Alain Johannes Trio: La música que sana.

Crónicas
Alain Johannes Trio: La música que sana.
Texto: Carlos Noro | Fotos: José Becerra

Primera visita eléctrica del chileno (colega y amigo de los QOTSA y de la gran mayoría de las bandas de Seattle) a la Argentina.

La historia de Alain Johannes no es solo la historia de un músico, es también una historia de resiliencia (Nd.r En psicología, capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas como la muerte de un ser querido, un accidente, etc.) que hoy tiene más significado que nunca. A la muerte, en 2008, de su compañera Natasha Shneider y a la pérdida de otros seres queridos, hoy se le suma la desaparición física de su amigo Chris Cornell, con quien incluso compuso el hermoso Euphoria Morning que dio inicio formal de la carrera solista del histórico vocalista de Soundgarden.

Este contexto, hace imposible que las canciones de Alain no cobren un sentido especial. Si desde el principio fueron concebidas en un tono oscuro y melancólico, hoy por hoy se han transformado en un canto de redención y de esperanza para todos. “Si yo puede, vos podés” parece decir la figura y la voz resquebrajada del Chileno estadounidense mientras va contando su propia historia musical.

Aunque las primeras canciones, las bellas “Not On This Earth” y “Swan And Crow” lo mostraron solo con su boxguitar (una guitarra hecha literalmente con una caja); la noche, a diferencia de lo que sucedió en visitas anteriores junto a QOTSA, no fue enteramente acústica. La primera razón que explica esta cuestión es la presencia de los hermanos Felo y Cote Fonseca para conformar un trío sonoro impecable a la hora de generar climas para cada una de las canciones. La segunda es que con el paso del tiempo, Alain se ha sabido amigar con la historia de Eleven, la banda que compartía con su mujer. Entonces, a pesar de que seguramente muchas de esas canciones le recuerden momentos que ya no volverán, el chileno elige exorcizar el presente volviendo a cantar esas canciones con una formación exactamente igual instrumentalmente a lo que sucedía en aquel tiempo. Guitarra, teclados y batería son los que construyen las armonías para que todo resulte posible. De esta manera, a lo largo del show y en distintos momentos, la pesadez de una propuesta contemporánea a los gigantes del grunge de los noventas, fue cobrando forma y generando una energía imponente. Canciones como “Nature wants to kill me”, “Crash today”, “All my friends”, “Reach Out” o “Why” sirvieron para entender que toda una generación vibraba de la misma manera en aquella época construyendo canciones melódicas, oscuras y pesadas que hoy han trascendido el tiempo y siguen teniendo vigencia; por lo que tranquilamente podrían ser compuestas en la actualidad y sonar contemporáneas. En la misma línea dos canciones de las distintas épocas donde Alain colaboró con Josh Homme “Hanging Tree” de Songs Of the Deaf de QOTSA y “Makin a Cross” de las Dessert Sessions sonaron intensas y eléctricas, dando la pauta de cuanto el chileno ha influido en la creatividad y en el sonido actual del colorado que hoy por hoy es uno de los referenteS indiscutibles de la música pesada contemporánea.

En contraste con esta faceta eléctrica, en donde Alain mostró todo su talento para ir creando atmósferas lo suficientemente atrapantes como para envolver a todos en un torbellino eléctrico, la faceta calma y acústica contribuyó a generar otros tipos de estados. En este punto el set que eligió Alain resultó coherentemente balanceado. Casi intentando llevar la mente y los corazones de los asistentes de un punto hacia el otro sin concesiones, cada cambió de instrumento derivó en un cambio radical en lo que percibimos lo que estabamos abajo. Tal vez dentro de esta dimensión más despojada, la presencia Spark (el bello y crudo disco solista que el chileno compuso luego de la pérdida de su mujer) fue lo que generó los momentos más solitarios, empáticos e introspectivos. “Endless Eyes”, “Return to you”, “Gentle Ghost” junto a “Kaleidoscope” de su disco de rarezas fueron distintas dimensiones de la soledad, el amor y del la ausencia generando versiones literalmente conmovedoras.

A la hora del cierre, cuando muchos esperábamos escuchar algunas canciones más, Alain decidió despedirse en soledad con “Unfinished Plan” (aquella canción que da título al documental que recién se a estrenado en Chile)“Oh you were not afraid of letting go/ Oh, no tenías miedo de dejar irte. So I am not afraid of letting go/ Por lo tanto yo no tengo miedo de dejarte ir” fue la última frase, la manera de despedirnos y de despedirse. Seguramente esta es la idea con la que el mismo Alain elige quedarse para permitirse, también, vivir su propio presente. La música puede salvar vidas, parece ser su otro mensaje. Ojalá vuelva a visitarnos para seguir dando esperanzas.

 

 

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