El manual de la canción

Crónicas
El manual de la canción
Texto: Sebastián Lanzillota | Fotos: José Becerra

El viernes por la tarde noche nos dirigimos al teatro Vorterix del barrio de Colegiales para asistir a la presentación del último disco de Sick Porky, el flamante Alucinatorio. Un recinto cuasi colmado fue testigo de una nueva victoria del rock riffero por excelencia y de buen gusto.

Los encargados de arrancar la velada fueron los chicos de Más que uno, de quienes alcanzamos a ver sólo su tema despedida. Posiblemente nos hayamos privado de una gran performance, ya que la gran cantidad de gente que había por esas horas en la sala los aplaudió a rabiar. Minutos más tarde, el turno era para Fluído, un rock eléctrico y bien distorsionado, con un vocalista que armoniza divinamente al son de canciones y estribillos hermosos. Un set escueto y contundente, que bastó para comprarnos desde la primera nota. Nunca los habíamos catado en vivo. Una gran sorpresa y muy recomendables.

Con un Vorterix abarrotado y haciéndose esperar, llegaba el momento del plato fuerte para cualquier mesa. Con la movida stoner nacional en pleno grito de guerra, uno de los máximos exponentes se alistaba para emular a un verdadero tren de carga y pasar por nuestras cabezas. Todo comenzó con “El fantasma de la libertad”, y ya nada fue igual. Un sonido demoledor para una audiencia entregada desde el minuto uno. La media estaba compuesta por jóvenes veinteañeros enamorados del Sabbath de Ozzy y una nutrida representación de pseudo veteranos experimentados.

Yendo a la banda en sí, podríamos decir que la fórmula parte desde las tres guitarras atronadoras y el sostén del muro que conforman el bajo de Leandro Spátola y la batería de Manuel Sibona, sumados a la voz limpia de Carlos Villafañe, que le da ese touch distintivo y personal a la alineación.

La placa se desglosaba con creces, pero al momento de esa gema rotunda titulada “El barro mi enemigo” (y lo digo de pie) se pudo ver a los más animados de las primeras filas cantar su lírica de pe a pa (¡y qué lírica!), cada cual ¡hasta abrazado con su par! Todo muy emocionante. Algo parecido ocurrió con “El farsante”, que sacó rostros felices entre la multitud saltarina. También hubo tiempo para clásicos como “Dilema del cautivo” o “Buitro”, y de invitados del calibre de Marilina Bertoldi (“Los que no temen”) y Fernando Ruiz Díaz, este último para interpretar como de costumbre al que quizás sea EL tema de los chanchos, “Encogemente” (con el permiso que me tomo al redactar esta crónica e inundarla de subjetividad).

Expertos en volar mentes desde la simpleza propiamente dicha, Sick Porky es un compendio luminoso de sonidos del más allá capaz de hacer CANCIONES de manual, con un vuelo superlativo y gancho a la orden del día. El final del show da fe de esto, todo concluyó con el perfecto “Pura sangre”, otro de sus hits, pero esta vez desde su ya lejano Origen de fuego. ¿Se puede pedir más? Personal y sinceramente, da un gusto especial ver cómo creció una de tus agrupaciones favoritas desde que tenías 12 años: en cuanto a marco, técnicamente y hasta al declarar en algún medio, sea quien sea el integrante.

Las palabras quedan cortas para explicar lo que se vivió el viernes pasado, uno de los mejores conciertos locales que hemos podido disfrutar en los últimos años y la justificación definitiva de por qué esta gente está allá arriba en la escena: una puesta colosal, composiciones al borde de la perfección y un feedback con sus seguidores que culmina una ceremonia para la posteridad. Sick Porky consigue llevar a otra dimensión el valor del espectáculo musical y consigue dar un paso más en su meteórica vida artística.

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