La cuenta regresiva hacia el futuro.

Crónicas
La cuenta regresiva hacia el futuro.
Texto: Carlos Noro

Los suecos volvieron y la rompieron. Te contamos por qué lo de Europe fue una de las mejores presentaciones de este 2017.

 Desde que se reunieron en el 2004 los Europe jamás eligieron el camino que suelen tomar las bandas que han tenido éxito en los ochentas, aquel que se remite a tocar los hits una y otra vez sin descanso transformando cada show en una búsqueda casi automática y muchas veces infructuosa por traer al presente la gloria del pasado. Los suecos hoy son un banda que poco tiene que ver con aquel “The Final Countdown” que allá por 1986 los hizo pelear en las grandes ligas del hard rock de teclados y tintes poperos. Entonces no es casual que el inicio del show en el marco de un Teatro Gran Rex sold out haya sido para la canción que da nombre al muy interesante War Of Kings disco que los escandinavos venían a presentar. Si en los ochentas la banda proponía un hard rock alegre y fiestero, hoy eligen melodías más pesadas y oscuras incluso incorporando afinaciones más bajas que potencian lo pesado. Hay gancho, hay teclados pero también hay pesadez algo que “Hole in my pocket” también del mismo disco, transforma en rapidez y velocidad demostrando que por sobre todas las cosas, la banda pasa por un gran momento sonoro y compositivo.

“Rock the night” sería la primer canción que haría explotar al público y principalmente a la figura de Joey Tempest, fundamentalmente porque a su excelente estado físico y vocal le sumó una onda terrible que permitió en varios ocasiones descontracturar la perfección y la concentración de los suecos. Entonces cuando en la canción que mencionamos fue hasta los costado del escenario, recorrió un pequeño pasillo y se animó a ponerle el micrófono a uno de los integrantes del equipo de seguridad; todo el público rió y entró en un juego que luego tomaría la forma de distintos niveles de participación a lo largo del show.

A partir de aquí el show comenzaría a intercalar clásicos y nuevas canciones con una naturalidad pocas veces vistas. Fue sorpresiva la aparición de “Wasted Time” en el set (es más se escuchó a alguno decir “que bueno que la tocaron”) y resultó toda una sorpresa la capacidad del grupo para hacer disfrutable una canción repetida y bastante cursi como “Carrie”. Aquí la figura de Tempest tuvo uno de los puntos más altos, incitando a cantar a un público bien ecléctico en el que se podía ver pelilargos con campera de cuero, parejas de más de cuarenta, jóvenes hardrockeros y metaleros vieja escuela entre otros personajes. Sería mentir si dijeramos que alguien en el teatro no cantó la canción a grito pelado, lo que dió la pauta de que el grupo conoce el potencial de sus canciones y como contagiarlo: algo que no es poco para los tiempos musicales que vivimos.

Más tarde aparecían canciones como “Firebox”, una de las pertenecientes a esta nueva etapa del grupo que sonaría bien oscura, pesada y sobre todo con un nivel de experimentación muy interesante desde las melodías de viola. Precisamente este tipo de canciones serían las que mostrarían todo el potencial de la figura de John Norum, capaz de camaleónicamente sonar pesado melódico, sensible y técnico pero siempre entendiendo que una canción debe tener lo justo y necesario para brillar. El instrumental “Vasastan” fue un símbolo de lo que afirmamos. A la economía de recursos le contagió tal pasión que fue imposible sacarse la canción de la cabeza por largo rato.

“A girl from Lebanon” fue otra de las canciones que tomó brillo propio, principalmente porque la base rítmica, sostenida en el aporte de Jon Levén desde el bajo y Ian Haugland resulta bien intenso como a lo largo de la noche dando la pauta de que, si hacemos foco en sus compañeros, la tranquilidad y soltura que posee Tempest a lo largo del show no es para nada casual. En la misma senda, “Supertitious” sería otro de los grandes momentos de la noche principalmente porque al gancho que de por si tiene el tema , se le sumó un breve interludio en el que público y Tempest cantaron “Here I go Again” de Whitesnake y “No Woman no Cry” de Bob Marley extendiendo la versión y potenciándola por varios minutos.

Para el final luego de la seguidilla de clásico “Cherokee” (toda una rareza de los suecos hablando del sufrimiento de los piel roja norteamericanos) hermanada con tema nuevo; en este caso la fiestera “Days of rock and roll” (algo que en mayor o menor medida acompañó la dinámica del show) el bis fue para “The Final Countdown” con la particularidad de que Mic Michaeli, pieza clave en el sonido de una banda en la que los teclados son parte de las canciones y no un acompañamiento circunstancial, eligió una pista para lanzar la icónica introducción. Como sucedió a lo largo de la noche el grupo le sacó jugo a una de sus canciones más reconocidas. El cierre con aplausos y saludos varios, fue merecido. Europe dio un show para el recuerdo, con mucho de presente y mirada hacia el futuro. Gran show y gran momento de una banda que por profesionalismo y buenas ideas es bueno ver el vivo. La próxima, no se la pierdan.