The Cult en el Luna Park: Cuando el presente vence al pasado.

Crónicas
The Cult en el Luna Park: Cuando el presente vence al pasado.
Texto: Carlos Noro | Fotos: Seba Delacruz

Aunque la resulte paradójico, la sensación que queda en la retina y en los oídos luego de la visita de The Cult en el Luna Park es que la banda está haciendo un esfuerzo enorme por salirse de su pasado y convencer a sus fans históricos que hoy están frente a una banda que va más allá del pulso rockero, oscuro y ganchero que los hizo inmensamente famosos en los ochentas y noventas. La gran ventaja es que ellos mismos están convencidos de esto y se nota. No por nada esta nueva visita (luego de haber estado varias veces en el país con diversa suerte desde 1991 para acá) los trajo con un disco muy particular , “Hidden City” que al menos desde el título refiere a la famosa Ciudad Oculta de Villa Lugano ¿Cómo llegaron estos tipos a saber de esto? Vieron el nombre en el contexto de un festejo de gol de Carlitos Tevez cuando jugaba en Manchester City.

Lo cierto es que como nunca The Cult se mostró en plena forma. Si bien Billy Duffy es un guitarrista que a esta altura debería ser un referente excluyente para el que quiera llevar el sonido rockero a otras dimensiones, la gran sorpresa de la noche fue encontrarnos con un Ian Atsbury con su cuerdas vocales revitalizadas. Entonces para muchos de nosotros, fue un verdadero gusto poder disfrutar por primera vez y en plenitud, esas vocalizaciones oscuras y profundas mezcladas con su capacidad interpretativa (esa que lo liga en línea sucesora al Jim Morrison más místico).

Sostenidos en un banda que tal vez sea la formación más compacta que han tenidos (John Tempesta en batería, Grantz Fitzpatrick en bajo y Damon Fox en guitarras, teclados y coros) el dúo histórico supo encontrar, mostrar y reforzar cada uno de sus momentos históricos cuando fue necesario. Entonces si bien hubo clásicos (arrancaron con “Wild flower” y “Rain” lo que encendió a la gente instantáneamente) además de construir potententes y propias reinterpretaciones de “Sweet Soul Sister”, “Fire Woman” o “She Sells Sanctuary”, el gran momento se produjo cuando eligieron sumergirse en las nuevas canciones de “Hidden...”. En distintos momentos “Birds of Paradise”,

“Dark Energy”, “Deeply Ordered Chaos” y “G O A T” sirvieron para abrir camino hacia otras dimensiones. Entonces si bien en los clásicos la banda mostró su oficio sin caretearla, aquí cada quien pudo dar cuenta de su propio aporte. De esta manera Ian Astbury se convirtió en una especie de chamán lisérgico capaz relatarnos su propio viaje metafísico, Billy Duffy pasó por las atmósferas más lisérgicas, el blues pesado y el rock contemporáneo de afinaciones bajas sin despeinarse, Tempesta y Fitzpatrick mostraron un pulso enviedaible, mientras que Damon Fox (no casualmente líder de los progresivos setentosos Bigelf) fue capaz de sumar atmósferas y colchones de teclados que profundizaron el carácter atrayente y experimental de las canciones. Claramente, cada una de estas canciones dio la pauta de que en la novedad, The Cult, se siente vivo y unido algo poco frecuente para bandas de trayectoria más preocupadas por vivir su propio pasado que por construir su propio futuro.

Tal vez por eso el cierre que incluyó la ya mencionada “GOAT” mezclada con un clásico para sabedores como es “King Contrary Man” y uno para todos y todas como “Love Removal Machine” no solo mostró a un público exultante y sabedor de que debía establecer un diálogo con la banda, sino que mostró una imagen imperdible del dúo histórico Astbury – Duffy abrazados como hace más de veinte años. La sensación es que el presente los congrega. Que bueno para todos que así sea.

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