El poder del riff me obliga

Crónicas | Down
El poder del riff me obliga
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro
Viernes, 12 Abril, 2013
Jue, 11/04/2013 - 21:00
Teatro Flores ?

A esta altura Down es la concreción vital de una unidad única e indivisible. Lo que en su momento fue el proyecto paralelo de Phil Anselmo y sus amigotes ha logrado encontrar entidad, fuerza y contundencia a través de los años hasta llegar a una actualidad envidiable para muchos.
No parece casual que Anselmo haya elegido a un grupo de amigos para formar esta propuesta. El tiempo le dio la razón, Down es un conjunto de viejos amigos que disfrutan de lo que hacen, algo que se refleja en al ambiente que logran en sus shows y por supuesto en la relación con el público. Aquí no hay lugar para divismos ni individualismos. Cada uno trasciende por lo que hace y fundamentalmente por lo que aporta al conjunto.

De esta manera “Hail the Leaf” además de ser un canto al humo verde fue el inicio contundente, riffero y pesado para la noche. ¿El sonido? en un nivel ideal, algo más bajo que en la anterior visita del 2011 pero ganando en nitidez la comparación. “Lifer” tal vez uno de los grandes clásicos de la banda, empezó a plantear la dinámica que sostiene a la banda en el vivo y directo. Si Anselmo es el frontman carismático, Kirk Windstein es el director de orquesta que sostiene el pulso riffero y melódico del conjunto, incluso intercambiando miradas con Pepper Keenan para marcar los cortes y tiempos. “Witchripper” la primera canción del reciente Down IV Part I - The Purple EP pareció una extensión de la propuesta de “Lifer” y decididamente logró la contundencia que la producción, algo opaca del ep, esconde. “Open Coffins” otra canción del ep repitió esta sensación pero con un tiempo más cercano al pulso doombeta en un gran momento de la noche, principalmente porque anuncia el futuro y no el pasado de la banda.

El mambo negro y oscuro de “Lysergik Funeral Procession” se transformó en una emocionante trilogía del imprescindible NOLA. Jimmy Bower desde la batería dio inicio a “Pillars of Eternity” demostrando que se puede darle a los parches con el pulso rockero que corresponde. “Temptation´s Wings” fue el culto al riff hecho carne en uno de los momentos altos del set. “Losing all” fue el momento para que Anselmo brille haciéndonos creer que todo lo que había ganado en su vida se estaba desvaneciendo.

"Si Anselmo es el frontman carismático, Kirk Windstein es el director de orquesta que sostiene el pulso riffero y melódico del conjunto, incluso intercambiando miradas con Pepper Keenan para marcar los cortes y tiempos".

“Ghost Along to Mississippi” previo elogio de Anselmo a la entrega de la gente, tuvo la interesante participación de Pepper Keenan en coros en un momento que creció aún más con el machaque denso y pesado de “New Orleans Is The Dying Whore”, otro de los temas que salió ganando en su pasaje al vivo y directo.

Un pequeño homenaje a Pantera con unos segundos de “Walk” fue la única referencia al pasado de los integrantes y sirvió de espontáneo homenaje para Dimebag Darrell, algo que por un momento sacó de contexto un set perfectamente cronometrado en altas y bajas. “Eyes Of The South” fue el tema final pre bises y sirvió de perfecta síntesis de la furia rockera y melódica que propone esta versión de Down. A esta altura la banda podría haberse retirado y todos se hubieran retirado contentos a casa. Sin embargo, tres canciones más redondearían una noche para el recuerdo.

Todos sabemos que los bises suelen ser uno de los momentos más altos de cada set list, en este caso "Swan Song" y la enorme “Stone The Crow” fueron una celebración de una comunión que empieza a forjarse entre el público argentino y Down. El final con “Bury Me in Smoke”, junto a la gente de D-Mente (soportes junto a Mastifal) y el bueno de Kirk cantando algunas estrofas, sirvió para cerrar de manera similar que el inicio: con humo del bueno en el ambiente y entre la gente. Otra vez la vuelta está asegurada. Con shows así, hay Down para rato.

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