Elogio a la nostalgia.

Crónicas | Litto Nebbia, León Gieco, Salta la Banca, Boom Boon Kid, Catupecu Machu y más
Elogio a la nostalgia.
Texto: Carlos Noro | Fotos: Cecilia Dalla Cia

En Junio de 1972 el teatro Atlantic fue sede de un recital hasta ese momento inédito para la historia de la música rockera argentina. Tal vez como un desafío o una búsqueda de algún tipo de legitimación, un conjunto de músicos entre los que estuvieron León Gieco, Litto Nebbia, David Lebón, Raúl Porchetto y Edelmiro Molinari, entre otros; se juntaron para “transitar el desafío de tocar sin instrumentos eléctricos” en lo que luego se convertiría en la primer grabación de un disco en vivo en argentina. Pasó el tiempo y este nuevo contexto en el que pronto habrá una quinta edición del B.A.Rock; quiso emular lo sucedido en aquella época con ojos en el presente. La sede fue el Teatro Gran Rex y este fue el resultado.

Primera parte: Nebbia, Boom Boom Kid y el Salón de la Fama.

No fue casual que el inicio de la noche haya sido para Litto Nebbia quien hace ¡50! años compuso junto a Tanguito “La Balsa”, la canción que se suele mencionar como fundante del “Rock Nacional”. Visiblemente emocionado y con la única compañía de su guitarra, su idea fue reproducir lo más fielmente posible lo que sucedió en aquel Acusticazo de 1972. Entonces cada una de las canciones remitieron a esa época en la que en palabras de Nebbia “fue una muestra que del rock salen cosas acústicas. No lo llamamos unplugged porque estabamos en argentina”. En este contexto la recorrida comenzó con “Canción del Horizonte” y “Memento Mori” para terminar con una gran versión de “Vamos Negro” en el que Lito Vitale tocó la percusión vía bombo leguero en homenaje a Domingo Cura con quien Nebbia compartió proyectos en aquellos años. Antes “Canción para los inocentes” recordó a la dictadura en uno de los grandes momentos de la noche. “Róbate un manojo de mi canto, será la libertad que te faltó” fue la frase estructurante de la canción y un símbolo de la época. Gran elección y gran manera de comenzar la noche.

El intervalo previo show de Salta La Banca fue, a lo largo de la noche, un espacio para mini conciertos además de permitir que Daniel Ripoll uno de los productores de esta edición del B.A.Rock y de las anteriores, anunciara el ingreso de Nebbia al primer salón de la fama del rock nacional que tendrá su celebración de ingresantes en diciembre de este año. Luego Carlos Daniel Fregtman (otro de los participantes del Acusticazo original) homenajeó a Luis Alberto Spinetta con una canción de su autoría que entre otras cosas, jugó con los títulos de las canciones del Flaco.

Con el telón cerrado el ex Fun People, Nekro o Boom Boom Kid salió a cantar algunas canciones solamente con su guitarra. Sin presentación previa y con ganas de hablar entre tema y tema sufrió de una serie de problemas de sonido que impacientaron a un público que en un principio no enganchó con su sentido de la ironía y del humor. Sin tenerle miedo a esto, su solución fue apostar fuerte, contestando algun grito e incluso saliendo a cantar por los pasillos del teatro. Finalmente redondeó la presentación más alegre y divertida de la noche, incluyendo “Gurisito” de Daniel Viglietti (toda una sorpresa) y una versión en español de “This land is your land” de Woody Guthrie. Aunque parezca paradójico El resultado, a la hora de su despedida, fue el aplauso. Seguramente dio vuelta varios prejuicios.

Segunda parte: Salta la Banca, León Gieco, Catupecu Machu. Cuestión generacional.

Precisamente de prejuicios podría hablarse a la hora de analizar a Salta la Banca. Con un set que extrañamente fue más eléctrico que acústico algo que desentonó con la idea original, la banda liderada por Santiago Aysine apostó claramente a llegar a un público bien diverso. Entonces pasaron canciones como “El” referida Luciano Arruga (a quien dedicaron conceptualmente un disco), en otra canción denunciaron “el aparato represivo del estado” y más tarde coquetearon con el rock pop en “Ponele” y “Seremos”. Desde el punto de vista estilístico el grupo jamás se apartó de una búsqueda que pretende sintetizar algo de compromiso social con un atmósfera musical ganchera e incluso bailable. Con buen sonido y sostenidos en la voz de Aysine con un registro amplio y por momentos teatral, la sensación fue que mucho del público que estaba en el teatro, fue para verlos. Los otros quedaron preguntándose en difinitiva a dónde apunta el grupo. La cantidad de temas y su eclecticismo fueron demasiado poco para dilucidarlo.

De los músicos que empezarón su carrera en los setentas (es más el acusticazo fue su primera grabación oficial) León Gieco es uno de los que más consenso y vigencia tiene principalmente porque ha logrado componer no una sino varias canciones que son parte de la cultura popular argentina y relatan nuestra historia de manera fidefigna. Con remera de Mercedes Sosa “Vine con ella”, dijo, se encargó de recorrer en sus palabras “las canciones de aquella época como acordamos con Litto”. La potente “Hombres de hierro” inició el set que siguió cobrando forma con el “Tema de los mosquitos” (contextualizada como una de las canciones que escribió en esa época para escaparle a la dictadura). Luego de contar la historia de como Charly Garcia le regaló “El Fantasma de Canterville” y cantarla, el set se lllenó de invitados para en términos de León “Satisfacer el llamado de Daniel Ripoll que me pidió juntar a los originales del primer acusticazo”. Entonces una hermosa versión de la canción de PorSuiGieco “La colina de la vida” contó con Nito Mestre en flauta y voces, en “Bajaste del norte”, sumó a Raúl Porchetto; en “La Rata Lali” el turno fue parar David Lebón y a Edelmiro Molinari para que todos juntos sumando Carlos Daniel, Miguel Krochik & Eugenio Pérez realicen una versión de la icónica canción de Porchetto “Algo de Paz”, tal vez el cierre justo si nos guiamos por el aplauso y las ovaciones recibidas.

Ya cerca de la doce Tino Moroder, cantante de “El Atón de Funafutti” cumplió la misma función que Boom Boom Kid pero de manera más calcamada. Un par de temas entre los que se destacaron “Octoplus” y “Los cuadros” lo mostraron en buena forma. Se fue respetuosamente aplaudido.

Pasadas las doce Catupecu Machu oscureció el escenario y dio arranque a un set que tuvo como antecedente directo de lo que la banda había realizado en Madera Microchip en el que el objetivo fue mixturar lo acústico con sonidos electrónicos. Fernando Ruiz Diaz en soledad dio inicio a la noche con una versión de “Mañana en el Abasto” en la que cambió la letra “shopping Abasto” y que unió con “Heroina”. Luego de contar que “el acusticazo había sido muy importante en su historia” el turno fue para el resto de la banda Agustín Rocino en percusión, Martín «Macabre» González en teclados y Sebastián Cáceres en bajo. A partir de allí el recorrido fue por algunas canciones propias, “La piel del camino”, “Viaje del miedo” y “Magia Veneno” entre otras; mezclado con el acostumbrado cover de Massacre “Plan B: Anhelo de satisfacción” para más tarde cerrar con “Lo que quiero que pises sin el suelo” en un set con un interesante nivel de oscura intensidad.

El cierre: El final es donde partí.

Como era esperable el cierre final fue para la gran mayoría de los músicos que transitaron el escenario. Litto Nebbia y León Gieco volvieron al escenario para una sentida versión de “El Rey Lloró” de Los Gatos para que Catupecu Machu, Santiago Aysine y todos los que participaron en aquel histórico Acusticazo de 1972 hicieran una versión de “La Balsa” que dejaría todo en el lugar donde empezó para que la celebración siga cobrando forma en el futuro. Veremos más adelante cuál será la forma definitiva.

 

, , , , , , , , , , , , , , , ,