¡Hagan el doom!

Crónicas
¡Hagan el doom!
Texto: Sebastián Lanzillotta

Sergio Chotsourián (excantante y guitarrista de Los natas), se juntó con Lucas “Hospital” Cassinelli y Ranz para formar Soldati, una agrupación que se las trae verdaderamente y que representa una vuelta a las raíces del estilo. Estuvimos en su visita por El emergente el pasado fin de semana y estas son nuestras gratas impresiones...

Todo dio inicio con una actuación formidable de los chicos de Manthrass (cada vez más afianzados en la escena) ante un público que desde temprano dijo presente hasta colmar el lugar. Los noté seguros, disfrutando cada nota y pisando fuerte con su linda propuesta. ¡Gancheros por donde se los mire! Ambos pulgares arriba para ellos.

Satisfecho con la previa, luego de unos pocos minutos el telón comenzaba a inquietarse y la ansiedad crecía segundo a segundo, llegaba el momento de ver al gran Sergio Ch. y su tropa. Los primeros acordes nos daban la bienvenida y hacían vibrar el suelo del recinto sin ningún tipo de resquemor. ¡Qué manera de comenzar un recital! Lo que siguió fue una mezcla de los flamantes temas de su reciente material y de clásicos de las bandas que tuvo Sergio. Y si de él hablamos, es indispensable resaltar la vitalidad de su caudal vocal característico que fue un punto alto constante en toda la velada, además de ser un pedazo de frontman, claro está. También quiero hacer una mención especial para el baterista, Ranz (de lo mejor del país), que ejecuta los fills justos y necesarios para un género en el que la abundancia de estos puede matar a la canción. Un 10 para él.

Por momentos, la performance del grupo parecía un auténtico ritual esotérico del que éramos parte, por supuesto. La claridad y contundencia con la que sonaron a lo largo de la presentación no tiene precedentes. Con una topadora de batería, un bajo distorsionado que agrietaba las paredes y la viola afiladísima de Sergio, mi cabeza vivió uno de los shows más impactantes en mucho tiempo. Y es para afirmar que el doom ha marcado a toda una generación y ha forjado bandas nacionales de esta talla. Uno de los picos de la noche vendría con el nostálgico “Humo negro del Vaticano”, de los venerados Natas, el cual se apreció increíble (parecía sonar el mismísimo disco). Tras una hora y monedas de repertorio concluyeron el set para luego volver y hacer a modo de bis un cierre a puro Natas para que delire la monada.

Para aquellos que busquen sones disímiles en el metal pesado argento y estén preparados para una nueva dimensión en sus vidas, Soldati es una buena opción. Ok, puede que de entrada sea una música compleja de digerir, pero es un camino de ida del cual muchos no se van a arrepentir. ¡Que sea doom!