Apocalyptica en el Teatro Coliseo: De regreso al comienzo.

Crónicas
Apocalyptica en el Teatro Coliseo: De regreso al comienzo.
Texto: Roma Marcaletti

Veinte horas y veintiún minutos de la noche, una guitarra sonando desde la lejanía invitaba, casi de manera inconsciente, a adentrarse en los muros del teatro y dejarse arrastrar. Daniel Telis, gran guitarrista y compositor argentino, ejecutaba exquisitamente temas de Piazzolla con arreglos muy sofisticados y modernos, para gente que disfrutaba recostada en su butaca un repertorio nostálgico. Casi diez minutos después, abandonaba el escenario dejando atrás un saludo afectuoso en silencio, descansando su mano sobre su corazón.

Media hora después el teatro se encontraba casi lleno, el público ansioso recibía con aplausos y ovaciones a los cuatro chelistas Eicca Toppien, Paavo Lotjomen, Perttu Kivilaakso y Antero Manninen, quienes aparecían sigilosamente entre opacadas luces azules. Enter Sandman y Master of Puppest fueron las dos primeras canciones que tocaron seguidas una de la otra, mientras la gente se emocionaba. Antes de empezar con el orden que así mismo tiene el disco, saludan y presentan el esquema de lo que será la noche: primero interpretaran el disco completo, y luego del receso lo dedicaran a hacer otros covers (de Metallica, por supuesto) que aparecieron en otros de sus discos posteriores como bonus tracks. El que habla es Eicca y lo hace con un inglés muy correcto, divertido y por momentos sarcástico, termina su introducción señalando al público y diciéndoles “You guys, yes you guys, are going to be the singers to night”. Harvester of Sorrow, The Unforgiven, Sad but True y Creeping Death, fueron las que siguieron sin interrupciones, interpretadas con una habilidad majestuosa y una increíble sensibilidad que emocionaba hasta dejar la piel de gallina. Quizás no importaban tanto las canciones de Metallica, que uno iba reconociendo, cantando o alzando el puño en los estribillos, sino la forma en la que estaban arregladas y ejecutadas lo que atrapaba a los espectadores. Como fue el caso de Wherever I May Roam, los arreglos que hicieron al principio de este tema, aumentando el suspenso fue por demás impresionante. Cabe destacar hasta este punto la performance de Paavo como frontman y solista de banda, su entusiasmo excesivo no lo dejaban quieto ni un segundo como al resto, se exhibía por todo el escenario utilizando su chelo, literalmente, como una guitarra eléctrica, aportaba dinamismo y cierto dramatismo a las interpretaciones. Con Welcome Home (Sanitarium) finalizan la primera etapa del show y es de alguna manera dedicada a Antero, uno de los miembros más antiguos del grupo, pero que en dos ocasiones dejó a la banda por cuestiones personales. En este tema, el antiguo chelista realiza uno de los solos más significativos y estremecedores de la noche. Hasta aquí uno reafirma, una vez más, que Finlandia es sin duda alguna la cuna del más exquisito metal de todos los tiempos (Nightwish, HIM, Insomnium, Children of Bodom, Amorphis y muchos otros artistas finlandeses son apreciados por las comunidades de seguidores de todo el mundo), por su complejidad y su rico contenido emocional.

No pasaron más de quince minutos cuando Apocalyptica retomaba el espectáculo, y esta vez junto con la presencia del baterista Mikko Sirén, quien ejecutaba este instrumento de manera muy particular: casi siempre parado, ya que tenía ciertos platos y tambores a una altura más alta que el resto, dándole cierto movimiento y estética visual diferente de lo tradicional. En esta segunda fase, ocurren otros dos cambios más, el vestuario: primero estaban casi de etiqueta y luego se mostraron más informales; y segundo, el público: cuando Eicca les dice que literalmente pueden hacer lo que quieran, en cuestión de segundos la gente estaba amontonada cerca del escenario, dejando atrás toda la formalidad. Fade to Black, For Whom the Bell Tolls, Fight Fire With Fire y Until It Sleeps, una tras otra sin respiro fueron los temas que la gente más cantó y se dejó llevar. Cuando fue el turno de Orion, el público tuvo la oportunidad de escapar de la realidad y adentrarse a un trance inexplicable, otro de los momentos memorables de la nocbe. La fuerza vuelve a tomar vida con los temas Escape, Battery y Seek & Destroy (en esta canción fue impresionante como todo el teatro cantaba el estribillo, tanto es así que quisieron repetir el final para volver escuchar a la gente), seguido de un fragmento del tema Thunderstruck de AC DC. Once menos diez de la noche, el escario queda vacío y los espectadores aclamando con aplausos y gritos un tema más. Cinco minutos regresan e interpretan Nothing Else Matthers, una de las versiones más emotivas que jamás se haya escuchado. Terminan el show con One y con la promesa de volver el año que viene a la Argentina. Sin duda alguna, una experiencia única e irrepetible, una noche por sobre todas las cosas muy emocional.