Venom en Vivo: La demencia del infierno.

Crónicas
Venom en Vivo: La demencia del infierno.
Texto: Roma Marcaletti | Fotos: Jorge Sebastián Noro

Casi las once de la noche, un jueves atípico en la ciudad de Flores, el telón de un escenario devastado se cerraba frente a cientos de personas que aún pedían a gritos que la banda no se vaya. Ese recuerdo persiste porque en esta vuelta de Venom a la Argentina, en el marco de su gira por Latinoamérica 2017 que empezó en Perú, continuará en Chile y finalizará en Brasil, fue la gente la que, sin duda alguna, llenó El Teatro de Flores de una energía arrasadora que pocas veces uno tiene la suerte de disfrutar.

Retrocedamos el tiempo sólo unas horas antes. Castigo fue la banda quien tuvo el honor de abrir las puertas del inframundo, seguidos por Metrasheros, Metalepsia y, coronando a las bandas soportes, Hamvides. Cuatro increíbles agrupaciones de provincia y capital, quienes supieron demostrar lo mejor del género metal punk y el thrash nacional.

Así fue como El Teatro, con toda su mística personal, fue recibiendo de a poco gente y más gente ansiosa. Casi las nueve y media, tras unos arreglos de sonido, un eco profundo envolvía el ambiente y lo trasformaba en oscuridad. De repente Dante (Danny Needham), baterista, aparece en el escenario iluminado con los brazos extendidos en forma de cruz, y no es minuto después que se unen a él: Rage (Stuart Dixon), en guitarra; y el más grande Titán de la Edad Dorada, Cronos (Lant Conrad), bajo y voz. Bienvenidos al Infierno de Venom, banda inglesa originaria en 1979, precursores del metal extremo, ingenieros de un sonido y una creatividad inigualable.

Sin reparo alguno estremecieron a la audiencia enardecida con una ametralladora de temas, uno tras otro: Long Haired Punks, The Death of Rock 'n' Roll y Smok (de su último álbum From The Very Depths, 2015), y entre ellos Bloodlust (simple de 1982). Demostrando la basta experiencia de Cronos, décadas en el escenario manipulando la inteligencia y el don de quien puede trasmitir el poder y la energía en estado puro del metal en todo su extremo.

La segunda parte de esta épica batalla, estuvo caracterizada por un dialogo continuo entre el público y la banda. Mientras Cronos tomaba el micrófono por momentos para expresar lo contento que estaba de volver a la Argentina, o exaltar la atmósfera; por el otro lado, la gente no paraba de alzar los puños, gritar cada letra de las canciones y devolver la misma pasión con que Venom volaba en el escenario. Los temas que ardieron la insaciable lista fueron: Pedal to the Metal (Fallen angels, 2011), Grinding Teeth (From The Very Depths, 2015), Buried Alive (Black metal, 1982), Pandemonium (Resurrection, 2000), The Evil One (Cast in stone, 1997).

Ya con Welcome to Hell (disco homónimo, 1981), el Show empieza a tomar dimensiones mucho más dementes. Los canticos se vuelven más fuertes y sudorosos, los pogos son el descenso directo al noveno infierno de Dante, el aire ya no se respira son las cuerdas del bajo las que dan vida. Countess Bathory (Black metal, 1982), Fallen angels (Fallen angels, 2011) Warhead (homónimo de 1984) y Rise (From The Very Depths, 2015), terminan por enmarcar el tercer y último duelo a la muerte de todo lo esperado, Venom logra una vez más demostrar que el tiempo para ellos no pasa, suenan incluso mejor que épocas pasadas.

El escenario queda vacío a oscuras, pero la gente sabe que aún queda más, por eso no deja de gritar y saltar. La espera no se hace larga, el power trío retorna para dar su último golpe, y la audiencia estremece con Black metal (1982) y Witching hour (Welcome to hell, 1981). Mientras el mundo sigue su curso normal, esa noche en Flores, almas sedientas son testigos de la leyenda viviente.

“We fucking will return” la voz de Cronos cae al vacío junto al eco de infierno que se desvanece en la nada entre la ansiedad de la gente. Habrá que esperar un tiempo para que vuelva arder Venom, como siempre lo supo hacer.

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