Juan Pablo Fernandez y Federico Ghazarossian de Acorazado Potemkin: “Estamos atravesados por la vida”

Entrevistas
Juan Pablo Fernandez y Federico Ghazarossian de Acorazado Potemkin: “Estamos atravesados por la vida”
Texto: Carlos Noro | Fotos: José Becerra

Es temprano para un día feriado (se conmemora el Día del Respeto a la Diversidad Cultural y son las nueve y treinta de la mañana), lo cuál hace que la ciudad esté literalmente vacía. Avenida Avellaneda y el barrio de Flores quienes siempre suelen plantear complejos acertijos para moverse de un lugar a otro, parecen estar de nuestro lado; así como el espléndido sol que ilumina la terraza - patio de la casa donde Juan Pablo Fernandez vive con su familia desde hace un tiempo. Nos ofrece tomar unos mates. Le decimos que si, mientras Federico, con quien casualmente nos encontramos en la puerta antes de entrar, arma un cigarrillo. Más tarde Juan Pablo, quien hace un rato nos contaba lo que le cuesta dejar de fumar recae en el “armado”. Nos sentamos en el medio de esa terraza donde al menos por ahora no hay sol, algo que sobre el final de la entrevista se revertirá insinuando un verano que todavía parece no querer hacerse presente. Mientras las perras de Juan juegan solitarias pero insistentemente, empezamos a pensar juntos las distintas dimensiones que ha ido tomado Acorazado Potemkin a lo largo de los años. Mugre (2011) fue el primer encuentro para el trío en el que además de Juan Pablo en voces y Guitarras y Federico en bajo participa Luciano “Lulo” Esaín en batería. El resultado fue un trío de rock potente y sanguíneo bastante distinto a los proyectos en los que habían participado por separado. Juan Pablo había experimentado al máximo con Pequeña Orquesta Reincidentes, Federico había sido parte de Don Cornelio y la Zona, Los Visitantes y Me darás mil hijos, entre otros y Lulo sigue siendo parte clave de Valle de Muñecas y Motorama solo por mencionar algunas de las intervenciones individuales de tres tipos inquietos. Remolino (2014) sirvió para reforzar eso que había insinuado ese primer disco y sentar las bases de un grupo que le debe tanto al rock valvular, como al sonido tanguero. Este 2017 los encuentra con Labios del Río un disco que navega las propias aguas internas para contar historias que valen la pena ser contadas

Algo que caracterizaba a los discos anteriores era que estaban titulados utilizando una sola palabra ¿Por qué esta vez eligieron una frase?

JP: ¡Salía lo mismo, nos nos cobraban demás por poner más palabras! (risas). Estaba buena la idea de seguir esa línea de una sola palabra, pero no la encontramos y nos gustó este título. Es una frase que además de ser parte de una letra de “Santo Tomé”, una canción de disco (Ndr. Besa la luna los labios del río en las barrancas de Santo Tomé) engloba cierto halo de misterio que tienen las canciones. Lulo la propusó y nos gustó.

¿Cómo se interpreta para ustedes el sentido del título? A mi me remite a algo relacionado con el beso y al mismo tiempo al fluir del río…

JP: Está bueno lo que decís del beso. Es la traducción de orilla, que en guaraní es yrembe’y. Por las cosas propias de cada idioma toma el sentido de labios del río refiriéndose a los bordes. Esto nos abría hacia un montón de cosas, especialmente relacionadas con la naturaleza entendida no como un fin en si mismo, sino con relación a la mirada del otro, con el encuentro con la persona amada, con quien uno elige compartir algo para realmente vivirlo. Por otro Sebastián Santana quien se encargó de la ilustración del disco nos propuso la idea de un perro tomando agua acercándose a ese borde y a ese charco que se puede ver en la tapa del disco. Nos gustó la idea de mostrar no solo el agua, sino lo que pasa cuando uno entra en contacto con ella.

¿Qué es lo que pasa con uno cuando se pone en contacto con el agua?

F: Yo lo relaciono con lo cambiantes que son las orillas. Dependen de sus aguas y de sus vaivenes y por lo tanto hay tantos labios como orillas. Nos gusta esa diversidad. Creo que un poco es es lo que produce el agua.

JP: La idea es jugar con la multiplicidad de sentidos desde esta frase que es un poco surrealista. Está bueno que eso suceda y que no haya una sola interpretación.

Grabaron el disco en vivo ¿Qué tan importante es reproducir esa química que ustedes tienen a la hora de tocar las canciones sobre el escenario?

F: Todos los discos lo grabamos de esta manera, pero la particularidad acá es que ambiente estaba bien infectado (sic) por el vivo porque los equipos estuvieron pegados a la batería. Por otro lado para los discos anteriores trabajamos en un estudio con con varios ambientes y este tenía solamente una sala. Entonces decidimos grabar bien en vivo. Como músico uno siempre juega con la idea de grabar como si fuera en vivo, tratando de capturar ese momento, aunque separe los equipos y cada uno grabe por su cuenta. La verdad el proceso fue muy bueno porque durante las tres o cuatro tomas que hicimos por canción teníamos que estar muy conectados. Cada posible error era parar y volver a arrancar de nuevo porque si se editaba, tenía que hacerse con los tres tocando, no podía editarse el aporte de cada uno. Entonces a partir de esto nos encontramos con la posibilidad de recrear aún más el sonido de la sala y de nuestro propio vivo, en definitiva tener esa amalgama que genera Potemkin cuando toca.

JP: Hay una dimensión física del rock que aparece cuando la banda toca en vivo. No solamente porque aparecen las canciones sino porque aparece algo que es muy propio del rock que tiene que ver con el volumen, no por el volumen en si mismo sino por el juego de intensidades, la transpiración. En definitiva preguntarse y responderse qué significa ver una banda de rock hoy en vivo cuando todo puede filmarse y compartirse. Esto sigue siendo para Potemkin una marca: la banda es por los shows que da. Siempre tratamos de ensayar mucho, de preparar la lista, de llevar músicos invitados, de cuidar un poco eso. Entonces cuando vamos al vivo tratamos de recrear lo que pasa en la sala, donde nos miramos, sentimos el pulso de cada tema, vamos acompañando el groove, en definitiva donde está cada uno. Cuando esto sucede en el estudio confiamos que aparece una magia que no tiene que ver solo con la concentración y el ensayo.

Ustedes suelen tocar las canciones en vivo antes de grabarlas ¿Cuánto impacta esto en el resultado final de cada canción?

JP: La dimensión interpretativa es fundamental, la letra crece de otra manera además de lo lindo que es para nosotros el momento de compartirle a la gente un tema nuevo. Hay una cosa muy linda también que es la ansiedad de sacar a la cancha un tema nuevo. Sin embargo, no siempre sucede esto, por ejemplo en este disco hay seis o siete canciones que no tocamos nunca en vivo. Es algo que hasta ahora no nos había pasado. En los anteriores discos ya habíamos tocado casi todas las canciones antes de grabarlas.

¿Sucede alguna dimensión dialéctica a medida que se van tocando las canciones? ¿Se van transformando a medida que son tocadas?

F: Esto es algo normal en nosotros, sucede más que en el vivo en la sala. Uno trae un tema y generalmente la banda apela a lo que le va pasando a cada uno y vamos discutiendo sobre las notas, los ritmos o para que lado puede ir a cada canción. En definitiva todo se va deformando.

JP: Al tocar el tema nos damos cuenta cómo funciona la estructura de la canción, si debe ser más sintética o no, si debe ser más musical, que haya un espacio de remanso y de letra. En definitiva vamos cambiando los puntos de escucha. Después cuando el disco está grabado no somos de improvisar. Si aparece una cosa interpretativa que apunta a que cada canción se escuche como si estuviera tocándose por primera vez, confiar en que la estructura de la canción nos va a permitirirconstruyendo desde un sonido muy sencillo y simple hasta que se vaya cargando, de emoción, de aspereza y de distorsión o no. En este disco en particular, ya sabíamos desde hace meses qué temas íbamos a grabar en el disco pero muchos no estaban terminados, entonces hubo mucho de tocarlos entre nosotros para que estuvieran abiertos y susceptibles de cambios.

Desde el punto de vista lírico el disco parece estar divido hay una primera parte de canciones escritas por vos Juan y una segunda parte escritas por vos Fede ¿Cómo fueron pensando esto?

F: Un lado A y un lado B pero inconsciente.

JP: Nosotros pensamos el orden del disco a partir de las armonías de la canciones y de las tonalidades. Muchas veces nos pasa que no queremos repetir tonalidades. Al ser un trío nos obligamos a ir contra el riesgo de la monotonía. Sabemos que son pocos los instrumentos los que suenan entonces aún cuando tenemos invitados con sonoridades, nuevas y distintas para nosotros, los temas tienen que defenderse con nosotros tres. Sabemos que no siempre vamos a tener los invitados en vivo. El disco es el disco, con su identidad y sus mentirillas de la grabación pero también está bueno que las estructuras de los temas funcionen en nuestra interacción. A partir de eso trabajamos los arreglos, el uso de los pedales, distorsión y todo lo que se le suma a la canción. La idea es buscar distintos colores que hagan que un tema suene distinto del anterior. Por otro lado hay temas que uno lleva a la banda muy armados y otros que terminamos armando ahí. En todos intervenimos los tres y se termina resolviendo la canción. Un poco pasa que el que trae el tema termina haciendo la letra, funciona así pero en definitiva intervenimos los tres. Por eso están estas zonas a lo largo del disco.

F: Los cambios tonales permiten sentir la diferencia de las canciones y que el oído no quede ruteado en una misma tonalidad. Muchas veces los temas aparecen de propuestas musicales de cada uno de nosotros. No llega a ser como una zapada porque ya estamos pensando en términos de canción. Jugamos con diversas formas hasta que encontramos la llamada rítmica, una célula que va dominando el tema y que hace que vaya mutando. Siempre trabajamos en la intensidad y la parte que relaja. Nos parece que eso balancea las canciones.

Pensaba en las canciones escritas por Juan y en algún punto me parece que hay una idea de Aguafuerte Porteña de Arlt, entendida con darle una vuelta poética, concreta y sintética de lo cotidiano o la de tener una sensibilidad especial para hacer foco en lo que uno de lo que nos rodea ¿Cómo surgen estas inspiraciones?

JP: Ese aspecto es el que más me gusta de Arlt. Por ejemplo “El Rosarino”, habla más desde el lugar del que cuenta. Se pregunta quién sos vos para la persona que te ama, que muestra uno a la persona amada y que elige ver. También hay algo de humor, yo tengo una especie de acento rosarino porque tengo familia de allá pero no soy de Rosario. Hay todo un chiste con eso. Aparecen después canciones como “Santo Tomé” una situación que viví que no forma parte de mi universo, junto a otras cosas más cotidianas como “Las Cajas” que muestra como hablar de la separación. Creo que también aparecen otras cosas que no son específicamente cotidianas sino más bien surrealistas como lo que hablamos antes referido al concepto de labios de Río. En definitiva trabajamos mucho que cada canción sea una especie de burbuja en la que la gente se interna mientras lo cantás o lo contás. Yo escribo siguiendo la métrica de la melodía y termino escribiendo tratando de seguir la cantidad de sílabas que propone la métrica. Así funciona.

¿En tu caso Fede cuál es la inspiración para escribir?

F: Yo soy muy inconsciente para escribir. Llevo la melodía y empiezan a aparecer las frases. Me pasa mucho que cuando escribo lo hago durante un mes y todo lo que escribí habla de algo en particular que se va repitiendo. Entonces saco frases y junto todo porque hay un hilo conductor. Por otro lado hay canciones que me salen de una, por ejemplo “Soñé” salió casi solo tocando la guitarra. Después capaz que leo la letra y puedo decir de qué se trata. En definitiva toco la guitarra y dejo que fluya. Después reviso todo lo que escribí porque generalmente lo que hago es repetir ideas desde varios puntos de vista. No busco hablar de algo en particular, lo mío es más inconsciente y va sucediendo con el transcurso de lo días.

Hay tres canciones que no tienen sus líricas ¿Cómo fue la elección de cada una?

JP: La historia de “Mundo Lego” tiene que ver con qué nos llamaron a tocar en la presentación del libro de Josefina Saffioti. Son tres poemas que tienen una métrica que podíamos transformar en canción y traducirlas a universo de Potemkin. Hay una descripción de lo cotidiano, específicamente de una mudanza que nos gustó mucho.

¿Qué te produce posicionarte desde una voz femenina?

JP: Eso me lo preguntaron bastante. La respuesta que encuentro es que está bueno pensarse de otra manera independientemente de la fidelidad al texto. Yo podría quedarme con ese argumento y decir “el texto era así y lo canto de esa manera”. Está bueno hacerse cargo de que es una forma de asumir otro punto de vista y que al cantarlo desde el género femenino genere esa reflexión. Me gusta eso.

¿Qué pasó con Dos de Nosotros de los Beatles?

JP: Empezamos jodiendo en la sala y empezamos a deconstruir los pequeños arreglos y medio que lo transformamos tomando esas cosas sutiles. Después la letra tiene algunos guiños a ahora, a cosas de Buenos Aires.

Pensaba en esa vida pequeño burguesa que propone la letra…

JP: Muchos pensaron que esa letra estaba inspirada en la vida que vivían Paul McCartney y John Lennon cuando eran mas pibes, pero luego el mismo Paul se encargo de decir que tenía que ver con la vida que realizaban con Linda apenas comenzaron a noviar. A mi me gustó quedarme con esta versión apócrifa y que sean dos amigos que se quedan sin dormir, que van a bares, que piden plata prestada porque se les acaba, que quedan a la intemperie y desangelados. Son recuerdos de pibe. Nos gusta esa complicidad íntima de cuando uno es más pibe. El contraste con lo actual tiene que ver con nuestra edad.

¿Y Semilla de Piedra de Lila Downs?

JP: Una de las cosas que mejor nos está funcionando es plantear estructuras más abiertas en la canción escuchando la propuesta del otro. Un poco cuando uno trae un tema el otro se lo tiene que apropiar sea de quien sea. Fede venía escuchando a Lila, nosotros no y encontró una lírica distinta que nos gustó. La letra busca es ir a ciertos valores esenciales, mas primitivos. Incluso la versión original está cantada en Nahautl (Ndr. una macrolengua yuto-nahua que se habla en México). Evidentemente para ella hay una búsqueda acerca de las raíces, por discutir la identidad a partir del barro, la piedra, el lodo, la sangre, elementos propios de una casa o de una persona. No siempre forma parte de nuestro universo pero le damos una vuelta, la apropiamos. Después hay un eco o un armónico en lo que cada uno toma.

F: La versión de ella no llega a ser un vals pero tiene ese aire mexicano bien identificable. Cuando empezamos a trabajar entre los arpegios que hicimos los dos nos quedó una especie de charangogigante, por lo que terminó siendo una introducción más norteña. De esa manera se fue armando en si misma. Igualmente yo diría que pasa lo que nos suele suceder, recaemos de una u otra manera en el post punk

Precisamente mucho del público de ustedes parece ser de ese palo, se ven remeras de Joy Division o PIL por ejemplo ¿Sienten que hay algún público al que le hablan en ese idioma?

F: Yo creo que empezó a aparecer gente que supera los treinta y pico cuarenta con hijos casi entrando en la adolescencia y que pueden volver a rockear o a salir. Son rockeros viejos que de repente volvieron a rockear como si tuvieran veinte años porque ahora pueden (risas). Es más nos encontramos y hablamos con ellos principalmente porque en los lugares que tocamos, siempre estamos entre el público. Nos gusta escuchar a la gente que viene a vernos.

JP: Lo que hacemos es hablar de lo que nos pasa, entonces hacemos todo desde un lugar de escritura o de composición que es muy nuestro. No es que buscamos a un público en particular pero terminamos logrando un lugar de identificación porque hablamos desde nosotros.

Como banda participan de muchas causas por las que se sienten convocados más allá de lo musical ¿Cómo van decidiendo esa dimensión de participación concreta?

JP: Eso se va construyendo y tiene que ver con lo que te decía recién. Estamos adentros de esas luchas no porque las propongamos desde la militancia sino porque las compartimos con amigos y amigas, por eso podemos tocar en una toma o relacionados a determinadas causas.

F: Yo creo que cada uno se hace cargo de lo que quiere. Nosotros ya somos gente que ha vivido un montón de cosas y es nuestra manera de mostrarlas y hacernos cargo desde nuestra parte.

JP: No somos los militantes, no somos los que ponemos el cuerpo día a día en estas causas. Nos gusta tener la humildad de reconocer eso. Hay algo que pasa con la amplificación de lo que hacemos y conectar con la emoción. Si lo que hacemos puede potenciar y empoderar a los que están luchando día a día, está bueno acompañarlo.

¿Cómo se da entonces esto desde lo musical?

JP: Un poco se refleja en que la gente y vos conectan desde un lugar emocional, sino estaríamos hablando de causas y leyes. Lo que pasa acá es que el arte puede atravesar esto de una manera horizontal a medida de que vos vas conectando, le das sentido a lo que haces y la gente te devuelve eso.

F: El arte sirve para canalizar y transmutar esas cosas. De alguna manera lo haces por ahí porque sino sería un bajón todo lo que te rodea. Ni siquiera saldrías a la calle.

JP: O un lenguaje muy cerrado.

Precisamente el disco cierra con un momento íntimo que se llama “Hablar de Vos” ¿Cómo terminaron incluyéndola?

JP: Fue bastante natural a pesar de lo triste historia y de la situación. Había algo de estar con amigos todo el tiempo y de agradecerle a toda la gente que se acercó cuando murió mi hermano Santiago (Ndr. Santiago “Taty” Fernández quien compartía la banda Me darás mil hijos con Mariano su otro hermano y con Federico) Nos dimos cuenta de que siempre terminábamos hablando de él, siempre tratábamos de responder a las preguntas que nos dejó su muerte y esas cosas. Fue una manera de contar en lo que uno estaba y en lo que estábamos, no solo referido a mi sino también a Fede que tocó más de diez años con él. El que cuenta una historia puede ser un cronista, un testigo, un turista, hay muchas formas de posicionarse. En otras estás adentro, no podés evitarlo. Hay gente que lo puede contar escribiendo, en un poema, en una canción. Con Mariano siempre estamos haciendo cosas cruzándonos, creando cosas juntos. Esta fue una manera de caminar juntos, de pararnos juntos, para recordar a Santiago juntos haciendo lo que sabemos hacer, hacer canciones y cantar.

En alguna nota decían que cada disco refleja un momento particular no solo de la banda sino también de cada uno de ustedes ¿Qué pasa entonces con “Labios del Río?

F: Creo que estamos atravesados por la vida. Con los años te vas atravesando más y te haces cargo de eso que te atravieza. Esos son nuestros momentos particulares. Dejás que te toque lo que te pasa. Este es nuestro catalizador. Si hay algo básico y fundacional de Potemkin es esto de catalizar lo que nos sucede a través de la música porque es algo que amamos. Por ejemplo escuché ayer cuatro temas de “Mugre” y me puso contento lo que logramos. Creo que es muy sano lo que estamos haciendo, a cara descubierta. Eso me llena de alegría.   

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