Un poco de amor japonés

Crónicas
Un poco de amor japonés
Texto: Seba Sanchez | Fotos: Seba Delacruz

Los japoneses Toe llegaron a Buenos Aires para presentar por primera vez su ecléctica música que, según los que saben más que uno, combina Post y Math rock, entre otras cosas. El hecho es que somos unos completos nerds musicales, de modo que fuimos con la mente y los oídos bien abiertos para ser parte de un espectáculo que probablemente sea para pocos, pero que no tuvo desperdicio ni falta de emotividad.

A esta altura resulta casi imposible determinar cuáles son los motivos por los cuales ciertas bandas logran captar la atención de un cierto público a nivel mundial. Imaginen entonces que es mucho más difícil comprender porque en nuestro país llegan a suceder estas cosas. Lo cierto es que tuvimos un Niceto Club colmado, que no es poca cosa, a punto para presenciar un show consistente y tan hermoso como preciso. Se entiende que una banda se comunica con su público mediante su música, de modo que es natural que el público responda con su lenguaje propio. En el caso de Toe y los asistentes a Niceto, la cosa estuvo más que bien. No es que se trate exclusivamente de música para nerds o entendidos, ni que sea harto extravagante o complicada, la instrumentación es convencional de hecho, pero la sustancia es diferente, definitivamente.

Los Toe se originaron en Tokyo, y desde el año 2000 hasta la actualidad han mantenido su formación original. En el show, Mino Takaaki y Yamazaki Hirokazu se hicieron cargo de las guitarras, tanto acústicas como eléctricas, Yamane Satoshi del bajo y Kashikura Takashi la batería. Estos cuatro se ubican en el escenario en una disposición que les permite mirarse entre si mientras tocan, y a eso le sumamos un quinto integrante, Keisaku Nakamura a cargo de los teclados, que se ubicaba más hacia el lado derecho del escenario. La ejecución fue intensa desde el principio, con cuerpos retorciéndose alrededor de sus instrumentos, movimientos casi espasmódicos y mucha expresividad en general. Desde el arranque casi acústico con “Premonition” y A “Desert of Human”, fueron pasando por varios temas de su discografía sin demasiada pausa. En algunos momentos hubo palabras hacia el público, medio en japonés y otro tanto en un inglés con acento muy marcado. Eso sí, en todo momento se mostraron agradecidos de estar ahí interpretando su música.

La música fue casi toda instrumental, pero tuvo sus momentos en los que agregaron voces a la performance. Los instrumentos generaron una gran variedad de matices sonoros, desde esos pasajes más delicados y agradables con las acústicas a un tanto de furia y descontrol eléctrico. Los teclados hicieron su parte, y lo mismo puede decirse del bajo. No es algo que sorprenda, este tipo de bandas hacen mucho énfasis en construir música variada y en hacer que cada instrumento se pueda distinguir. El batero, Takshi, se queda con la mención especial por poner tanta energía, ritmo y onda a la hora de tocar. En cuanto a técnica, si bien toma elementos de jazz o rock más volado, cuando la música se introducía por lo tonos mas hardcore del post rock, arremetía con mas fuerza a su instrumento y se convertía en un salvaje. Tal vez el momento más épico llegó cuando se alejó de la batería y arrojó uno de sus palillos contra ella.

En resumen, durante más de una hora y media de show, brillaron en el aspecto melódico y cancionero, pero también pasaron por momentos mas rabiosos y colgados. Es sorprendente que podamos ver bandas así en Buenos Aires, todo gracias a la gente de Tribulaciones que lo hizo posible y que se viene jugando con propuestas no tan convencionales. No dudamos de que haya más gente que aprecia estas movidas, pero no está demás decirlo. Nuestros nuevos amigos japoneses se mostraron agradecidos ante el público, se bancaron los cantitos de apoyo y hasta prometieron volver pronto. Desde acá, lo celebramos y les tomamos la palabra

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