Pez en Vorterix: Cumple y Dignifica

Crónicas
Pez en Vorterix: Cumple y Dignifica
Texto: Carlos Noro | Fotos: José Becerra

Pez empezó a darle Pelea al Horror en Vorterix. Ahí estuvimos.

Perón Cumple, Evita Dignifica, dice viejo cartel (esos de lata que parecen viejos anuncios publicitarios) apoyado sobre la equipada de Fósforo García. ¿Y Pez? Seguro se preguntó alguno o alguna a lo largo de las dos horas cincuenta en la que el último disco de la banda, Pelea al horror tuvo su presentación oficial, mezclado con canciones de todas las épocas. La respuesta es simple pero a la vez compleja: Pez a esta altura es una banda que sabe poner en acto sus propias canciones, algo que puede ser una obviedad pero cobra sentido cuando pensamos lo que sucedió el Sábado por la noche en Vorterix.

A lo largo de un repertorio de treinta y dos temas divivido en dos partes (en el medio se escucharon una serie de canciones grabadas por Juan Ravioli) la sensación fue que Pelea al horror estuvo convenientemente acompañado con canciones que fueron potenciando las distintas maneras que tiene, ahora cuarteto, de entender su propia historia. Sabiendo que este nuevo disco tiene la particularidad de citar viejas canciones en varios tramos, desde el minuto cero con “Intro Horrible” y “Carne Roja” la idea fue construir pequeños bloques donde las canciones parecieron dialogar entre sí potenciando esa idea. Entonces “Phantom Power” (presentada por Minimal como el resultado de haber ensayado en una sala donde tocaban muchos músicos argentinos de los setentas) estuvo más que correctamente enganchada a “1986” y más tarde con “Maestro Linya”. Las tres funcionaron casi hermanadas sonoramente y fuero las primeras en relatar esta suerte de unión simbólica entre canciones de distintos barrios. Más tarde pasó lo mismo con “La balada del niño mudo, el perro blanco y la señorita Bettie”, “El aprendiz” y“Por siempre”. Cada una aportó climas, ideas y vueltas. Todas desembocaron en“El Cantor” una gran versión de esa suerte de viñeta aporteñada que toma nueva forma en los teclados de Ravioli.

Precisamente a medida que el show fue trascurriendo, las intervenciones de Juan Ravioli lo tornaron cada vez más protagonistas. Si bien el trío Minimal, Fósforo García, Franco Salvador se conoce de memoria, la presencia de los teclados, los coros o alguna otra guitarra dieron a las canciones un color, una atmósfera o una musicalidad que las redimensionaron, “Rompe el alba” y “Lo que se ve no es lo real” que además sirvieron como cierre de la primera parte del show, fueron ejemplos concretos de esto que decimos. La primera porque le dio color a la bella lírica, la segunda porque le dio aún más potencia al pulso rockero que la sostiene. La banda, en este contexto sonó prolija, ajustada y preocupada por la musicalidad de cada tema. Seguramente esto tenga que ver con la consolidación de Juan detrás de los teclados y la química que logra la banda a partir de eso.

La segunda parte, tuvo varios momentos clave a la hora de hablar del presente y tal vez del futuro de Pez. Cuatro covers bien eclécticos "Seminare" de Serú Girán, "Ando rodando" de Gustavo Santaolalla, "Atado a un sentimiento” de Miguel Mateos y “Blues de Cris" de Pescado Rabioso dieron la pauta de la capacidad de Pez de hacer propias las canciones de otros (algo que ya habían probado con el disco junto a Nebbia). Tal vez haya alguna sorpresa con relación a esto en lo inmediato. Por lo visto, tranquilamente puede ser posible.

Más tarde y como era previsible “Pelea al horror”, un tema que habla concretamente de defender la propia posición generó una reacción concreta en la gente: un canto unánime recordando a Santiago Maldonado y denunciando a la gendarmería como su asesina. Fue unos de los momentos donde quedó bien claro que el público y la banda hablan un mismo idioma. No fue casual que se pegaran “Espíritu Inquieto” (El tiempo me deja, diez mil preguntas ninguna respuesta) y “La Voluntad (Es tu propia acción, la que el cambio comienza a impulsar). Las mismas caras de emoción por parte de la banda y del público dieron la pauta de que el sentimiento colectivo es el mismo.

La gran curiosidad de la noche y otro de los momentos bien intensos sucedió gracias al único invitado que subiría al escenario. Martín De Soto un muchacho que contactó a la banda por facebook, permitió que la banda construyera un set acústico folclórico en el que los instrumentos fueron bombo legüero, quena y guitarra criolla. Pasaron en bellísimas versiones de “El viaje”, “Caminar” y “La sin nombre” en lo que también puede llegar a ser una posibilidad para el futuro. Veremos que sucede. Para muchos sería lindo disfrutar de ese encuentro con el folclore y la música popular.

La última parte del show, luego de este cúmulo de intensidades, pasó por momentos bien cancioneros “Queseaelvientoelquenferme” junto al interesante e intenso cuelgue de “Parte de la solución” para terminar por un recorrido donde “Ultimo Acto”, “Fuerza” e “Introducción declaración adivinanza” que en distintos momento fueron rockeras, contundentes y precisas. Gran aplauso (tal vez uno de los más intensos que les he visto recibir) que sirvió de cierre para una gran presentación de Pelea del Horror. Dos horas cincuenta para uno de los mejore shows que dio la banda en el último tiempo. La gran conclusión luego de ver las caras de felicidad de todos los que estuvieron en Vorterix es que Pez también cumple y dignifica. No es poco.

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