Las Bodas Químicas: “Estamos defendiendo la música que nos sale”

Entrevistas
Las Bodas Químicas: “Estamos defendiendo la música que nos sale”
Texto: Roma Marcaletti. Edición: Carlos Noro

No se pasa de largo cuando arriba del escenario se escucha una banda cargada de dinamismo y provocación. Detalle tras detalle, por pequeño que sea demuestran algo claro: estos muchachos saben demasiado bien lo que están haciendo y lo hacen muy bien.
El sábado pasado, 27 de enero, se presentaron en La Tangente José Lavallen (voz y guitarra), Nicolás Daniluk (batería) y Andrés Tersoni (bajo) en casi una y media de show en la que sorprendieron a muchos repartiendo temas de sus dos discos de estudio. La pregunta que habría que hacerse es ¿Por qué sorprenden? Sorprenden por esos detalles que hacen diferencias grandes: como el bajo tocado con un slide, un guitarra no distorsionada sino con partes gastadas para generar determinado tipo de sonido, el golpe de la batería en un costado inusual, y podría seguir. Esos detalles en un show en vivo demuestran que detrás de todo eso hay profesionalismo y un amor hacia la música, alimentado por el tiempo suficiente para generar más camino, el que hoy caminamos y el que aún está por venir.

Dos días antes del show tuvimos la posibilidad de tener una charla amena en el corazón de Buenos Aires, con su baterista, en la que nos cuenta sobre todo una historia de movidas auto gestionadas basadas en reciprocidades y elementos dinámicos, que fueron conformando lo que hoy en día en su identidad.

¿Desde cuándo se propusieron dedicarse en serio a la música?

Desde los doce años ya sabía que el primer paso era aprender para poder empezar a tocar. Con José nos conocemos desde esa edad y juntos comenzamos a acercarnos a la música desde diferentes ramas. En un inicio fue desde el punk, por mi parte tuve varias bandas de thrash mental también, hasta que finalmente a la edad de veinte años coincidimos en Keruza, nuestra primera banda.

Remontemos a los primeros shows ¿Cómo era ganarse el lugar para tocar en vivo y presentar la propuesta?

En esa época estaba como la estructura armada de las veinticinco entradas anticipadas, era como la normativa, cincuenta en algunos casos para cualquier tipo de circunstancia. Eso no se modificó por completo, hoy es lo mismo pero se han articulado ciertos arreglos para, igual, generar un negocio. En un punto esto es inevitable los lugares tienen que funcionar y demás, de todas maneras es verdad que en esa época estaba el pagar por tocar que aún hoy persiste y es lo que hay que anular, lo mejor sería un arreglo entre partes: Bueno vos querés tocar, pongámosle huevos los dos juntos. Eso sería lo más importante.

¿Cómo se desprende Keruzones de la primera banda?

Hubo siempre una única banda que eran los Keruza, que tenían una versión instrumental, un desprendimiento que se llamaban los Keruzones. Con ese proyecto creamos esa banda de ataque. Son dos trabajos distintos, haciendo otra música pero en definitiva no dejamos de ser nosotros ni de ser una sola banda. Por eso concordamos que encontramos en Las Bodas un lugar donde confluir todas esas cosas. En los dos discos grabamos temas instrumentales y en el medio editamos un disco de rarezas muy interesante.

Y para ser exactos ¿Cuándo nace Las Bodas Químicas?

Después de desarmar nuestro primer matrimonio, Keruza, con José decidimos tener otro hijo que básicamente son las bodas (risas). No podíamos hacer otra cosa que no fuera seguir juntos y tocar

¿Planean salir de gira al exterior como estaban acostumbrados con los Keruzones?

Las giras a México y Europa eran un contexto que hoy por hoy con Las Bodas estamos reformulando. La verdad es que acabamos de sacar el segundo disco (Juguetes de Troya) en el 2016, el primero fue en 2012 (homónimo), y estamos ya trabajando en el tercero, sin que todavía se nos haya vencido este disco del cual estamos hiper contentos. Y no estamos como para irnos en este sentido tan kamikaze que tenía los keruzones, como grupo de batalla, que caímos en paracaídas y tocábamos en cualquier lugar. Teníamos ese tiempo también, había como otra energía, que ahora es la misma pero está concentrada en cosas más puntuales.

¿De qué se trata el disco de rarezas que sacaron en el 2014 entre el primer y el segundo disco?

Nosotros somos inquietos. Lo importante es nunca dejar de estar ansioso por hacer, como una especie de método. Si en algún momento aparece el desinterés o el pachorriento, eso te lleva a pensar en una cosa más aletargada sobre los ciclos, o los períodos. Un poco la industria, el entendimiento de cómo se rige la música está basado en eso. O sea, un grupo que saca un disco que compone durante tanto tiempo, lo produce, lo graba, lo presenta, con ciclo de dos años es como un estándar que en otra época era mucho más dosificado. Me parece que eso es como un tiempo. Después está el tiempo real de la vida de los músicos y de las ganas de hacer, entonces, creo que Tentempié resume un poco todo eso: las cosas que hacíamos. Los temas en vivo que aparecen en el disco uno es con Sergio Dawi, y otro tema rock folclórico con amigos. También grabamos dos inéditos que son como dos cantos a la vida de seguir defendiendo la música independientemente de las etapas: un tema instrumental de los keruzones y otra de los Keruza que nunca fue grabada.

¿Cómo llevan a cabo el proceso de composición y grabación?

Tenemos esta costumbre de estar ansiosos en el hacer, eso nos llevó siempre a producirnos. El primer disco de los Keruza (Invenmito) lo trabajamos en conjunto con la gente de Las Pelotas. Fue muy linda esa experiencia, pero nos producimos nosotros con esa gente, que eso es lo bueno. Y el segundo disco de los Keruza (CereVelo) fue con Lito Vitale. Nos invitó a tocar a su programa Ese Amigo del Alma, pegamos buena onda y grabamos en el estudio en la casita de mis viejos, en San Telmo. Otra onda, otra energía, pero tampoco es que él nos produjo, simplemente es relacionarse. Entonces tenemos como un ejercicio de autoproducirnos siempre con amigos. El primer disco de LasBodas fue básicamente eso: autogestión, los grabamos en un estudio hermoso de unos amigos Elcuzco, es un estudio que está hecho con mucho amor, tiene unos bichos tremendos y una calidez alucinante, y lo co-prucimos, es decir, nos dieron el estudio, laburamos juntos todo muy bien, pero solos también. Y nuestra primera experiencia con un productor artístico concreto que participa y que se mete en las canciones, y que juntos construimos un álbum fue en Juguete de Troya, con Ale Vazquez. Lo interesante de eso fue que se armó una fuerte empatía. No fue tanto la idea de contratar un productor, sino que nos gustaba la energía que había con él, se trasmitía esta cosa que hay con la música de la reciprocidad. Está bueno que las energías sean de atracción conjunta, porque si es todo tan laboral y no hay corazón, pierde sentido y se siente una vez que el disco está terminado.

¿Cómo está hoy por hoy la banda?

Estamos defendiendo, una palabra rara que se usa, la música que nos sale. Me parece que está bueno disfrutar de las canciones, Juguete de Troya es un disco que nos entusiasma muchísimo, quizás porque sea el último, porque están los temas más nuevos, pero verdaderamente amamos todas las canciones de este último trabajo. Y estamos presentándolas de una manera particular, bueno Roco está como más activo en el grupo arriba del escenario. Entonces hay como un cuadro de volver a reinventar las canciones, de volver a hacerlas en vivo y eso es buenísimo, lo que no pone contentos poder hacer eso.