Juventud divino tesoro.

Reseñas | Knei "Juventud de la Gran Ciudad" Aquatalan Records. Exiles Records.2017
Juventud divino tesoro.
Texto: Carlos Noro

Cuando uno escucha “Juventud de la Gran Ciudad” el segundo disco de los oriundos de La Pampa (algo que no es un dato menor teniendo en cuenta la tendencia de la escena a cerrarse en bandas de capital y el conurbano) lo primero que uno se encuentra es con un trío Nicolas Lippoli(Voz y Guitarra), Mauro Lopez (Bajo) y Roberto Figueroa (Bateria) en el que la propuesta es bien clara y contundente. Tanto desde lo lírico como desde lo musical las referencias al rock argentino de los setentas y especialmente al blues pesado de aquella época, son bien concretas pero en ningún caso caen en la copia descarada.

Entonces es posible, que a la hora de componer la vibrantemente rockera “Rock de la Mujer” hayan tenido en la mente “Rock de la mujer perdida” de Los Gatos ; algo que se tal vez haya pasado con “No te asustes ya más, loco” pero pensando en “Loco, hacela callar” de Vox Dei. Tanto en un caso con en el otro, mucho de lo que propone la banda queda explícito. Si bien el trío maneja con maestría el riff veloz y rockero, lo más interesante sucede cuando todo el grupo baja un cambio y elige transitar los caminos del blues psicódélico. Allí el vuelto es intenso y atrapante, al punto de que uno no quiere que esos pequeños estados que logran las canciones (No te asustes… hace especial énfasis en esto) terminen.

En este sentido, no casualmente “Juventud de la gran ciudad” (la canción) sirve de denominación al disco. Además de hacerse cargo de un aquí y ahora determinados “surgirá eterna juventud en la calle/ que saldrá con ganas de cambiar ciertos paisajes” muestra mucha de la deformidad sonora que puede transitar la banda. La particularidad voz (bien aguda y a la vez profunda) de Nicolás Lippoli quien propone líneas vocales que por momentos acompañan al riff y en otros rompen con él; aquí toma dimensión definitiva. El resultado es una extensa versión que sube y baja de intensidad sin descanso; yendo desde el rock cuadrado hasta el blues pesado y pasando por algunos arreglos jazzeros, sin por ello causar confusión o aburrimiento.

En definitiva los Knei logran encontrarle la vuelta de tuerca al sonido valvular (el disco suena con una profundidad que hace pensar instantáneamente en lo analógico por lo que cada instrumento se escucha con una perfección atrapante) sin por ello quedar fuera de época o remitir obstinadamente a un tiempo que ya no está. La sensación final es que están aprovechando su juventud para cambiar su propia época. Buen resultado.