Litto Nebbia y Pez en el Konex: La música que habla

Crónicas
Litto Nebbia y Pez en el Konex: La música que habla
Texto: Carlos Noro | Fotos: Sebastián DelaCruz

“La música es una de las pocas cosas que no te traicionan...a veces” dice Litto Nebbia como cierre perfecto a la presentación oficial de “Rodar” el disco en el que junto a Pez pudo realizar el gesto simbólico de celebrar los cincuenta años de carrera y por antonomasia el cumpleaños del rock nacional (recordemos que “La Balsa” escrita por Litto con Tanguito e interpretada popularmente por Los Gatos es 1967 es considerada la canción fundadora del rock argentino por lo que las cuentas dan exactamente cinco décadas). Su frase no es casual. A lo largo del show, la música tuvo un papel intenso y preponderante al punto que casi no hubo comunicación directa con el público más allá de algún escueto agradecimiento. La sensación es que las canciones hablaron y dijeron por si solas, toda una elección y una manera de entender la realidad en los tiempos que vivimos.

"Así empezó esta historia, mucho tiempo atrás, sin usar calendario ni celular" en el contexto de “Rodar (sin celular)” fue el punto de partida de la noche. Todo un símbolo de aquel pasado y también de este presente, sirvió para relatar un poco lo que iba a suceder. Si bien los Pez son una banda que en sus presentaciones en vivo sienten las canciones y exploran el groove de las mismas para encontrar intensidades, aquí esto fue potenciado al máximo. Por eso no resultó extraño que Ariel Minimal ensayara un pequeño bailecito a la hora de ejecutar este primer tema. De alguna manera estas canciones exigen que Pez disponga de una sutileza y una corporalidad especial para que tengan eso que representa esta mezcla de dos mundos no tan disimiles.

“Mujer de carbón” fue la primera explosión rockera de la noche y sonó como tal principalmente sostenida en la base de Franco Salvador y Fósforo García, extremadamente atentos a lo largo de la noche en profundizar intensidades y sutilezas. “El rey lloró” fue una hermosa versión en donde la voz de Litto armonizó con la de todos los integrantes, algo que tuvo un punto muy alto en “Madre, escuchame”. Aquí el aporte de Juan Ravioli fue clave tanto desde las armonías vocales como desde sus teclados y efectos, generando una fluida interacción con los realizado por Litto desde su organo hammond. De alguna manera este deseo profundo que propone la canción “Quiero andar rodando y rodando / Sin volver quien sabe hasta cuando” tal vez sea lo que justifique el título del disco conjunto. Esta idea de rodar utilizando las ruedas de la música es lo que estructura la vida y la historia de Litto Nebbia y Pez.

Con Juan Ravioli sumándose en la guitarra (algo que ocasionalmente también realiza en Pez) logró un lindo clima festivo la Beatlera “Soy de cualquier lugar”, mientras que “Aromas de una esquina” una de las compuestas específicamente para el disco, tuvo una versión climática, melancólica y reposada. En este sentido fue unos de los grandes momentos de la noche porque incluso permitió una linda interacción entre teclas y viola generando una atmósfera intensa y envolvente. “Rock de la mujer perdida” como era previsible resultó bien rockera y blusera generando miradas cómplices a la hora de repartir protagonismo sonoro a la canción. “Los días de Actemio” fue una extensión de lo sucedido anteriormente en plan blusero en otros de los momentos en lo que todos encontraron la manera de reproducir el feelling musical necesario para que la canción brillara.

“Lágrimas de María” fue iniciada por los efectos de sintetizadores de Ravioli y continuada con mucho groove y onda por la banda, al punto de que que Minimal terminó por aportar una solo con cierto aire épico más que interesante. “Esta en tus manos” una de las que no fue grabada en el disco fue toda una sorpresa, principalmente porque fue un espacio de experimentación instrumental donde se sucedieron solos y sonoridades bien disimiles. A esta altura la interacción entre la impecable voz de Nebbia (es sorprendente como la ha conservado), la presencia vocal de los Pez (acostumbrados a armonizar) y la propuesta instrumental de todos los integrantes en conjunto tenía todo lo necesario para que el resultado fuera un show para el recuerdo: excelente sonido, buenas canciones y por sobre todas las cosas unas enormes ganas de que la música siga fluyendo.

Solo apto para alma sensibles

“Para las almas sensibles” fue una de las canciones elegidas por Pez para dar cuenta mínimamente de su propia historia (recordemos que este proyecto apunta a celebrar la historia de Nebbia con la generosa participación del grupo). Lo cierto es que su presencia no fue casual, primero porque da cuenta de una diferenciación concreta entre un nosotros y un ellos que claramente puede dar testimosno de triste actualidad política que estamos viviendo. Segundo porque Minimal lo dejó claro en una de sus frases “Para los hijos de yuta que nos niegan la verdad” dándole una pequeña vuelta de tuerca a la versión original. La versión, mientras Litto afinaba su guitarra a un costado, fue bien cruda y sanguínea por lo que justificó con creces su presencia.

Con Litto parado y con guitarra (algo que sucedió por única vez en la noche) el grupo construyó una potente versión de “No fui hecho para esta tierra” que pareció anclar ideológicamente con la anterior en su descripción con la frase “Soy el grito de esta nación” en un llamado a la libertad que enseguida tomó la forma de “Cadenas y moneda” en donde el aporte percusivo de Franco Salvador fue clave.

“Pato trabaja en una carnicería” el cover de Moris que sirve de relato de la decepción de los sesentas fue uno de los momentos más festejados de la noche, tal vez por ser un verdadero clásico del rock nacional. Un versión rockero jazzera de “Fuera de la ley” otras de las que no estuvo en el disco, también fue una sorpresa dando la pauta de que la obra tranquilamente tenía material para un doble. “Las palabras mágicas” otra de las compuestas especialmente generó un lindo clima de melancolía que “La balsa” se encargó, para bien, de romper. Seguramente la canción más conocida del rock nacional, tiene un peso propio histórico y actual: pocas canciones tienen tanta efectividad en vivo como esta, en lo que pareció ser un cierre simbólico del show que sin embargo continuaría con algunas canciones más.

La última parte del show incluiría una linda mezcla de canciones de Nebbia, de Pez y en conjunto. “Yo quisiera saber” tuvo un interesante clima jazzero en el que Pez se sintió muy cómodo. “De la vieja escuela del amor” del disco no casualmente llamado Rock Nacional de los Pez con Nebbia participando activamente, fue un momento para el recuerdo porque además de ser una declaración de principios “Somos de la vieja escuela del amor” dejó bien en claro que Litto y Pez hablan un mismo idioma, algo que emociona teniendo en cuenta las diferencias generacionales. “La ventana sin cancel” y una hermosa versión de “Solo se trata de vivir” en la que fue evidente las miradas de cariño de todo Pez y en especial de Minimal a Litto, fueron el cierre formal de show que tuvo la despedida final con “Hogar”, en una versión tan rockera que dejó con ganas de que hubieran más canciones para tocar.

La despedida con el Konex con variasa generaciones de pie (recordemos que el show se realizó en el espacio que tiene el Konex al interior con butacas) fue con una ovación merecida a Litto y por ende a Pez. La sensación es la de haber visto un show inolvidable que más allá del homenaje y el reconocimiento dio la pauta del hermoso presente tanto de Nebbia como de Pez. Que bueno que haya sucedido. 

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