes y que mañana vuelve a sonar el despertador. Los cierto esque pasan los minutos y este humanoide sigue pelando a diestra y siniestra, demostrando su versatilidad y variedad como violero, porque Gilbert jamás se encasilló, algo que no se puede decir con claridad de muchos violeros más exitosos y con un perfil similar al él. La vibra del muchacho mientras anida en las tablas es única, involucrando a sus seguidores, haciéndolos indispensables y partícipes del recital. Decididamente, te hace empatizar con el de al lado ante cada truco loco. No obstante, como todo concluye al fin, el cierre es con “SVT” y la sensación es de panza llena. ¡Tremenda presentación! Con una gran banda de apoyo que está a la altura (Thomas Lang la rompió tras los parches).

 En alguna ocasión leí por ahí que para cambiar al mundo se necesitan más personas que escuchen o hagan buena música. También recuerdo a Dave Mustaine decir que el mundo necesita un héroe. Yo diría un superhéroe. Les aviso que hay alguien que reúne esas condiciones… y ese es Paul Gilbert